Juan José Ganuza, candidato a presidir la CNMC.

Juan José Ganuza, candidato a presidir la CNMC. Europa Press

Economía

Ganuza llega a Competencia con la CNE en el cajón: "Con más concentración es difícil ser capturado por los sectores"

Fue crítico con la CNMC cuando se creó, pero ha moderado su postura.

No descarta entrar de lleno en temas digitales o en las hipotecas.

Mas información: Ganuza garantiza su independencia en la CNMC por no militar en ningún partido ni tener intereses en las empresas.

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Las claves

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Juan José Ganuza será nombrado presidente de la CNMC, sustituyendo a Cani Fernández.

El debate sobre dividir la CNMC y resucitar la Comisión Nacional de la Energía (CNE) sigue estancado en el Congreso por falta de consenso político.

Ganuza defiende que la concentración de funciones en la CNMC dificulta la captura por sectores, aunque reconoce ventajas en la especialización.

El nuevo presidente apuesta por abrir el debate sobre la estructura de la CNMC y coordinarse con organismos europeos, especialmente en mercados digitales e inteligencia artificial.

El Consejo de Ministros del próximo martes nombrará presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) al académico Juan José Ganuza. Ocupará el despacho de Cani Fernández, en uno de cuyos cajones se guarda el proyecto de división de la institución para resucitar a la Comisión Nacional de la Energía (CNE), olvidado desde hace tiempo.

El tema lo pusieron sobre la mesa PNV y Sumar, dos de los socios del Gobierno, en la Comisión de Economía del Congreso que validó su nombramiento. Y en el primer envite, el nuevo responsable de Competencia recordó que, "por suerte, es algo que tiene que decidir el legislador y no me corresponde a mí". Pero no eludió el debate.

Al contrario, animó a que se avive el tema con una cuestión muy clara: la segregación aumenta la especialización y reduce costes; pero la concentración de funciones en un órgano "hace que sea más complicado ser capturado por los sectores".

Juan José Ganuza admitió haber sido crítico con la falta de especialización que se planteaba al crear el embrión de lo que ahora es la CNMC, en el año 2013, con el PP en el Gobierno. Se aglutinaban las funciones de cuatro entidades especializadas por una pura razón de ahorro de costes, que él y otros académicos rechazaban.

Trece años más tarde se va a poner al frente de la organización, consciente de la envergadura y el enorme perímetro que abarca su actividad, pero con un giro en su visión inicial: ahora al menos plantea dudas sobre si es mejor un modelo especializado o el acaparamiento de poder y de funciones que la institución tiene.

El proyecto de ley para separar el área de energía de la CNMC y crear la CNE como órgano especializado y autónomo lleva casi dos años estancado en el Congreso, acumulando prórrogas al periodo de enmiendas cada quince días.

La iniciativa partió del Ministerio de Transición Ecológica que pilotaba Teresa Ribera, pero ha quedado en el olvido por el momento.

Pero las reticencias políticas de algunos grupos nacionalistas catalanes y del propio Ejecutivo han dejado ese proyecto en saco roto. Todo el mundo lo da por descartado para esta legislatura, a pesar del interés que la semana pasada mostraron PNV y Sumar por recuperar el debate ahora que se renovaba la presidencia de la CNMC.

Hay que recordar que la institución ya emitió su informe preceptivo sobre la creación de la CNE durante el mandato de Cani Fernández. No en vano, el proyecto planteaba incluso la separación física del organismo en dos edificios, que obligaba a recolocar a la mayor parte de los 560 trabajadores que tiene.

Desde el PNV tienen muy claro que ese análisis hay que llevarlo a cabo. Ya sea para crear la CNE de una vez; ya sea para adaptar la estructura del consejo a los temas complejos que se presentan en la actualidad, máxime si va a entrar en cuestiones de plataformas y medios digitales.

En el caso de Sumar, si bien hace años incluyeron en su programa electoral esa especialización y la creación de la CNE, ahora han surgido las dudas, a la vista del poder que ejercen grandes empresas en procesos como el apagón o las tasas de remuneración de las redes eléctricas. Es un punto en revisión para su próximo programa electoral.

Juan José Ganuza tiene claro que el debate sobre el diseño estructural de la CNMC debe darse. Y piensa dar su opinión cuando surja y con la consistencia que ofrece el paso del tiempo y la labor que hace la CNMC, como regulador y como supervisor.

"Como académico, espero que se aborde y que se pueda hacer un debate muy vivo y abierto, que tenga todo el eco que pueda tener", señaló ante los diputados de la Comisión que lo examinó.

Es más, el nuevo presidente de la CNMC quiere abrir ese debate hacia arriba, con la coordinación en los organismos similares de la UE para temas digitales, entre otros. Y hacia abajo, para aprovechar el potencial que hay en los servicios autonómicos de competencia.

Una de las áreas de investigación de Ganuza en su última etapa de académico ha sido la competencia en un entorno económico impactado por la inteligencia artificial y los mercados digitales. Es en ese campo en el que pretende aliarse en el diseño de las dos herramientas que desde la UE se preparan para ello.

Pero tampoco va a esconderse el nuevo presidente en temas más polémicos, como el drama social de la vivienda. En este campo ya actuó durante la crisis de la burbuja inmobiliaria, para regular de una forma diferente el mercado hipotecario.

Partidos como Sumar le pidieron el valor suficiente como para intervenir en los precios de los pisos si se demuestra que suben por falta de competencia.

Esos son los campos en los que se puede ver de forma clara la máxima del nuevo presidente: mejorar la competencia para reducir la desigualdad, mejorar el bienestar, democratizar los mercados, abaratar los precios y elevar la calidad de los servicios.

Hay seis años de mandato por delante para comprobarlo.