Bruselas

Durante el primer trimestre de 2020, la economía europea experimentó un hundimiento sin precedentes debido a las medidas de confinamiento impuestas desde marzo para frenar la expansión del coronavirus. En concreto, el producto interior bruto (PIB) se desplomó un 3,8% en la eurozona y un 3,5% en el conjunto de la Unión Europea. Se trata de las caídas trimestrales más fuertes desde que empezó a registrarse este dato en 1995, superando así el impacto de la Gran Recesión, según la estimación preliminar publicada este jueves por Eurostat, la oficina estadística comunitaria.

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En el último trimestre de 2019, la economía había crecido un 0,1% en la eurozona y un 0,2% en en el conjunto de la UE.

En su estimación preliminar, Eurostat no ofrece todavía los datos desagregados por países. Entre las grandes economías de la eurozona, los que se han publicado hasta ahora son los de España, Italia y Francia, que registraron caídas muy superiores a la media.

En concreto, la economía francesa se contrajo un 5,8%, la bajada más fuerte en la serie histórica trimestral desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En particular, el hundimiento supera el que se registró durante el primer trimestre de 2009 durante la Gran Recesión (-1,6%) y el segundo trimestre de 1968 durante las manifestaciones del mayo francés (-5,3%).

Francia se encuentra ya oficialmente en recesión, puesto que ya sufrió una caída del 0,1% en el último trimestre de 2019. "La evolución negativa del primer trimestre de 2020 se debe principalmente a la suspensión de las actividades no esenciales en el contexto de la puesta en marcha del confinamiento a partir de mediados de marzo", explica la oficina estadística francesa.

Por su parte, la economía española retrocedió un 5,2% en el primer trimestre, su mayor caída trimestral registrado en la serie histórica del Instituto Nacional de Estadística (INE), que arranca en 1970. Hasta ahora, la mayor bajada trimestral del PIB era la del primer trimestre de 2009 (-2,6%). Finalmente, Italia se hunde un 4,7%.

Teniendo en cuenta que la mayoría de Gobiernos de la UE sólo empezaron a imponer medidas de confinamiento a partir de mediados de marzo, se prevé que el hundimiento de la economía de la eurozona sea mucho mayor durante el segundo trimestre de 2020.

De hecho, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, avisó de que la economía de la eurozona podría caer hasta un 15% durante el conjunto del año. Los datos de Eurostat aumentan la presión sobre Lagarde para reforzar su programa de estímulo, dado que los líderes europeos siguen sin ponerse de acuerdo sobre la respuesta económica a la crisis.

Precisamente, el nivel de inflación en la eurozona durante el mes de abril, cuando ya estaban vigentes las restricciones de movimiento en todos los Estados miembros, cayó hasta el 0,4% frente al 0,7% registrado en marzo, muy lejos del objetivo del 2% del BCE.

Esta bajada se explica sobre todo por la caída de los precios de la energía (-9,6% frente al -4,5% en marzo), que contrarrestaron la subida de alimentos, alcohol y tabaco (+3,6%, frente al +2,4% en marzo). Apenas suben los servicios (1,2% frente al 1,3% en marzo) y los productos industriales no energéticos (0,3% frente al 0,5% en marzo).

El impacto de la crisis en el paro todavía no ha entrado en los registros de Eurostat debido a los sistemas de protección del empleo introducidos por la mayoría de los Estados miembros, como los ERTE en España. En marzo, la tasa de paro apenas subió una décima, hasta el 7,4%, en la eurozona, mientras que en la UE se sitúa en el 6,6%.

En todo caso, España se mantiene como el país con la segunda tasa de paro más alta de la UE (14,5%), sólo superada por Grecia, y duplica la media comunitaria. El desempleo juvenil en España sigue en máximos del 33,1%.