Un caballo pura sangre en Dubai. Europa Press.
Irán golpea al campo español: dispara en 41M a la semana los costes y bloquea el envío de alimento a los caballos del jeque
Las exportaciones de alfalfa a los principales compradores de España se detienen por Ormuz mientras se dispara el coste de fertilizantes y combustible.
Más información: Cuerpo admite que la guerra de Irán ya se nota en “el bolsillo de los españoles” con la fuerte subida de los carburantes
El conflicto en el Golfo, desatado hace una semana, ya ha llegado al campo español. El sector no es que note, como hacen los ciudadanos, la subida de los combustibles, sino que directamente tiembla.
Porque el encarecimiento de gasolinas y también de fertilizantes se traduce en un sobrecoste 41 millones de euros cada semana. Son los cálculos de la organización agraria Asaja, que da magnitud a las preocupaciones expresadas en Bruselas por el ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
Cuerpo señaló a los profesionales del "transporte, agricultura o pesca" como los más afectados por el rally del combustible, disparado tras el cierre por parte de Irán del estrecho de Ormuz, y Asaja le da la razón.
"Solo el encarecimiento del gasóleo agrícola y de los fertilizantes supone más de 41 millones de euros adicionales cada semana para el sector, lo que equivale a casi 6 millones de euros diarios que salen del bolsillo de los productores".
Es un efecto imposible de evitar en el campo y afecta por ello de forma transversal a todas las tareas que dependen de maquinaria. Con las cuentas desgranadas tras siete días de escalada, Asaja resume: el precio del gasóleo agrícola ha pasado de 0,96 euros por litro a 1,30 euros, o sea, un 35,4%.
Son 19 millones de euros a la semana en sobrecoste para todo el sector. A esto se suman las subidas de los fertilizantes, esenciales en la producción agrícola y sobre todo en este momento. Porque atravesamos la campaña de abonado de cobertera, uno de los momentos del año en los que más fertilizantes se utilizan en los cultivos.
"En términos generales, los fertilizantes se han incrementado alrededor de un 25%, mientras que la urea, uno de los productos más utilizados en el abonado de cultivos, ha registrado una subida cercana al 30%, situándose actualmente en torno a los 600 euros por tonelada", avisa Asaja.
En total, solo en este concepto el sobrecoste para el sector es de 22 millones de euros semanales.
Habitualmente, el aumento de los costes de producción suele tener un reflejo en el precio final de los alimentos que afronta el consumidor; está por ver si éste es el caso, aunque cabe recordar que la subida de costes ya impactó fuertemente en la cesta de la compra tras el comienzo de la invasión rusa a Ucrania.
Los caballos del jeque
Pero si este es un impacto general para el campo, algunas actividades están, directamente, en jaque. Es el caso de la venta de alfalfa deshidratada, un negocio considerado 'de nicho' y concentrado en el Valle del Ebro y Castilla y León, pero en el que España es líder europeo indiscutible.
Tanto en producción como exportación. Este producto español se ha hecho un hueco en las cuadras de élite del Golfo por su alta calidad para alimentar a los muy codiciados caballos de pura sangre árabes de los hipódromos de Dubai y Abu Dabi y también a los camellos que compiten en Arabia Saudí, que subvenciona estas carreras.
Son ejemplares valorados en millones de dólares y el forraje español, muy proteico y con una digestibilidad superior a la media, es el más buscado por los veterinarios y gestores de las cuadras de los jeques.
Resultado: no se repara en gastos. Así ha florecido el que muchos consideran el negocio más exótico del campo español: Emiratos y Arabia Saudí son los principales clientes de los agricultores de alfalfa deshidratada de España. Compran el 40% de lo que exporta nuestro país, o lo hacían, porque el bloqueo de Ormuz ha paralizado y desviado pedidos.
Carreras de camellos en Arabia Saudí. COAG
Ni la ruta alternativa por el Cabo de Buena Esperanza, –20 días más larga y un 256% más cara– permite hoy llegar a los puertos saudíes y emiratíes. Las navieras Maersk y Hapag-Lloyd han anunciado la suspensión de operaciones en la zona hasta nuevo aviso, alerta COAG.
La situación ha sido un shock en este negocio para los españoles. En juego hay ventas que rondan de media los 150 millones de euros al año para los exportadores de alfafa a estos dos países.
Por si no fuera suficiente motivo de preocupación, el bloqueo marítimo llega en un momento también especialmente delicado: estamos en plena negociación de contratos de venta para la nueva campaña, que arranca en mayo. Hay que acordar cuánto y cuándo entregar sin saber si habrá ruta para ello.
Pero hay también otro problema, explica a EL ESPAÑOL-Invertia Javier Fatás, responsable de Forrajes de la Comisión Ejecutiva de COAG. El stock que ya se acordó vender de la pasada temporada está esperando en los secaderos más tiempo del esperado para ser enviado.
En este negocio hay estrictos calendarios para servir la mercancía y cobrar. Hasta entonces, se financia la actividad, por lo que no entregar la alfalfa en tiempo y forma implicará para muchos vendedores la obligación de volver a financiarse.
"Nos encontramos ante una emergencia comercial de primer orden", concluye COAG. La organización pide tanto a Moncloa como los gobiernos regionales habilitar líneas de avales y aplazamientos financieros para agricultores y cooperativas del sector.
También gestiones diplomáticas para garantizar la continuidad de los contratos en vigor con Arabia Saudí, Emiratos y Catar, "comunicando a esos gobiernos que España mantiene el compromiso de suministro tan pronto como la vía marítima lo permita" y abrir una mesa sectorial para evaluar si se pueden encontrar mercados alternativos no afectados por el cierre de Ormuz.