El dólar recuperará fortaleza frente al yuan chino si acapara todas las ventas de petróleo venezolano.

El dólar recuperará fortaleza frente al yuan chino si acapara todas las ventas de petróleo venezolano. Reuters

Economía

La guerra del dólar ante el yuan: el otro motivo por el que Trump quiere vender el petróleo de Venezuela a través de EEUU

Sobre la administración norteamericana pesa el fantasma de una crisis de deuda si el dólar pierde fuerza y deja de ser la referencia del comercio global.

Más información: EEUU anuncia que controlará "indefinidamente" las ventas de petróleo de Venezuela, para "impulsar cambios en el país".

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Las claves

Donald Trump busca controlar el petróleo venezolano para asegurar que las transacciones sean en dólares y así fortalecer la moneda estadounidense frente al yuan y las criptodivisas.

La estrategia de EE.UU. pretende evitar que el crudo venezolano siga vendiéndose a China en yuanes o criptomonedas, lo que debilita el dominio global del dólar.

El control del petróleo venezolano también responde a la preocupación de Washington por el elevado nivel de deuda estadounidense y el riesgo de una crisis si China deja de comprar bonos del Tesoro.

Las grandes petroleras de EE.UU. buscan asegurar el suministro de crudo venezolano, aunque para los mercados financieros, mantener la hegemonía del dólar es el principal objetivo.

La intención declarada de Donald Trump de tomar el control del petróleo de Venezuela tiene una doble vertiente que no ha pasado desapercibida en los mercados financieros: la obligación de hacer todas las transacciones en dólares y que la moneda de EEUU no pierda más poder frente al yuan chino o las criptodivisas.

Según advierten los analistas internacionales, la idea de la Casa Blanca al garantizarse 50 millones de barriles al año de crudo venezolano es que su venta se haga con agencias o empresas norteamericanas y en dólares. Ese dinero volverá a la economía de EEUU en compra de deuda o mediante otras inversiones.

Lo que ha empezado como un ataque para frenar el narcotráfico y mantener el dominio político de Venezuela, tiene otro motivo económico fuerte: la obsesión de los economistas allegados a Trump por el riesgo de una crisis de deuda si el dólar pierde fuelle y China no compra más bonos estadounidenses a largo plazo.

Una de las cuestiones que más preocupó a EEUU en el último trimestre del año fue la venta masiva de crudo venezolano a China, que se pagaba en yuanes o criptodivisas, fuera de un circuito siempre dominado por el dólar.

Esa práctica supone, de facto, salvar las sanciones unilaterales y los aranceles impuestos sobre ese comercio, con el respaldo directo de China y el indirecto de Rusia, ambas interesadas en que el dólar deje de ser la moneda de referencia del comercio mundial.

Es algo similar a lo que ocurre con el comercio de crudo entre Irán, sobre el que pesan sanciones internacionales, Arabia Saudí y China. Incluso los analistas de EEUU advierten que Brasil podría avalar esas prácticas irregulares paralelas al dólar y que dan más poder a otras divisas. Sobre todo al yuan.

De hecho, la segunda parte de la estrategia de Trump que se está viendo ahora, con el control y la interceptación de buques petroleros fantasma de diferentes banderas (incluida la rusa), avalaría también la versión financiera. Es una mercancía venezolana que EEUU pretende incluir en el circuito clásico del dólar, aún a riesgo de generar un conflicto geopolítico de mayor escala.

Incluso en los círculos de Wall Street enmarcan en esa defensa del dólar frente al yuan en el comercio de petróleo, la reunión que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ha tenido con el mayor banco de negocios del mundo, Goldman Sachs.

En ese escenario, hasta la expresidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, y muchas de las grandes agencias de valores en EEUU han advertido sobre el exceso de deuda del país y el riesgo de que no se pueda financiar a largo plazo.

Hipotecado por la deuda

Ya durante las negociaciones arancelarias con China del verano pasado se puso sobre la mesa la posibilidad de abrir una crisis de deuda en EEUU si la potencia oriental sacaba al mercado la deuda a largo plazo en dólares que acaparaba. De hecho, eso fue lo que frenó a Trump.

Entonces quedó clara la intención china de aflojar su cartera de bonos a largo plazo. Esos títulos a 30 años se pagaban esta semana a más del 4,8%, un nivel que desde la Administración norteamericana no se quiere sobrepasar para no hipotecar el Presupuesto Federal a medio y largo plazo.

La economía americana tiene más de 38,5 billones de dólares de deuda, algo más del 122% de su PIB. Eso supuso pagar casi un billón de dólares en intereses el año pasado, tres veces más que en 2020. La subida de apenas unas décimas en su coste puede ser letal para su economía.

El pago de los intereses de la deuda acapara ya casi el 20% de los ingresos tributarios del país a nivel federal, hasta el punto de que es el segundo mayor gasto de la Casa Blanca tras el coste de la Seguridad Social.

Desde las negociaciones con China sobre aranceles sabemos que los 1,3 billones en deuda americana que había en manos de Pekín hace doce años, han pasado a ser apenas 750.000 millones ahora. Una tendencia que sigue a la baja por las tensiones entre ambos países y la política de Trump.

Las estimaciones de los analistas alertan de que China, Japón y Reino Unido tienen casi un tercio de la deuda de EEUU. Una venta masiva o coordinada de bonos de cualquiera de ellos obligaría a elevar su rentabilidad y el coste de financiación de la Administración Trump.

Es cierto que el control de petróleo venezolano también servirá para que las grandes petroleras de EEUU tomen el control de sus instalaciones y se aseguren un suministro de petróleo duro para sus refinerías, que no tenían del todo garantizado.

Pero en los círculos financieros norteamericanos pesa más la necesidad de apoyar al dólar que esas garantías de suministro o la lucha contra el narco venezolano. La confianza de Trump en un gobierno continuista de Delcy Rodríguez, con el comercio del petróleo controlado, avalaría además ese argumento.