Bruselas

Tras varios días de mensajes dubitativos y contradictorios, el Banco Central Europeo (BCE) saca su bazuca para amortiguar el impacto económico del coronavirus y evitar que se disparen las primas de riesgo de los países más afectados, como España o Italia, y se ponga en duda el futuro del euro. La institución presidida por Christine Lagarde ha anunciado esta madrugada el lanzamiento de un plan de emergencia de compra de deuda pública y privada por valor de 750.000 millones de euros.

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"Los tiempos extraordinarios requieren medidas extraordinarias. No hay limites en nuestro compromiso hacia el euro. Estamos determinados a usar todo el potencial de nuestras herramientas, dentro de nuestro mandato", ha escrito Lagarde en su cuenta de Twitter. Unas declaraciones que replican las 'palabras mágicas' con las que su antecesor, Mario Draghi, salvó el euro en 2012, pero esta vez sí respaldadas con medidas concretas.

El plan de emergencia del BCE se prolongará mientras dure la crisis del covid-19 y en cualquier caso no terminará antes de finales de 2020. Se suma a los 120.000 millones adicionales de compra de deuda anunciados la semana pasada y a los 20.000 millones al mes del programa vigente. Eso significa que el BCE podrá adquirir más de 100.000 millones de deuda al mes de media en lo que queda de año.

El BCE anuncia también que relajará los límites que se ha autoimpuesto y que le obligan a no superar más del 33% de la deuda de ningún Estado miembro y a realizar las adquisiciones según el peso de cada país en su capital. Además, por primera vez comprará deuda pública de Grecia, que hasta ahora había sido excluida del programa por la crisis de 2015.

"El BCE garantizará que todos los sectores de la economía puedan beneficiarse de condiciones de financiación favorables que les permitan absorber este shock. Esto se aplica tanto para las familias como para las empresas, los bancos y los Gobiernos", asegura el comunicado difundido al término de la reunión de emergencia.

"El consejo de gobierno hará todo lo que sea necesario dentro de su mandato. Estamos totalmente preparados para incrementar el tamaño del programa de compra de activos y ajustar su composición, todo lo que sea necesario y durante el tiempo que sea necesario. Exploraremos todas las opciones y todas las contingencias para sostener a la economía durante este shock", concluye la declaración.

Turno para los Gobiernos de la UE

El primero en reaccionar a las medidas excepcionales del BCE ha sido el presidente francés, Emmanuel Macron, que ha expresado su "pleno apoyo" y ha pedido que sean ahora los Gobiernos de la UE los que tomen el relevo.

"Nos corresponde ahora a los Estados europeos estar a la altura con nuestras intervenciones presupuestarias y una mayor solidaridad financiera en el seno de la eurozona. Nuestros ciudadanos y nuestras economías lo necesitan", ha escrito en su cuenta de Twitter.

También el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, cuyo país es el más afectado de la UE por la pandemia y que se había quejado de la falta de solidaridad de sus socios comunitarios, ha elogiado el bazuca del BCE. "Europa da un golpe! Fuerte, sonoro, apropiado la para la gravedad de la emergencia sanitaria que estamos afrontando y del shock económico que se produce".

Ni el Eurogrupo ni los jefes de Estado y de Gobierno han sido capaces hasta ahora de acordar un plan de choque coordinado y contundente contra el coronavirus, pese a las múltiples videoconferencias celebradas los últimos días.

No obstante, el presidente del Eurogrupo, el socialista portugués Mário Centeno, ha dicho en una entrevista a la CNBC que los ministros de Finanzas de la eurozona trabajan en "nuevas armas para afrontar esta crisis y proteger a los ciudadanos y al euro". No voy a especular, pero se adoptarán nuevas decisiones pronto", asegura.

Una semana de errores no forzados

La decisión de desplegar toda la artillería pesada se ha adoptado durante una videoconferencia extraordinaria del consejo de gobierno del BCE que se ha celebrado por sorpresa este miércoles por la noche y que ha durado alrededor de cuatro horas.

El BCE se ha visto obligado a activar este plan de 750.000 millones de euros debido a la situación de pánico en los mercados de deuda, agravada por una serie de errores de comunicación de sus máximos responsables en los últimos días.

En su rueda de prensa del pasado jueves, Lagarde aseguró que su trabajo no era rebajar la prima de riesgo de Italia. Es decir, ponía en duda el papel del BCE como prestamista de último recurso de la eurozona y el compromiso de su antecesor, Mario Draghi, de hacer todo lo que fuera necesario por preservar el euro.

La propia presidenta del BCE y su economista jefe rectificaron rápidamente estas declaraciones. Pero el gobernador del Banco de Austria, Robert Holzmann, ha vuelto a decir este miércoles que "la política monetaria ha alcanzado sus límites".

El BCE se ha visto obligado a salir a corregirle con un inusual comunicado en el que afirmaba que todavía le queda munición contra el coronavirus. Una munición que ha desplegado esta madrugada.