Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Europa Press

Economía

La nueva clasificación de afiliados aflora 40.000 más en inmobiliarias y deja en 2.000 la mejora en construcción

La Seguridad Social no ofrece datos comparativos de ocupación por sectores hasta que pueda ajustar el "trasvase de datos" que provoca la nueva CNAE.

Más información: El fin de la Navidad provoca la destrucción de 270.782 empleos en enero, la mayor caída en ese mes desde 2012.

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Las claves

La nueva clasificación de actividades económicas (CNAE) ha provocado un aumento de 40.000 afiliados en el sector inmobiliario y solo 2.000 en construcción en enero.

Las distorsiones en los datos de afiliación se deben a trasvases de actividades entre sectores y a la incorporación de nuevos epígrafes, especialmente en proyectos de ingeniería civil y actividades administrativas.

El incremento repentino de afiliados en inmobiliarias y la escasa mejora en construcción generan incertidumbre sobre la evolución real del empleo en ambos sectores.

Otros cambios en la CNAE afectan a sectores como talleres de reparación y telecomunicaciones, lo que también ha alterado las cifras de afiliación en comercio y en información y comunicaciones.

Enero ha dejado uno de los peores datos de empleo mensual de los últimos catorce años, con un problema adicional: la entrada en vigor de la nueva clasificación de actividades económicas (CNAE) ha generado comparaciones difíciles de explicar en la construcción y las inmobiliarias, en plena crisis de la vivienda.

Por un lado, las actividades de promoción inmobiliaria aumentaban en 40.000 afiliados al régimen general de un mes a otro, cuando su ritmo de progreso era infinitamente más bajo. Por otro, la construcción, que aglutinaba mejoras interanuales de ocupación de 25.000 personas, se ha quedado en apenas 2.000 en enero.

Desde el Gobierno, de hecho, no han ofrecido datos comparativos por sectores para no entrar en estos desajustes. A su entender, se trata de un trasvase de datos de un sector a otro que habrá que analizar en el tiempo para ver cómo evolucionan.

En principio, los cuatro o cinco grandes cambios previstos en la CNAE 2025, que reordena las actividades sobre la estructura de 2009, no contemplaban mover de forma significativa los datos del sector inmobiliario y la construcción.

Desde la Seguridad Social se admite que hay nuevos epígrafes en actividades inmobiliarias que elevan sus afiliados. Son las empresas de proyectos de ingeniería civil, y una parte de las actividades administrativas y auxiliares.

Pero es difícil entender que ese trasvase hiciese que las 110.000 afiliaciones a la promoción de vivienda y terreno de enero del año pasado, que subieron a 115.000 en diciembre, fueran de repente 155.000 en el pasado mes de enero.

De la misma manera, los 996.009 ocupados en el régimen general de la construcción de enero de 2025, que han llegado a pasar el millón a lo largo del año con crecimientos acumulados en doce meses de más de 25.000 personas, se quedaron en apenas 997.955 en el primer mes del año.

Hay una explicación técnica que pasa por el trasvase de actividades de construcción a servicios, pero es difícil que eso deje la reducción anual en menos de la décima parte que venía marcando.

Fuentes consultadas entre técnicos en estadística, en el propio INE y en algunos servicios de estudios advierten que son distorsiones que pueden verse corregidas con el tiempo. Pero de la misma forma, echan de menos una comparativa proforma con la clasificación anterior, hasta que todo vuelva a su cauce.

Desde el Ministerio de Elma Saiz confían en recuperar la comparativa intermensual en febrero (lógicamente), pero las cifras anuales seguirán distorsionadas hasta más adelante. "Estamos trabajando para intentar reconstruir esos datos", señalan.

Para los analistas, el problema estriba en que ambas actividades son clave para el cambio del ciclo económico que predica el Ejecutivo. Hasta ahora, los datos dejaban claro que el empleo en construcción iba a tomar el relevo de la tendencia a la baja de la hostelería, que ha tocado techo en 2025.

La fuerte demanda de vivienda nueva que hay en el mercado español, que ha disparado los precios de compra y alquiler a límites nunca vistos, hacen sospechar, además, de cualquier aumento de la actividad inmobiliaria fuera de la evolución normal del mercado.

Varios de los portales inmobiliarios más activos en nuestro mercado aseguraban este martes a El ESPAÑOL- Invertia que no han detectado incrementos de actividad de forma irregular por el momento. Al menos no como los que sí hubo en la anterior burbuja inmobiliaria, que acabó en la gran crisis financiera.

Por otro lado, los datos sobre la evolución de los autónomos tampoco son tranquilizadores. Desde enero de 2025 se han incrementado en casi 25.000 las altas en actividades inmobiliarias, hasta casi 85.000 afiliados. La mayor parte de ellas en el periodo de diciembre a enero.

Y entre los autónomos de la construcción, que son uno de los colectivos más amplios de este régimen por cuenta propia, las cifras también se distorsionan. Apenas crecen en 6.000 en todo el año, tras caer en casi 20.000 en el último mes. En enero había 404.000 autónomos en el sector.

Los otros cambios

El resto de distorsiones que pueden verse en los epígrafes básicos de la afiliación a la Seguridad Social tienen más lógica que los dos anteriores.

Se ha retirado de la parte del comercio lo que eran los talleres de reparación de coches y motocicletas. Algo que explica que el grupo, de 2,5 millones de afiliados, haya perdido casi 100.000 en un año y 191.000 en un mes. Si bien serán cifras a ajustar más adelante.

También se ha separado lo que antes era información y comunicaciones, en labores de edición, producción y difusión de contenidos, por un lado, y las actividades de telecomunicaciones e informática, por otro.

En este nuevo tipo de profesionales, como la parte del entretenimiento, las actividades científicas y técnicas o las finanzas, la evolución de los datos, aun siendo irregular, es más lógica.

Son áreas, además, donde el volumen de afiliaciones es de los que más crecen cada mes, pero aún les falta para acercarse al nivel que manejan los grandes sectores de actividad clásicos.

Los cambios de la CNAE se aprobaron el año pasado con el objetivo de reflejar mejor la realidad del mercado español. El problema del lado laboral está en que sin unos datos proformas comparables, nadie va a poder saber con certeza hacia dónde van las cosas.