Bruselas

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha avisado este jueves de que la economía de la eurozona sufrirá este año una caída de entre el 5% y el 12% debido al Covid-19. La intensidad del desplome, sostiene Lagarde, dependerá de la duración de las medidas de confinamiento para frenar la expansión del virus y del éxito de las políticas económicas que adopten la UE y sus Estados miembros con el fin de amortiguar el impacto de la crisis.

"La eurozona está sufriendo una contracción económica de una magnitud y velocidad que no tienen precedentes en tiempos de paz. Las medidas para contener la expansión del coronavirus han detenido en gran medida la actividad económica en todos los países de la eurozona", ha resaltado Lagarde durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE celebrada este jueves.

Durante el primer trimestre de 2020, la eurozona ya ha sufrido una contracción del 3,8%, el récord desde que empezaron a registrarse los datos en 1995, pese a que las medidas de confinamiento sólo empezaron a aplicarse en la segunda mitad de marzo. Para el periodo entre abril y junio, Lagarde espera un desplome de al menos el 15%.

La presidenta del BCE prevé que la eurozona vuelva a una senda de crecimiento a medida que se se produzca el desconfinamiento gracias a las condiciones de financiación favorables y a las medidas de estímulo aprobadas. Pero admite que la escala y la velocidad de la recuperación están marcadas por un alto grado de incertidumbre.

Todo lo que sea necesario

Aunque se ha reservado este jueves su munición y no ha adoptado nuevas medidas de estímulo, Lagarde ha subrayado que el BCE ya está desplegando una potencia de fuego de hasta un billón de euros para amortiguar el impacto de la crisis y contener la prima de riesgo de los países más afectados por el coronavirus, como España e Italia.

Esta cifra se obtiene de sumar la bazuca especial contra la pandemia por valor de 750.000 millones de euros, las compras mensuales de 20.000 millones mensuales de deuda pública que ya estaban en marcha y el sobre adicional de 120.000 millones que se aprobó durante la primera fase de la crisis.

Luis de Guindos ha asistido por teléfono a la rueda de prensa del BCE de este jueves BCE

En todo caso, Lagarde ha insistido en que el BCE está preparado para aumentar el volumen de compra de deuda y ajustar su composición "todo lo que sea necesario y durante el tiempo que sea necesario", incluso en 2021. El Banco Central Europeo no tolerará "ningún riesgo de fragmentación" de la eurozona, ha dicho al ser preguntada por si está dispuesta a ayudar a Italia. No obstante, la ampliación del programa de compra de deuda ni siquiera se ha discutido este jueves, ha admitido.

La banquera francesa ha descartado activar el programa OMT, creado en 2012 por su antecesor, Mario Draghi, y que permitiría la compra ilimitada de deuda pública de un país que pida ayuda al fondo de rescate de la UE (MEDE) y se someta a un programa de ajuste económico. A su juicio, no se trata de una herramienta adecuada porque el coronavirus es una crisis simétrica que afecta a la vez a todos los Estados miembros.

Finalmente, Lagarde ha lanzado un nuevo llamamiento a los Gobiernos de la UE para que hagan su parte del trabajo y pongan en marcha un fondo de reconstrucción económica. "El Consejo de Gobierno pide un esfuerzo adicional potente y puntual para preparar y apuntalar la recuperación", ha dicho.

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