Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, en el V Observatorio de las Finanzas de EL ESPAÑOL e Invertia.

Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, en el V Observatorio de las Finanzas de EL ESPAÑOL e Invertia. Laura Mateo, EL ESPAÑOL.

Economía

⁠Cani Fernández (CNMC), Cristina Herrero (AIReF), Luis de Guindos (BCE)... Los relevos económicos clave de 2026

Han sido tres de las voces más críticas, cada una en su papel, con la gestión del Gobierno de Sánchez en los últimos años.

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Las claves

En 2026 se producirán relevos en tres puestos clave de la gestión económica española: AIReF, BCE y CNMC.

Cristina Herrero dejará la presidencia de la AIReF tras un mandato marcado por la crítica a la falta de Presupuestos y el control fiscal.

Cani Fernández finalizará su etapa al frente de la CNMC, enfrentándose a presiones en sectores estratégicos y tareas pendientes como el apagón de abril.

Luis de Guindos concluirá su mandato como vicepresidente del BCE, lo que supondrá un reto para mantener la influencia de España en la institución europea.

Hay tres puestos clave de la gestión económica y financiera española que cumplen mandato el año que viene, cuya sustitución será muy relevante tanto a nivel interno, como en la imbricación española en las instituciones europeas.

En marzo dejará la AIReF su presidenta, Cristina Herrero, la voz autorizada más crítica con la gestión económica de un Gobierno que todavía no ha sido capaz de sacar adelante ni un sólo Presupuesto en esta legislatura.

En mayo saldrá de la vicepresidencia del BCE Luis de Guindos, nuestro representante más destacado en las instituciones financieras europeas. Y un mes más tarde cumple su tiempo Cani Fernández al frente de la CNMC, organismo clave para los sectores más estratégicos de nuestro tejido empresarial.

A España le queda el papel que juega la exvicepresidenta económica, Nadia Calviño, al frente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), junto con las labores de Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea.

Pero nadie duda de la trascendencia de los tres nuevos relevos fundamentales a la hora de definir el papel que España debe jugar en el impulso que se quiere dar a la integración económica europea.

Tanto la labor fiscalizadora de las cuentas públicas de la AIReF, como la que vela por la libre competencia de la CNMC, están enlazadas con sus organizaciones homólogas a nivel europeo, la normativa comunitaria y las directrices de la Comisión Europea.

Cristina Herrero lleva una vida dedicada a la fiscalización y el control de las cuentas públicas, primero como interventora en la IGAE y luego desde la AIReF. La nombraron por unanimidad de todos los grupos parlamentarios el 3 de marzo de 2020 para seis años.

Pedro Sánchez no se lo ha puesto fácil en este tipo. Sólo se han aprobado tres Presupuestos en los casi ocho años que lleva en Moncloa. Y como la propia Cristina dice, "no se pueden evaluar las intenciones ni los objetivos de un Gobierno que no tiene Presupuesto".

La tercera prórroga de los de 2023, en ciernes, es especialmente grave. Primero porque se carece de un plan fiscal estructural creíble a medio plazo para coordinarlo con la UE, en un momento en que la regla fiscal sobre déficit y deuda pasa a ser la europea en dos años y es necesario analizar los programas a medio plazo de forma conjunta entre los Veintisiete.

Herrero se ha hartado de predicar en el desierto la dejadez del Ejecutivo de Sánchez, en la recta final de su mandato, a la hora de hacer las cuentas públicas. La AIReF tiene la misión legal de fiscalizar con sus informes un proceso que se está haciendo más a conveniencia política y electoral, que como mandan las leyes.

Todo se mezcla ahora con un nuevo modelo de financiación en el que se pretende dar más dinero a todas las CCAA, sin que desde la institución que preside Herrero vean margen para ello.

La todavía presidenta tendrá que dejar el cargo y ser sustituida por el número dos en el escalafón de forma interina hasta que se nombre a la nueva persona responsable de la institución.

Pero va a dejar el cargo con una advertencia clara para quien le sustituya: en 2027 llega la norma europea y, si nos atenemos al plan fiscal estructural para España, hará falta un ajuste millonario del 0,4% del PIB.

