El vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, durante una reunión del Eurogrupo

El vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, durante una reunión del Eurogrupo Unión Europea

Macroeconomía

El FMI y la OCDE desaconsejan nuevas ayudas por la guerra como las que prepara España por su impacto en la deuda

El Gobierno español estudia abrir la puerta a rebajas del IVA a los alimentos o medidas para frenar el alza del Euríbor.

Más información: El FMI baja al 3,1% su previsión de crecimiento mundial y eleva al 6% la inflación en un escenario de guerra prolongada

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Las claves

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El FMI y la OCDE desaconsejan nuevas ayudas generalizadas para paliar la subida de precios por la guerra, por su impacto negativo en la deuda pública.

Ambos organismos recomiendan que el apoyo fiscal sea temporal, selectivo y dirigido solo a los más vulnerables, evitando medidas amplias y prolongadas.

España estudia nuevas medidas económicas pese a las advertencias, mientras la deuda pública alcanza máximos históricos y aumenta la presión para consolidar las finanzas.

La Comisión Europea y el Banco de España también instan a limitar las ayudas y a centrarlas en hogares y empresas más necesitados, en el contexto de altos gastos en energía y defensa.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha sumado a la OCDE, desaconsejando las ayudas generalizadas y para toda la población que los países han lanzado para paliar el impacto de la subida de los precios por la guerra de Irán.

De hecho, el organismo dirigido por Kristalina Gueorguieva no cree viable aprobar nuevas medidas de "apoyo fiscal discrecional" y pide limitarlas en el tiempo para que no afecten la sostenibilidad fiscal de los países.

Sin embargo, pese a estas advertencias -y las del Banco de España- el Gobierno estudia nuevas medidas en el entendido de que la guerra se alargará mucho más de lo esperado.

EL ESPAÑOL ya informó que el Ejecutivo trabaja ya en otro decreto de medidas económicas que podría incluir medidas como el IVA de los alimentos, facilitar aplazamientos en el pago de impuestos y de cotizaciones sociales o medidas para frenar el alza del Euríbor y de las hipotecas.

De hecho, este mismo martes el Ministerio de Transportes anunció un nuevo decreto para trasladar el impacto de la subida de los precios de los combustibles al transporte de mercancías por carretera, ferroviario y marítimo.

España aprobó el pasado 20 de marzo un paquete por valor de 5.000 millones de euros, entre subvenciones, bonificaciones y reducción de algunos impuestos para paliar el impacto de la subida de la energía o de los combustibles.

Unas medidas que el FMI ha vuelto a criticar en su informe de abril de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO).

El Fondo admite que estas ayudas se aprueben "bajo un conjunto excepcional de condiciones" como que la perturbación en los precios de las materias primas sea temporal; que la transmisión de la inflación general a la subyacente sea fuerte; que el sobrecalentamiento económico sea bajo; que los efectos indirectos en los mercados mundiales de materias primas sean pequeños; y que exista margen fiscal disponible.

Advierten de que las medidas fiscales temporales en forma de subsidios, recortes de impuestos y topes de precios pueden ayudar a prevenir la amplificación de grandes perturbaciones de costes y a suavizar la inflación.

Pero, agrega el FMI, esas condiciones son difíciles de determinar en tiempo real y, aun cuando se cumplen, suelen ser "regresivas, fiscalmente costosas y políticamente difíciles de revertir".

Por lo tanto, indican que "debe evitarse el apoyo fiscal discrecional". Si la presión sobre el coste de vida es drástica, y algún tipo de apoyo es inevitable, este debe ser "oportuno, explícitamente temporal y canalizado mediante transferencias dirigidas específicamente a los más vulnerables".

Al mismo tiempo, indican que estas ayudas deben tener cláusulas de extinción claras y "compensaciones identificadas mediante reducciones en el gasto no prioritario o mediante nuevas medidas de ingresos, particularmente cuando el margen fiscal es limitado".

Para las economías que experimentan un mayor margen fiscal mantener la disciplina fiscal -dice el FMI- es esencial para garantizar que las ganancias se utilicen de manera prudente y consistente dentro de un marco fiscal coherente a mediano plazo, con la sostenibilidad de la deuda como eje central.

Niveles de deuda pública

Una situación que no es el caso de España con la deuda en 1,7 billones, su máximo histórico, y creciendo. Es verdad que existe una mayor recaudación fiscal, con una previsión por encima del 8% este año -y del 10% en 2025- pero también hay que mantener a raya el déficit que debería cerrar en torno al 2,3% este año.

El FMI advierte precisamente de los elevados niveles de deuda pública en todo el mundo y de la necesidad de "reconstruir las reservas fiscales" tras una serie de crisis globales.

Piden una consolidación fiscal creíble a mediano plazo, respaldada por la transparencia fiscal que debe basarse en evaluaciones realistas de las presiones de gasto a largo plazo, manteniendo al mismo tiempo el enfoque en un ajuste que favorezca el crecimiento.

Y -sin nombrar a España directamente- dice que la combinación de racionalización del gasto y movilización de ingresos debe ajustarse a las circunstancias de cada país.

Recomendaciones del FMI

Los países con alta deuda, en particular, podrían necesitar limitar los servicios financiados por el Estado, optimizar el gasto social e integrar explícitamente los riesgos de pago de intereses en la planificación fiscal, concluyen.

Mientras que en los países de bajos ingresos con alta deuda que enfrentan riesgos de refinanciamiento y renovación, "podría ser necesaria la cooperación internacional, financiamiento concesional oportuno y la resolución de la deuda".

El organismo ya criticó las ayudas que se dieron durante el comienzo de la guerra de Ucrania por su impacto en la fiscalidad y porque no se focalizaron en las personas que realmente lo necesitaban.

Con todo, las recomendaciones del FMI están en la línea de las que hace pocas semanas señaló la OCDE.

Banco de España

El organismo internacional advirtió que el gasto en energía y defensa, motivado por los conflictos actuales (incluyendo Oriente Medio), está disparando la deuda pública.

Y es por ello que recomienda que las ayudas se dirijan exclusivamente a los hogares y empresas más vulnerables, "evitando medidas generalizadas y que se mantengan en el tiempo".

Una recomendación que también hizo el Banco de España. El supervisor bancario rechazó que las medidas desplegadas por el Gobierno fueran de carácter general. Valoró positivamente la rapidez con la que se ha actuado y el límite temporal de las ayudas, pero lamentó que no estén focalizadas en los hogares más vulnerables.

Del mismo modo, a última hora del martes la Comisión Europea pidió a los Estados miembros que tengan en cuenta el actual límite fiscal a la hora de diseñar ayudas para hacer frente al impacto de la guerra en Oriente Próximo, y que acoten estas medidas a apoyos "temporales y selectivos".