Carlos Cuerpo, vicepresidente económico del Gobierno.

Carlos Cuerpo, vicepresidente económico del Gobierno. Europa Press

Macroeconomía

Cuerpo entra en campaña: pleno empleo, inmigración, ayudas a la vivienda y Presupuestos "expansivos" para 2027

Los datos de crecimiento y empleo del Gobierno superan todas las previsiones.

Los Presupuestos serán las prioridades económicas del programa de Sánchez.

Más información: El PP exige "mantener la ayuda fiscal a las gasolinas, la luz y el gas" y deflactar ya el IRPF para "devolver 3.200M a las familias".

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Las claves

Las claves

El Gobierno centra su precampaña electoral en la economía, con previsiones de crecimiento del PIB del 2,6% para 2026 y medidas para impulsar el empleo y el consumo interno.

La regularización de inmigrantes y el aumento de afiliados son claves en la estrategia para alcanzar el pleno empleo y sostener el crecimiento económico.

Se preparan Presupuestos Generales "expansivos" para 2027, con un fuerte enfoque en gasto social y un nuevo plan integral de vivienda que incluye ayudas y más control sobre pisos turísticos.

La inversión privada y los fondos europeos seguirán siendo motores económicos, mientras el Gobierno busca mantener la estabilidad en precios energéticos y afrontar el reto de la financiación autonómica.

La economía va a ser la parte central de una precampaña electoral que tiene visos de empezar este verano, en plena preparación de los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene. Y el hombre clave de esa ecuación es el vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, que se ha convertido en imprescindible para acabar la legislatura.

La previsión de crecimiento del PIB de un 2,6% que ha lanzado el Gobierno, por encima de todos los vaticinios conocidos hasta la fecha, deja entrever que el consumo interno seguirá llevando la batuta del crecimiento. En esta ocasión, avalado por un aumento de los afiliados en el que influirá de forma decisiva en los próximos meses la regularización de inmigrantes.

A falta de conocer los datos de gasto, déficit y deuda, la semana que viene, los datos conocidos hasta ahora demuestran que el Gobierno va un grado de optimismo económico por encima del resto de analistas y servicios de estudios. Empiezan a aflorar ideas como el pleno empleo, récord de 600.000 afiliados más al año, Presupuestos "expansivos" y generosos en el gasto social y hasta un nuevo plan integral para atajar los males del mercado de la vivienda.

La AIReF, con cuyas previsiones Cuerpo asegura que está alineado el Gobierno, espera también una mejora de dos décimas en el crecimiento del PIB para este año, ante un mejor segundo trimestre, pero se queda en el 2,4%. Otras instituciones, como el Banco de España, lo dejaron en el 2,3% hace apenas una semana, pero con una alerta clara: las decisiones de inversión productiva (construcción incluida) están paradas.

Sólo hay que echar un vistazo a los datos que vaticinan los 19 servicios de estudios que conforman la Fundación Funcas para darse cuenta de que los augurios del Gobierno son ya de otro nivel.

Economía asegura que la inversión aguantará en niveles del 5% este año, si bien será necesario saber qué papel va a jugar en ese dato la construcción y qué parte corresponderá a la industria (bienes de equipo). Ese dato contrasta con el crecimiento casi nulo de la inversión en los primeros tres meses del año frente al trimestre anterior, con cero total en la construcción, según datos del INE.

El propio Gobierno planteaba una previsión superior en una décima en sus previsiones de abril para la formación bruta de capital, que ahora está llamada a ser el soporte de la economía y la base sobre la que mejore la productividad.

Cuerpo espera que esa inversión privada se frene el año que viene y se sostenga hasta 2029 en niveles por encima del 3%, apoyada en la construcción. Pero también gracias a los 2.700 millones que se van a dejar de recaudar en tres años del impuesto a la generación de energía. Algo que, según Economía, habían demandado los principales sectores industriales en busca de mayor "certidumbre" a la hora de poner su dinero a producir.

Incluso se cuenta con un as en la manga para aprovechar más los fondos UE: alargar las inversiones más allá de agosto de este año en los planes para los que se haya cumplido el hito correspondiente, pero que necesiten más plazo para invertir capital.

Es algo que están negociando en Bruselas varios países a los que la fecha para cubrir toda la inversión prevista en los Next Generation les ha pillado antes de lo previsto. En España falta por recibir aún el penúltimo pago de 7.200 millones, y solicitar el último antes de que acabe el verano, de más de 22.000 millones.

El otro vector que avala la buena marcha de la economía es la caída del precio del petróleo y el gas que ha venido con el principio del fin de la guerra de Irán. Incluso con margen de mejora todavía, aunque el precio de los carburantes esté ya en niveles de antes de la guerra.

Aun así, este mes de julio se volverá al IVA del 21% en los carburantes que se va a dejar notar en los bolsillos (frente al 10% actual rebajado). Queda la compensación de 15 céntimos que debe lograrse con la reducción progresiva del impuesto a la producción de energía. Un mecanismo que habrá que vigilar, tanto por si suben los precios por más tensiones bélicas, como para ver cómo llega de verdad al precio en los surtidores.

El otro frente que Cuerpo tendrá vigilado será el de los precios. El temido efecto de segunda vuelta de la subida de precios de la energía en los productos básicos de la cesta de la compra puede venir de aquí a final de año, como ha ocurrido en otras crisis energéticas (Ucrania).

Vivienda y Presupuestos

Mientras el flanco de energía y precios juega su papel en los ocho meses que pueden quedar para las elecciones, desde la vicepresidencia económica se respaldan dos acciones económicas de calado electoral: la elaboración de unos Presupuestos "expansivos" para el año que viene y, más a corto plazo, un nuevo plan de vivienda que pretende aunar voluntades políticas en el Congreso.

Del lado presupuestario, todo apunta a que el gasto social va a tener más protagonismo que nunca en las cuentas del Estado. Claro que para ordenar ese dinero hará falta que, al menos, se encauce la nueva financiación autonómica. Y para eso el margen de tiempo es escaso.

No está previsto que en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) de la próxima semana se hable de financiación autonómica, pero el rechazo de las CCAA del PP a los planteamientos del Gobierno será patente.

En el ámbito político del Congreso, se espera que los Presupuestos sean una verdadera declaración de intenciones de lo que serán las prioridades económicas y sociales del Gobierno en una más que hipotética campaña electoral.

Es más, no será fácil que el Ejecutivo saque adelante en el Congreso, en otoño, la senda de estabilidad sobre déficit y deuda en la que se deben basar esos Presupuestos. Aún así es muy posible que se presenten, como forma de dejar patente su programa.

Y una parte importante de esa construcción económica electoral pasará por la política de vivienda. Se preparan nuevas medidas sobre fiscalidad para los arrendadores, ayudas directas y controles a los alojamientos temporales y los pisos turísticos. Todo vía Real Decreto, dentro del escaso margen que las competencias en vivienda de las CCAA dejan al Estado.