Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. Boris Roessler Europa Press

Macroeconomía

El BCE teme a la guerra en Irán: los 'halcones' avisan de que el conflicto podría forzar nuevas subidas de tipos

La institución financiera se reúne la próxima semana, aunque en principio sin alterar su hoja de ruta respecto a la política monetaria.

Más información: La guerra de Irán ya se nota en la economía: De Guindos (BCE) asume que elevará el coste de la vida y frenará el crecimiento

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Las claves

El BCE advierte que la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz podrían provocar subidas de tipos de interés para frenar la inflación.

El conflicto ha disparado el precio del petróleo un 27% y genera temor a un desabastecimiento energético en Europa.

Los 'halcones' del BCE, como Joachim Nagel y Madis Müller, exigen actuar rápido si la inflación persiste, mientras otros miembros abogan por cautela.

Christine Lagarde reconoce que Europa tiene mayor capacidad para absorber el impacto que en 2022, pero la incertidumbre y la volatilidad son mayores ahora.

Momentos de cierta incomodidad para el Banco Central Europeo. La evolución del conflicto de Irán y las crecientes dudas en torno a su posible fin han abierto un nuevo escenario en el futuro de la política monetaria.

La posibilidad de un desabastecimiento energético tiene gran parte de la culpa. El estrecho de Ormuz sigue prácticamente bloqueado. Irán ha empezado a minarlo para cerrar el paso de petroleros por la fuerza y Trump ha amenazado con "consecuencias nunca vistas" si el país no retira dichas minas.

Bajo este telón de fondo, los miembros del BCE empiezan a replantearse cuáles deben ser los siguientes movimientos de la institución monetaria.

No sólo tienen dos elementos muy peligrosos juntos a la vista -inflación y estancamiento económico-, sino también un mercado que no cree a Trump cuando insinúa que el fin de la guerra está cerca y un petróleo que ya ha escalado un 27% desde que empezó el conflicto.

Los miembros de la autoridad económica tienen una cita la semana que viene. Entre el 18 y el 19 de marzo se reunirán en Frankfurt y el contexto geopolítico marcará gran parte de la agenda, sea cual sea la situación del conflicto cuando llegue dicho encuentro.

Aunque la mayoría de sus miembros han sido relativamente cautos durante los 13 días que ya llevamos de guerra en Oriente Medio, algunos de ellos —principalmente los 'halcones'sí han sido algo más contundentes con una actuación del BCE que modere la inflación derivada de la situación.

Uno de los más críticos con la moderación en la política monetaria ha sido Joachim Nagel, presidente del Banco Federal Alemán y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo.

Nagel ha abogado por actuar de forma rápida y decisiva si la inflación se mantiene de forma persistente por el encarecimiento del petróleo. Además, el economista ha insistido en ser muy vigilantes con el impacto de la subida del carburante en los precios.

Isabel Schnabel, economista alemana y miembro del Comité Ejecutivo del BCE, también ha aludido a la vigilancia ante las altas expectativas de inflación creciente.

Aunque reconoce que el nivel actual de inflación se encuentra dentro del objetivo a medio plazo, ha explicado que la guerra de Irán hace que la trayectoria del índice de precios sea más incierta y aboga por actuar con cautela.

El gobernador del Banco de Estonia, Madis Müller, también se ha mostrado pro-subidas de tipos rápidas para combatir la inflación. Además, ha sido algo más explícito, aunque, a su vez, ha advertido que el BCE no debería precipitarse con las decisiones.

"La probabilidad de que el próximo cambio en los tipos de la política monetaria sea ahora más hacia un aumento, en lugar de lo contrario, probablemente ha aumentado en las últimas semanas", sentenciaba Müller en una conferencia en Vilna.

También en esta línea se posicionaba Peter Kažimír, gobernador del Banco Nacional de Eslovaquia. "Una reacción del Banco Central Europeo está potencialmente más cerca de lo que muchos creen", aseguraba en una entrevista.

Aunque el economista eslovaco no ha querido pronosticar una posible fecha para el eventual cambio en la política monetaria, sí que ha afirmado que la institución europea está lista para actuar en el caso de que sea necesario hacerlo.

Tampoco los más críticos con los tipos altos han sido los únicos en reconocer que el conflicto en Irán tendrá consecuencias en el conjunto de la zona euro. También los considerados 'palomas' han admitido el reto que enfrenta la guerra para la política monetaria.

Luis de Guindos, vicepresidente de la institución monetaria, afirmaba este martes que la guerra de Irán ha provocado un shock de oferta que lastrará el crecimiento económico y elevará el coste de la vida.

Respecto a una posible subida de los tipos, el exministro de Economía español ha sustentado que es momento de "mantener la cabeza fría".

El gobernador del Banco de Finlandia, Olli Ilmari Rehn, también se ha referido a esta misma premisa en relación a la postura a adoptar por parte de la institución monetaria y ha aludido a evitar precipitarse.

En este tiempo también se ha manifestado la propia presidenta del Banco Central Europeo. Christine Lagarde ha reconocido que Europa tiene ahora mayor capacidad para absorber el impacto del conflicto en Oriente Medio que la que tuvo para contener las consecuencias del desabastecimiento por la guerra de Ucrania en 2022.

Sin embargo, Lagarde también ha reconocido que la incertidumbre y la volatilidad también son mayores ahora.

En este sentido, y en relación con una posible actuación del BCE, la líder de la institución ha asegurado que se hará "todo lo necesario para mantener la inflación bajo control" y que los europeos no sufran los mismos aumentos inflacionistas que en 2022 y 2023.

François Villeroy de Galhau, gobernador del Banco de Francia, se ha mostrado algo más cauto con un posible cambio en la política monetaria y ha manifestado que no se espera un aumento de las tasas tras la reunión de la semana que viene.

Algo más benévolo ha sido Olaf Sleijpen, presidente del Banco Central de los Países Bajos. El neerlandés ha dicho que Europa puede tolerar un pequeño rebasamiento de la inflación y que se han aprendido las lecciones de 2022, aunque no son del todo aplicables ahora.