La portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz y el ministro de Transformación Digital, Óscar López.

La portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz y el ministro de Transformación Digital, Óscar López. Efe

Macroeconomía

El 'lifting' del Gobierno al Estado se queda corto: sus trabajadores tienen 49 años de media frente a los 43 de las empresas

El 68% de los empleados del sector privado tiene menos de 50 años frente al 42% de la plantilla de la AGE.

Más información: El empleo público se dispara desde 2019: crece el doble que el privado por el tirón de las CCAA

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Las claves

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La edad media de los trabajadores del Estado es de 49 años, frente a los 43 del sector privado.

El 68,1% de los asalariados privados tiene menos de 50 años, mientras que en la Administración General del Estado solo el 42% está por debajo de esa edad.

El Gobierno ha aprobado una Oferta de Empleo Público con más de 37.000 plazas para rejuvenecer la plantilla, incluyendo 1.700 vacantes tecnológicas y nuevas pruebas de inteligencia artificial.

Aunque la contratación masiva ha frenado el ritmo de envejecimiento en el sector público, este sigue siendo significativamente mayor que el privado.

El Gobierno acaba de aprobar una nueva Oferta de Empleo Público para, entre otras cuestiones, intentar invertir el progresivo envejecimiento de la Administración General del Estado (AGE).

Sin embargo, a pesar de este esfuerzo institucional, la función pública sigue partiendo de una base estructuralmente mucho más veterana que la del mercado laboral privado.

Frente a los 49 años de edad media que el Gobierno acredita ahora para los trabajadores estatales, los cálculos basados en la Encuesta de Población Activa (EPA) sitúan la edad media de los asalariados del sector privado en torno a los 43 años.

El cruce de las cifras oficiales revela dos pirámides demográficas radicalmente distintas. Según la EPA del primer trimestre de 2026, el 68,1% de los asalariados de la empresa privada tiene menos de 50 años.

No obstante, un análisis detallado de los rangos de edad desde 2018 muestra que la empresa privada, aunque netamente más joven, sufre un proceso de envejecimiento acelerado fruto de la inercia demográfica de España.

Hace ocho años, en el primer trimestre de 2018, los trabajadores mayores de 50 años representaban el 24,3% de los 12,68 millones de asalariados privados. En la actualidad, ese grupo de veteranos ha dado un salto considerable hasta concentrar el 31,9% de las plantillas.

Esta evolución se hace especialmente visible al observar los volúmenes en términos absolutos, que reflejan un cambio drástico en las franjas de mayor edad.

El caso más paradigmático es el de los trabajadores privados de entre 60 y 64 años, cuyo volumen se ha más que duplicado. Han pasado de ser apenas 487.000 personas en el arranque de 2018 a los 1,02 millones en el primer trimestre de 2026.

Al mismo tiempo, franjas más jóvenes como la de 30 a 34 años han perdido peso específico, reduciéndose del 12,6% al 11,2% del total de asalariados en este mismo periodo.

Mientras las empresas acusan el golpe de la inercia demográfica, la maquinaria del sector público español presenta un estancamiento insólito.

Si se mete en la misma ecuación a todo el personal estatal, autonómico y local -y no sólo a los de la AGE-, los datos evidencian que el conjunto de las administraciones es netamente más mayor que el sector privado, aunque su ritmo de envejecimiento se ha frenado en seco.

Y lo ha hecho gracias a una inyección masiva de personal. Entre 2018 y 2026, el conjunto del sector público ha crecido en más de medio millón de efectivos netos, pasando de 3,10 millones de trabajadores a alcanzar su máximo histórico de 3,66 millones en 2026.

Este enorme volumen de contrataciones ha provocado un efecto estadístico de dilución: la pirámide de edad pública apenas ha variado porcentualmente.

Si en el primer trimestre de 2018 los mayores de 50 años suponían el 43,1% del global del sector público español -1,33 millones de personas-, ocho años después, en 2026, esa proporción apenas ha subido hasta el 44,4% -1,62 millones-.

Es decir, el sector público en su conjunto es notablemente más viejo que el privado, pero su ritmo de envejecimiento relativo ha sido casi nulo al absorber a medio millón de nuevos trabajadores.

El 'lifting' de la AGE

Bajando al detalle específico de la AGE, los datos de Función Pública reflejan que sólo el 42% de los efectivos estatales se encuentra por debajo de la barrera de los 50 años.

Pese a ello, el Ejecutivo prefiere mirar el vaso medio lleno y aplaude que, tras bajar la edad media general de casi 52 a 49 años, uno de cada cuatro empleados estatales (un 25%) sea ya menor de 40 años.

Sin embargo, al enfrentar esta métrica institucional con la empresa privada, el lifting del Estado evidencia sus límites. Ese 25% que la AGE celebra como un hito de juventud palidece ante la realidad corporativa.

De acuerdo con las cifras absolutas del INE, en el sector privado hay más de 6,33 millones de trabajadores que tienen menos de 40 años. Se trata del 41,1% de la fuerza laboral.

Es decir, mientras el Estado celebra que la cuarta parte de su plantilla sea joven, en la empresa privada esa cifra casi alcanza la mitad de todos sus trabajadores.

Para intentar seguir acortando esta brecha generacional y técnica, el Gobierno acaba de aprobar una Oferta de Empleo Público para 2026 que supera las 37.000 plazas en total.

De ellas, casi 10.000 irán destinadas a Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas, mientras que las 27.232 restantes inyectarán personal directo a la Administración del Estado.

La convocatoria estatal pone el foco en atraer talento joven inyectando 1.700 vacantes tecnológicas, un 42% más que en la oferta anterior, que incluirán pruebas inéditas en inteligencia artificial.

Junto a esta ofensiva digital, el Gobierno añade 346 plazas destinadas a combatir emergencias climáticas y una oferta que califica de récord para la sanidad pública, con 1.037 puestos directos.