El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en el Congreso.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en el Congreso. Gabriel Luengas Europa Press

Economía

Puente financia la compra de trenes con la ampliación de crédito de un real decreto que fue derogado por el Congreso

Transportes ingresó 671 millones extra mientras el decreto estuvo en vigor.

Renfe tiene 260 trenes de alta velocidad, de los que 121 son de la marca Talgo.

Más información: Puente se olvida de los trenes chinos y encara la adjudicación de 1.777 millones con los japoneses de Hitachi en cabeza.

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Las claves
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El Ministerio de Transportes financiará la compra de trenes para Renfe con una ampliación de crédito de 671 millones mediante un Real Decreto Ley que fue derogado por el Congreso.

El contrato de compra de trenes de alta velocidad podría alcanzar los 1.777 millones de euros, y existen planes de inversión en Cercanías y Media Distancia por cerca de 3.500 millones.

La financiación se justifica por la necesidad de renovar trenes para obligaciones de servicio público y mantener la operatividad de Renfe ante la prórroga presupuestaria.

Talgo no se presentó al último concurso de trenes de alta velocidad, quedando la adjudicación entre Siemens y Hitachi, en medio de polémicas por fallos en algunos modelos de Talgo.

El Ministerio de Transportes que dirige Óscar Puente financiará parte de la compra de trenes para Renfe con la ampliación de crédito de 671 millones que logró por un Real Decreto Ley del Gobierno del 9 de junio pasado, a pesar de que fue derogado por el Congreso poco más de dos semanas después.

Puente y Renfe están a punto de adjudicar un contrato de hasta 1.777 millones de euros para comprar 40 trenes de alta velocidad y tiene en marcha planes de inversión en Cercanías y Media Distancia por cerca de 3.500 millones.

Esas necesidades de financiación, a las que no se descarta añadir más dotaciones de material rodante a medio plazo, se salen del marco financiero que ofrece la prórroga presupuestaria y obligan al Ministerio a buscar crédito extraordinario por Real Decreto.

La norma entró en vigor a primeros de junio con plenos efectos tras ser aprobada por el Consejo de Ministros y el dinero se transfirió a las arcas del Ministerio para seguir adelante con su financiación.

El real decreto no fue convalidado en el Pleno del Congreso de finales de ese mismo mes, pero como no exigía una rectificación de lo dispuesto mientras estuvo en vigor o la devolución de las cantidades asignadas, no tuvo efectos prácticos.

Fuentes jurídicas consultadas aseguran que se trata de una práctica legal y habitual en periodos de prórroga presupuestaria, para superar los límites de gasto que se imponen en las últimas cuentas del Estado aprobadas.

En este caso, el último Presupuesto aprobado es de 2023, y las necesidades de gasto desde entonces han aumentado mucho, sobre todo en el ámbito ferroviario y con el negocio de la alta velocidad en plena liberalización.

Ese fue el argumento esgrimido por Óscar Puente al defender su propuesta, la necesidad de renovar los trenes destinados a obligaciones de servicio público, completar la flota de servicios comerciales y comprar locomotoras de mercancías.

Pero el rechazo de Junts, junto a Vox y el PP, echó para atrás el decreto en el Congreso y todo declinó en una pelea política en el Hemiciclo, sin consecuencias reales en la práctica para los planes del Ministerio, que ya había cobrado el dinero.

Los fondos servirán, además, para financiar los planes de mantenimiento de activos y actuaciones en estaciones y talleres. El Gobierno precisó, en ese momento, que de no disponer de este aumento, se habría visto afectada de modo esencial la capacidad operativa de Renfe.

Polémica con Talgo

La nueva financiación de los planes de compra de trenes de Renfe se produjo, además, en plena polémica por el estado de las vías, tras el accidente de Adamuz. A lo que se añade el enfrentamiento dialéctico con Talgo por los fallos detectados en algunos bogies de su serie 106 (Avril) de alta velocidad.

Talgo no se ha presentado al concurso de alta velocidad que está a punto de resolverse en el Ministerio, con los que serán los trenes capaces de llegar a 350 kilómetros por hora en el trayecto Madrid-Barcelona. Todo ha quedado en un duelo entre Siemens y la japonesa Hitachi.

Pese a ello, Renfe sigue cargando contra los fallos detectados en los rodamientos de los Talgo de la serie 106 Avril de ancho fijo de la línea entre Madrid y Levante. Unos trenes para los que ya se ha pactado cambiar a ancho variable, a pesar que tanto el fabricante como la operadora aseguran que ofrecen una fiabilidad total.

Según los datos manejados por Talgo, Renfe cuenta con 1.341 trenes entre alta velocidad, larga y media distancia, Avant y Cercanías, que configuran el sistema ferroviario español.

Si sólo se contabiliza la alta velocidad, Renfe opera ahora con 260 trenes, de los que 121, es decir, un 46%, han sido fabricados por Talgo. Son modelos que pertenecen a cinco series distintas del fabricante y que, en algunos casos, llevan ya 14 años funcionando sin mayores problemas.

Desde Talgo se recuerda que llevan 76 años dando servicio en toda la red ferroviaria española con total seguridad, algo que no se puede empañar con las irregularidades de dos trenes de una serie de doce.