Bruselas

Con casi un mes de retraso respecto al calendario que había prometido a los líderes europeos, Ursula von der Leyen presenta este miércoles su propuesta de un fondo de reconstrucción basado en la emisión de deuda a gran escala para hacer frente a la crisis del Covid-19, que se cimentará en el presupuesto plurianual de la Unión Europea. Lo hará a partir de las 13:30 ante el pleno de la Eurocámara.

Noticias relacionadas

El objetivo de esta iniciativa es salir al rescate de Italia y España, los países más golpeados por la pandemia. El pacto previo entre Francia y Alemania para que este fondo tenga una dotación de 500.000 millones y se base íntegramente en subvenciones ha allanado el camino a la presidenta de la Comisión, que sin embargo se enfrenta todavía a la resistencia del 'club de los frugales' del Norte.

¿Por qué un fondo de reconstrucción?

Las medidas de confinamiento para frenar la expansión del coronavirus han provocado una crisis económica sin precedentes en la UE. El Banco Central Europeo (BCE) pronostica un desplome para este año que podría llegar al 12%, mientas que la recuperación en 2021 será sólo parcial. Lo nunca visto en tiempos de paz, según dijo su presidenta, Christine Lagarde. Además, esta cifra oculta un impacto muy desigual en los diferentes Estados miembros.

Italia y España serán los países que más sufrirán en términos de caída económica, paro, déficit o deuda. Al mismo tiempo, los Gobiernos de Pedro Sánchez y Giuseppe Conte son los que cuentan con menos munición presupuestaria para contrarrestar la crisis y ayudar a trabajadores y empresas. Sin una respuesta potente de la UE, aumentarán las divergencias internas en el euro y estallará el mercado único porque las empresas italianas y españolas no podrán competir en igualdad de condiciones con las alemanas.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en una cumbre de la UE

¿No aprobó ya la UE un plan de rescate de 540.000 millones?

Efectivamente, el Eurogrupo aprobó el pasado 9 de abril un plan de emergencia basado en tres pilares: una línea de crédito de 240.000 millones del fondo de rescate de la UE (MEDE) para ayudar a financiarse a los Gobiernos con problemas; un nuevo instrumento de 100.000 millones de euros para preservar el empleo (SURE); y una garantía paneuropea del Banco Europeo de Inversiones (BEI) de 200.000 millones para pymes. Pero todos los dirigentes de la UE -incluso los nórdicos- admiten que esta respuesta sólo sirve para el corto plazo y resulta insuficiente para apuntalar la recuperación, dada la magnitud de la crisis.

Además, el problema de este plan es que se basa íntegramente en préstamos, que aunque sean baratos engordarán el ya abultado endeudamiento de España e Italia y por tanto aumentan el riesgo de una nueva crisis de deuda.

De hecho, el Gobierno de Sánchez renuncia a pedir el crédito de casi 25.000 millones a coste cero y con apenas condiciones que le ofrece el MEDE para sanidad por su 'efecto estigma'. En cambio, sí estudia solicitar en las próximas semanas alrededor de 15.000 millones del SURE para financiar los ERTE. En esta fase inicial de la crisis, sólo el BCE ha sido capaz de actuar de forma contundente para mantener bajo control la prima de riesgo de España e Italia mediante la compra masiva de deuda: al menos un billón de euros de aquí a final de año.

¿Qué fue de los coronabonos? 

Para conjurar el fantasma de una nueva crisis de deuda, Sánchez y Conte enviaron a finales de marzo una carta a Bruselas en la que pedían 'coronabonos': un mecanismo de emisión conjunta de deuda en la UE para auxiliar a los países más golpeados por la pandemia. La misiva la firmaban también Francia, Grecia, Irlanda, Portugal, Eslovenia, Bélgica y Luxemburgo.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde François Lenoir/Reuters

La petición fue rechazada de inmediato por por Alemania y Holanda y disparó la tensión entre los socios europeos. Para el frente del Norte, cualquier forma de eurobonos sigue siendo tabú: no quieren pagar la factura de lo que consideran sus socios despilfarradores del Sur. La solución intermedia que ha encontrado Ursula von der Leyen es utilizar el presupuesto plurianual de la UE para realizar una emisión masiva de deuda. Es decir, otra forma de mutualización pero sin decir su nombre. 

¿No basta con el acuerdo entre Macron y Merkel?

El acuerdo de la semana pasada entre París y Berlín es un auténtico punto de inflexión que despeja el camino para un acuerdo global en la UE, ya que ambos países han militado tradicionalmente en bandos enfrentados. A la vista del abismo de la crisis, la canciller Merkel ha roto dos tabúes de la posición alemana. En primer lugar, autoriza una emisión de deuda a gran escala garantizada por el presupuesto de la UE para crear un fondo de reconstrucción de 500.000 millones de euros. Además, acepta que el nuevo instrumento funcione a base de subsidios y no de préstamos para ayudar a los países y sectores más afectados.

Como contrapartida, Francia, Italia y España transigen con una dotación del fondo inferior a la que ellos pretendían: 1,5 billones. Las cuatro grandes economías de la UE están detrás de la propuesta que presenta este miércoles Von der Leyen. Pero se necesita la aprobación unánime de los 27 Estados miembros. Y el autodenominado 'club de los frugales' -Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca- no se deja arrastrar por Merkel y ha contraatacado con un plan alternativo el fin de semana para presionar a la presidenta de la Comisión. No quieren mutualización de la deuda y piden que cualquier ayuda a Madrid y Roma sea a base de préstamos y no de subvenciones.

