Una persona saca dinero de un cajero de una entidad bancaria, en una imagen de archivo.

Una persona saca dinero de un cajero de una entidad bancaria, en una imagen de archivo. Efe

Macroeconomía

La riqueza financiera de las familias marca un nuevo récord mientras la deuda sigue en mínimos de 25 años

La diferencia entre lo que los hogares tienen ahorrado o invertido y lo que deben, es de 2,546 billones de euros, un 9,4% más que un año antes.

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Las claves

La riqueza financiera neta de las familias españolas alcanzó un récord de 2,546 billones de euros en septiembre de 2025, un 9,4% más que el año anterior.

El volumen de deuda familiar representa solo el 43,1% del PIB, el nivel más bajo desde el año 2000, pese a cierto dinamismo en nuevos créditos.

El valor de los activos financieros creció un 8,1% en un año, impulsado por la revalorización de fondos y acciones, con menor peso del efectivo y los depósitos.

El aumento del ahorro invertido y la reducción de la deuda refuerzan la solidez económica de los hogares ante posibles shocks económicos.

La riqueza financiera de las familias españolas ha marcado un nuevo récord mientras su deuda se mantiene en el nivel más bajo de los últimos 25 años, lo que dibuja un panorama de mayor solidez económica para los hogares.

En términos sencillos, las familias, de media, tienen hoy más dinero ahorrado e invertido y, al mismo tiempo, deben menos en relación con el tamaño de la economía que en cualquier momento de lo que va de siglo.

​La riqueza financiera neta de los hogares, es decir, la diferencia entre lo que poseen en productos financieros y lo que deben en créditos y préstamos, alcanzó en septiembre de 2025 los 2,546 billones de euros, según los datos del Banco de España.

Esta cifra supone un 9,4% más que un año antes y se traduce en que, en conjunto, el colchón financiero de las familias es claramente mayor que el que tenían en 2024.

Si se compara con el tamaño de la economía, esta riqueza neta equivale al 153,7% del producto interior bruto (PIB), por encima tanto del dato de junio de 2025 como del de septiembre de 2024.

​Los activos financieros totales de los hogares, que incluyen el dinero en cuentas corrientes, depósitos a plazo, fondos de inversión, acciones, seguros de ahorro y planes de pensiones, llegaron a 3,325 billones de euros en septiembre de 2025.

En sólo un año han aumentado en 249.700 millones de euros, un 8,1% más, lo que significa que las familias cuentan con una base de ahorro financiero más amplia y diversificada que antes.

En relación con el PIB, estos activos representan el 200,7%, frente al 195,95% de un año antes, consolidando una tendencia de mayor peso del ahorro financiero en la economía.

​Una parte relevante de este aumento no procede únicamente de que las familias hayan aportado más dinero nuevo a sus productos de ahorro, sino de que lo que ya tenían se ha revalorizado con el paso de los meses.

Las participaciones en capital y los fondos de inversión han tenido un papel central en esta mejora, ya que su valor de mercado ha subido y eso se refleja directamente en el patrimonio financiero de los hogares.

De este modo, muchas familias han visto crecer su riqueza sin necesidad de cambiar de producto, simplemente por la evolución favorable de los mercados.

​Al mismo tiempo, se observa un cambio en la forma en que las familias guardan su dinero.

El peso del efectivo y de los depósitos bancarios clásicos se ha reducido hasta situarse en mínimos de las últimas tres décadas, aunque siguen siendo la opción dominante y representan aproximadamente un tercio de todos los activos financieros de los hogares.

Esto indica que, poco a poco, el ahorrador medio combina la cuenta y el depósito con otros instrumentos algo más sofisticados, como fondos o acciones, en busca de mayor rentabilidad.

​En el lado de las deudas, el panorama también es más favorable que en el pasado reciente.

Deuda

El volumen de deuda de las familias ronda los 714.000 millones de euros, una cifra elevada en términos absolutos, pero que hay que interpretar a la luz del tamaño actual de la economía española.

Medida como porcentaje del PIB, la deuda de los hogares se sitúa en torno al 43,1%, el nivel más bajo desde el año 2000, lo que significa que, en proporción a lo que produce el país, la carga financiera de las familias es más ligera que en los años anteriores a la crisis financiera y a la burbuja inmobiliaria.

Este menor peso de la deuda se produce, además, en un contexto en el que el crédito ha vuelto a mostrar cierto dinamismo.

Las nuevas operaciones de préstamos han aumentado respecto a los últimos años, pero el crecimiento del PIB ha sido suficiente para que la ratio deuda/PIB siga descendiendo.

En la práctica, esto quiere decir que, aunque una parte de los hogares está tomando más crédito, por ejemplo, para vivienda o consumo, el conjunto del sector familiar no se está endeudando de manera excesiva en comparación con la capacidad de la economía.

​Mirando el conjunto de estos datos, la fotografía que se obtiene es la de unas familias con más patrimonio financiero acumulado y con una posición deudora más contenida que en épocas pasadas.

El aumento del ahorro invertido, la revalorización de los activos y la caída de la deuda sobre el PIB contribuyen a reforzar la capacidad de resistencia de los hogares frente a posibles shocks económicos, como subidas de tipos, episodios de inflación o periodos de menor crecimiento.