Fotografía de archivo de una mujer que trabaja en una fábrica.

Fotografía de archivo de una mujer que trabaja en una fábrica. Efe

Empleo Hoy

El 93% de quienes trabajan a tiempo parcial para cuidar a un familiar son mujeres y el número no deja de aumentar

La brecha se agranda. Las trabajadoras a tiempo parcial por dependencia subieron un 9,9% en 2025 y los hombres bajaron un 8,9%.

Más información: España vuelve a romper su récord de pluriempleo: 632.000 ocupados necesitan más de un trabajo para llegar a fin de mes

Publicada

Las claves

El 93% de las personas que trabajan a tiempo parcial para cuidar a un familiar en España son mujeres, según datos de la EPA de 2025.

En 2025, el número de mujeres en esta situación aumentó un 9,9%, mientras que los hombres descendieron un 8,9%.

Tres de cada cuatro empleos a tiempo parcial en España los ocupan mujeres, siendo los cuidados familiares el principal motivo de reducción de jornada para ellas.

La desigualdad es especialmente visible entre los 35 y 44 años, donde hay hasta 10 veces más mujeres que hombres trabajando a tiempo parcial por cuidados.

El Gobierno presume de políticas laborales "feministas", pero los datos oficiales apuntan a otra realidad: cuidar sigue siendo cosa de mujeres. Según el módulo anual de variables de submuestra de la EPA de 2025, 452.000 personas trabajaron a tiempo parcial para atender a personas dependientes.

De ellas, 419.500 eran mujeres y sólo 32.500, hombres. Eso significa que el 92,8% de quienes recortan su jornada por dependencia son mujeres, y su número no deja de crecer año tras año.

En perspectiva histórica, la foto es igual de contundente. Durante la última década, las mujeres siempre han representado al menos nueve de cada diez ocupados a tiempo parcial por cuidados, con un peso que ha oscilado entre el 91% y el 97% del total.

Aunque, en algunos años, los hombres han ganado algo de presencia, siguen siendo una minoría. La evolución reciente refuerza la idea de que la brecha se agranda, en lugar de estrecharse.

Sólo en 2025, las trabajadoras a tiempo parcial por dependencia aumentaron un 9,9%, mientras que los hombres en esa misma situación cayeron un 8,9%.

En términos absolutos, ellas sumaron casi 38.000 casos más en un año, hasta los 419.500, mientras que ellos retrocedieron en torno a 3.000, hasta apenas 32.500. El resultado es un mercado de trabajo en el que el empleo a tiempo parcial por cuidados crece, pero lo hace casi exclusivamente por el lado femenino.

En la jerga del INE, trabajar a tiempo parcial significa tener una jornada habitual más corta que la habitual en un empleo a tiempo completo comparable.

El INE pregunta a quienes trabajan a tiempo parcial por la razón principal de esa jornada reducida y distingue, entre otras, a las personas que lo hacen para cuidar a dependientes. Es precisamente en los empleos a tiempo parcial por cuidados donde la brecha de género se dispara.

El contraste con el discurso oficial es evidente. La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha presentado medidas como la subida del salario mínimo o la reducción de la jornada ordinaria como "absolutamente feministas". Son parte de una agenda que, sobre el papel, pretende feminizar el mercado laboral y mejorar la vida de las trabajadoras.

Sin embargo, cuando se baja al terreno de quién recorta realmente sus horas para sostener el sistema de cuidados, las cifras de la EPA muestran que ese coste sigue recayendo casi exclusivamente sobre ellas.

El tiempo parcial, en general, también tiene rostro de mujer. La diferencia es que, mientras ellos suelen reducir su jornada por falta de alternativas o por estudios, ellas lo hacen sobre todo para cuidar.

Según los resultados del cuarto trimestre de 2025 de la EPA, a cierre del pasado ejercicio había unos 3,1 millones de personas trabajando a jornada parcial en España: 3.089.700 ocupados, de los que 2.250.700 eran mujeres y 839.000, hombres. Es decir, aproximadamente tres de cada cuatro empleos a tiempo parcial los ocupan ellas.

Para ellos, el motivo principal de esa parcialidad es no haber encontrado un empleo a tiempo completo, seguido de los estudios, sobre todo entre los más jóvenes.

Para ellas, en cambio, las obligaciones familiares y los cuidados ganan peso a medida que avanza la edad, hasta convertirse en un lastre estructural en plena etapa profesional madura.

Es en las edades de crianza donde la desigualdad se hace más visible. A partir de los desgloses por edad del INE, son 81.800 mujeres de entre 35 y 39 años las que trabajan a tiempo parcial por cuidados. El número multiplica casi por 18 al de hombres, que se queda en apenas 4.400.

El desajuste sigue siendo abismal entre los 40 y 44 años, donde se registran 103.800 mujeres frente a sólo 10.100 hombres. En este caso, la comparativa es de más de diez mujeres por cada hombre que reduce su jornada por dependencia.

En ese tramo crítico, el mercado laboral sigue funcionando como si la maternidad y la atención a la familia fueran, en la práctica, una responsabilidad fundamentalmente femenina.

A la dependencia se suman otros motivos vinculados al hogar que igualmente recaen sobre las mujeres. Además del cuidado directo de niños, mayores o personas enfermas, la EPA trimestral recoge el motivo "otras obligaciones familiares o personales" entre las razones para trabajar a tiempo parcial.

Si se suman ambas categorías relacionadas con la familia y los cuidados, son 550.000 mujeres las que limitan su vida laboral, frente a algo más de 80.000 hombres.

Los datos del INE dibujan así un mercado laboral donde los avances formales en igualdad conviven con una realidad tozuda: cuando la vida familiar aprieta, sigue siendo el empleo de ellas el que se ajusta.