Emmanuel Macron, durante la rueda de prensa virtual de este lunes con Angela Merkel Kay Nietfeld/Reuters

¿Qué hay en la propuesta de Von der Leyen?

El plan de Von der Leyen se basa en primer lugar el fondo de reconstrucción de 500.000 millones pactado entre Merkel y Macron, financiado con la emisión de deuda a largo plazo (30 años) por parte de la UE y que funcionará a base de subvenciones a fondo perdido.

No obstante, la Comisión amplía la potencia de fuego de este instrumento hasta los 750.000 millones de euros. Los 250.000 millones extra respecto a la propuesta franco-alemana serán préstamos. El fondo tendrá un carácter temporal y caducará a finales de 2022.

Además, la presidenta ha puesto sobre la mesa una propuesta revisada del presupuesto plurianual de la UE para el periodo 2021-2027. En realidad será muy parecida a la última oferta de compromiso que elaboró el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, para la fallida cumbre de febrero: un techo de gasto del 1,1% del PIB, es decir, alrededor de 1,1 billones de euros en siete años, según Selmayr. El 'club de los frugales' lo vetó entonces por considerarlo excesivo y amenaza con volver a hacerlo ahora. Para el Sur era una dotación insuficiente.

Valdis Dombrovskis y Paolo Gentiloni, durante la rueda de prensa de este miércoles

¿Cómo se repartirá el dinero entre países y sectores?

Definir los criterios de reparto será una de las claves de la negociación. En la propuesta de Bruselas, Italia y España son los principales beneficiarios. España podría acceder a hasta 140.500 millones del fondo de reconstrucción (el 19% del total). De esta cantidad, 77.324 millones serían subvenciones a fondo perdido, mientras que 63.122 millones consistirían en créditos a devolver. Nuestro país sería el segundo beneficiario, sólo por detrás de Italia, para la que se reservan 173.000 millones de euros.

En cuanto a los sectores, el turismo, el transporte y la industria automovilística son los que se citan con más frecuencia. El comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, ha dicho que las ayudas del fondo de reconstrucción podrían utilizarse para salir al rescate y recapitalizar las empresas más golpeadas por el Covid-19, evitando así distorsiones en el mercado único.

¿Qué condiciones se impondrán a España e Italia?

El vicepresidente económico de la Comisión, Valdis Dombrovskis, ha adelantado que las ayudas del fondo de reconstrucción estarán condicionadas a que los países beneficiarios acometan reformas económicas. Los Gobiernos que requieran asistencia deben presentar al Ejecutivo comunitario un plan de reformas e inversión (con calendario y estimación de costes) basado en las recomendaciones que la UE dirige cada año a todos los Estados miembros.

En el caso de España, las peticiones de Bruselas que se repiten año tras año son no revertir la reforma laboral sino profundizarla para reducir la temporalidad y adoptar nuevas medidas para garantizar la sostenibilidad de las pensiones, además de combatir el abandono escolar con un pacto educativo, entre otras cuestiones

Pedro Sánchez conversa con Mark Rutte durante una cumbre de la UE UE

Además, las normas de la UE ya permiten congelar las ayudas comunitarias a los países que incumplan los objetivos de disciplina fiscal y reducción del déficit, como estuvo a punto de ocurrirle a España en 2015. Bruselas exigirá finalmente que el fondo de reconstrucción se concentre en las prioridades centrales de la actual legislatura: la transición digital y la lucha contra el cambio climático para lograr una economía libre de emisiones de aquí a 2050.

¿Cómo se reembolsará la deuda de la UE?

Es una de las incógnitas que deja abiertas el plan de Francia y Alemania y que le toca resolver a Ursula von der Leyen. Para no aumentar las contribuciones nacionales y enfadar todavía más (si cabe) al 'club de los frugales', la presidenta propone crear una serie de nuevos impuestos europeos: una tasa a los plásticos, los ingresos del sistema de comercio de emisiones, una tasa al carbono en frontera, una tasa de mercado único para las multinacionales y una tasa digital.

Conjuntamente, estos nuevos impuestos europeos proporcionarían ingresos de 300.000 millones de euros y servirían para reembolsar tanto los intereses como el principal de la deuda del fondo de reconstrucción. Sin embargo, tienen que aprobarse de forma unánime y los Gobiernos de la UE se han resistido hasta ahora a ceder a Bruselas más competencias en materia fiscal.

¿Cuáles son los siguientes pasos? ¿Cuándo empezará a llegar la ayuda?

Una vez que la propuesta de Von der Leyen está sobre la mesa, el siguiente paso es una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 27 para intentar llegar a un acuerdo. La próxima reunión está convocada para el 19 de junio, pero posiblemente se necesitará otro encuentro adicional en julio. Un problema adicional es que aún no está claro cuándo podrán retomarse las cumbres presenciales: las videoconferencias dificultan la negociación porque no permiten 'pasillos' ni 'confesionarios'.

El club de los frugales en una reunión en Bruselas en febrero: Stefan Lofven, Mark Rutte, Mette Frederiksen y Sebastian Kurz UE

¿Cuándo empezará a fluir el dinero hacia Madrid y Roma? Por definición, el próximo presupuesto plurianual empieza en 2021, así que la mayor parte de esta financiación estará disponible desde 2021. No obstante, consciente de la emergencia de la crisis, el Ejecutivo comunitario ha propuesto una solución para adelantar parte del dinero para otoño. Eso si el 'club de los frugales' levanta su veto y los líderes europeos llegan a un acuerdo antes de la pausa veraniega.