Una herencia envenenada por el fin de los Fondos UE, la carga de las pensiones con el baby boom y un gasto en defensa enrevesado con créditos entre ministerios imposible de encauzar en las reglas al uso.

Cani contra todos

El caso de Cani Fernández coincide con el de Cristina Herrero en su papel como factor crítico sobre el funcionamiento de alguna de las regulaciones básicas del Gobierno, como la energética. Pero difiere en la forma y en el plazo.

La actual presidenta de la CNMV tiene mandato hasta el mes de junio. Pero no podrá dejar el puesto hasta que el Gobierno de turno, con el aval del Congreso, nombre a alguien para sustituirle.

De hecho, su antecesor estuvo diez meses más allá de lo debido en el cargo. Cani contó entonces con el aval de la exvicepresidenta económica Nadia Calviño, además de ser en ese momento una de las profesionales en materia de competencia más reconocidas de Europa.

Quienes conocen a la presidenta de la CNMC saben que es una mujer de valores y principios muy firmes, de forma que va a estar al frente de la institución el tiempo que sea necesario para cumplir con el servicio público que se le ha encomendado.

La situación política preelectoral y la debilidad del Gobierno para lograr consensos en el Congreso hacen que junio sea una fecha muy crítica para consensuar un relevo rápido al frente de la CNMC.

No es tampoco un cargo fácil de encontrar, dada la preparación técnica que hay que tener, además del aval político. La normativa sobre competencia afecta a todos los sectores y ámbitos de la economía.

Desde la opa de BBVA y Sabadell, donde jugó un papel clave a pesar de la intromisión del Gobierno, hasta las últimas circulares eléctricas, frente a todo el poder y la presión de las grandes compañías.

Además del control de las grandes plataformas tecnológicas, como Google, o la adjudicación de los derechos del fútbol, entre otros casos de concretos de control y supervisión de las reglas de la libre competencia en ámbitos como la defensa, los seguros o cualquier sector de la economía.

La presidenta de la CNMC va a tener que tirar ahora de toda la firmeza que ha demostrado en los cinco años y medio que ha pasado al frente de la institución para sacar adelante el reparto de responsabilidades en el apagón del pasado mes de abril.

Ese puede que sea el gran reto que le queda en los próximos seis meses. Sufrirá el acecho y la presión de las todopoderosas eléctricas, por un lado, y el de la operadora del sistema, Red Eléctrica, por otro, con toda su capacidad de influencia política.

De su instrucción y conclusiones dependerán pleitos millonarios por daños y perjuicios que se pueden extender en cientos de procesos judiciales durante los próximos diez años y pueden llegar a los 4.000 millones de euros, según las primeras estimaciones.

La baza de Luis de Guindos

El próximo 31 de mayo de 2026 cumplirá su periplo de ocho años Luis de Guindos como vicepresidente de la institución y miembro de su comité ejecutivo, uno de los más poderosos de Europa.

El ex ministro de Economía del PP, que cumplirá 66 años este enero, ha asegurado ya que no volverá a la política activa. Pero la clave para España está en no perder peso en el órgano de gobierno del BCE.

Carlos Cuerpo ha asegurado que ya están trabajando en la estrategia para que eso no ocurra. Sobre todo a sabiendas de que es imposible repetir nacionalidad en el mismo puesto y que a lo largo de 2027 quedan libres tres huecos más.

La presidenta, Christine Lagarde, cumple mandato en octubre de 2027, al mismo tiempo quela consejera Isabel Schnabel. Pero antes que ellas, dejará su puesto como economista jefe Philip Lane en el mes de mayo, cuyo director general es el español Óscar Arce.

El expresidente del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, actual director general del Banco Internacional de Pagos de Basilea, siempre ha sido una de las bazas a jugar por España de cara a ocupar ese tipo de puestos.

La sustitución de Luis de Guindos es un juego de pesos políticos en la UE donde las cartas se juegan de otra manera. Cuerpo renunció a presentarse de nuevo para el Eurogrupo y facilitar el camino a otros candidatos, y todo eso se tiene en cuenta.

El Ejecutivo español pretende hacer valer, además, la buena marcha de la economía española como motor de la UE. Un proceso en el que el sector bancario ha jugado un papel básico para configurar una de las grandes economías de la UE, con nivel para estar en el comité ejecutivo del BCE.