Unos transeúntes caminan frente a Capitolio en Washington, Estados Unidos.

Unos transeúntes caminan frente a Capitolio en Washington, Estados Unidos. Jonathan Ernst Reuters

Bancos centrales

El cierre del Gobierno en EEUU dejará a la Fed sin datos de IPC y PIB para la revisión de tipos de noviembre

El cierre total más largo tuvo un impacto en el PIB del 0,6%. Moody's ha amenazado con retirar la máxima calificación crediticia.

27 septiembre, 2023 03:34

Estados Unidos parece abocado a un nuevo cierre de Gobierno. El conocido como government shutdown tendrá lugar el próximo domingo si los legisladores estadounidenses no logran aprobar las leyes que habilitan el presupuesto anual.

Entre sus múltiples consecuencias se incluye la ausencia de estadísticas económicas justo en un momento en el que la Reserva Federal (Fed) ha reiterado su dependencia de los datos.

Evitar que eso suceda está ahora en manos del Congreso, donde los republicanos llevan semanas tratando de ponerse de acuerdo sobre el paquete de financiación. Los representantes del ala dura del Partido Republicano han bloqueado en varias ocasiones las propuestas del presidente de la Cámara de Representantes, el también conservador Kevin McCarthy.

Esta media docena de legisladores de extrema derecha exige mayores recortes de gastos y la suspensión total del apoyo económico a Ucrania. Y “cerrar el Gobierno parece que podría ser la única opción viable para calmar al grupo conservador”, consideran en la gestora Pimco.

[El 1-O de EEUU: la extrema derecha bloquea los presupuestos y aboca al Gobierno al cierre]

En total, 438 agencias del Gobierno dejarán de disponer de fondos estatales y no podrán continuar operando con normalidad. Se producirán retrasos en el pago de nóminas, el número de horas trabajadas por los funcionarios bajará, y los contratos de muchos otros se verán interrumpidos. 

Así, algunos servicios federales, como los de recogida de basura o los parques nacionales se verán obligados a cerrar. También se frenará la actividad de los organismos de los que depende la publicación de diversas estadísticas económicas.

Sin datos

“No habría datos económicos recopilados o publicados durante el período de cierre, incluyendo ningún dato de PIB, empleo e inflación. Incluso cuando el Gobierno reabra, las cifras económicas se retrasarán”, subrayan también desde Pimco.

Con el cierre de Gobierno, la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) -encargada de los datos de empleo e inflación- y la Oficina de Análisis Económico (BEA) -que elabora las cifras de crecimiento económico- dejarán de publicar sus estadísticas. Tampoco lo harán los departamentos de Trabajo y Comercio al completo y la Oficina de Censos.

Por tanto, dejarán a los miembros de la Fed sin nuevos datos económicos. Por ahora, está previsto que el próximo informe mensual de empleo vea la luz el próximo el 6 de octubre. El Índice de Precios al Consumo (IPC) estadounidense debería conocerse el 12 de ese mismo mes.

De consumarse el government shutdown, y dependiendo de su duración, tampoco se conocerán los próximos datos de solicitudes semanales de subsidios por desempleo, ni las ventas minoristas, la construcción de viviendas y las ventas de casas nuevas de septiembre.

La primera estimación del PIB estadounidense del tercer trimestre de 2023 corre peligro. Su publicación está prevista para finales de octubre.

Todo ello en un momento en el que la Fed ha reiterado su dependencia de las cifras económicas. El banco central necesita evidencias “convincentes” de que la inflación está vencida antes de plantearse relajar la política monetaria, que se mantendrá restrictiva por un tiempo prolongado.

Así lo señaló su presidente, Jerome Powell, la semana pasada. Tras mantener los tipos de interés en el rango de entre el 5,25% y el 5,5%, el banquero central aseguró que las próximas decisiones seguirán estando basadas en "los datos recibidos, las evolución de previsiones y los riesgos".

Por tanto, en caso de cierre, el banco central estadounidense “estaría volando a ciegas […] y podría ser reacio a subir los tipos” subrayan en Pimco. El siguiente encuentro de la Fed se celebrará los días 31 de octubre y 1 de noviembre.

Consecuencias económicas

Desde 1976, ha habido 22 déficits de financiación. La última vez que el Gobierno se cerró, aunque de forma parcial, fue entre el 22 de diciembre de 2018 y el 25 de enero de 2019. Tuvo lugar, por tanto, durante la presidencia de Donald Trump y se produjo por desacuerdos sobre la financiación del muro fronterizo que el republicano deseaba levantar con México.

Además de ser el último también ha sido el más largo: la interrupción duró 35 días. El coste para la economía entonces fue de 11.000 millones de dólares, según la Oficina Presupuestaria del Congreso.

Sin embargo, al tratarse de un cierre parcial -el Congreso había aprobado algunos proyectos de ley de asignaciones para financiar partes del gobierno- el daño para la economía fue contenido.

El cierre total del Gobierno estadounidense más largo fue de 16 días y se produjo en 2013. “Ese cierre recortó aproximadamente un 0,6% del PIB y, aunque parte del impacto en el crecimiento fue temporal, parte de él fue sostenido”, indican en Pimco.

Aunque históricamente "los mercados se han tomado los cierres con calma" añaden los mismos expertos, en esta ocasión podría ser diferente. Se sumaría a otros vientos en contra para la economía del país como la reanudación de los pagos de préstamos estudiantiles, la huelga de trabajadores del automóvil, y el aumento de los precios del petróleo y el gas.

Por tanto, “un cierre del Gobierno puede tener un impacto mayor de lo que muchos suponen, teniendo en cuenta el telón de fondo”, alertan desde la misma gestora.

'Aaa'

La agencia de calificación Moody's ya ha advertido de que un cierre del Gobierno sería "negativo" para el rating de su deuda soberana y pondría en riesgo la actual calificación de Estados Unidos, que ostenta una nota de 'Aaa'.

En concreto, pondría en tela de juicio las "considerables limitaciones" que la "polarización política" ejerce sobre la política justo en un momento de "debilidad fiscal" fruto de un "creciente déficit" y de una menor asequilibilidad de la deuda.

[La Cámara Baja de Estados Unidos respalda el acuerdo para elevar el techo de deuda de Biden y McCarthy]

De las tres grandes agencias de rating, sólo Moody's mantiene la máxima nota de solvencia para la deuda a largo plazo de Estados Unidos. S&P Global degradó la calificación del país en 2011 y Fitch hizo lo propio a principios de agosto de este año.

Coincidiendo con la incertidumbre en torno al techo de deuda de Estados Unidos, Fitch rebajó un peldaño la nota de su deuda a largo plazo y pasó a situarla en 'AA+' desde 'AAA' con perspectiva estable.