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Economía

Alerta en el campo: el precio de los fertilizantes condicionará la calidad de las cosechas del futuro

La FAO advierte de que la crisis de fertilizantes es “más preocupante” que la falta de grano por la guerra en Ucrania.

1 agosto, 2022 02:16

El acuerdo alcanzado el pasado viernes 22 de julio entre Rusia y Ucrania, que permitirá la exportación de grano ucraniano a través de un corredor marítimo, busca aliviar la crisis alimentaria mundial causada por el bloqueo ruso de los puertos ucranianos en el mar Negro.

A pesar de ello, tanto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) como los expertos advierten de que existe otro gran problema para la agricultura global: el elevado precio de los fertilizantes.

De hecho, la propia FAO avisa de que esta crisis de fertilizantes es, en algunos aspectos, más preocupante para el mercado de alimentos mundial que los problemas derivados directamente de la guerra de Ucrania.

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En Estados Unidos se registró un aumento del 17% en los precios de fertilizantes en 2021 y antes de principio de año se preveía un ascenso del 12% para 2022.

En este contexto, el Ministerio de Agricultura de ese país calcula que los fertilizantes suponen, dependiendo del cereal, en torno al 35% del coste de producción de la cosecha de un granjero americano medio.

Cosecha de cereales. Imagen de archivo

Cosecha de cereales. Imagen de archivo

En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación reportaba en marzo de 2022 que los fertilizantes nitrogenados habían subido un 157,69% respecto a su nivel de marzo de 2021; los fertilizantes potásicos, un 73,5%, y los fertilizantes fosfatados, un 28,79%.

Datos más recientes muestran que a junio de 2022 los costes de los dos fertilizantes más usados por los agricultores españoles han sufrido aumentos del 266% y el 255% desde octubre de 2020, según la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja).

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Cabe recordar que en la mayoría de prácticas agrarias se usan tres clases de fertilizantes que contienen macronutrientes: el nitrógeno (fertilizantes nitrogenados), el fósforo (fosfatados) y el potasio (potásicos).

¿Qué implica que los costes sean mayores? El alto coste implica que muchos agricultores no pueden comprar los fertilizantes, de modo que previsiblemente usarán menos producto. Esto llevará a un descenso de la cantidad pero también de la calidad de las cosechas, como, por ejemplo, con una reducción en el nivel de proteína en el trigo para molienda.

Por ello, la falta de fertilizantes puede inhibir la producción de comida en otros lugares del mundo que serían potencialmente capaces de tomar el relevo ucraniano y ruso.

De esta forma, la crisis de estos productos químicos podría tener importantes efectos a medio plazo a nivel global, aumentando el número de personas que sufren inseguridad alimentaria.

Motivos del aumento

En los tres casos, los importes habían aumentado respecto al mes anterior, siguiendo una tendencia que se repite desde 2021. Este aumento responde a una serie de motivos.

En primer lugar, a un aumento de la demanda: a medida que las economías mundiales iban dejando atrás los parones de la pandemia, las actividades industriales que utilizan fertilizantes repuntaron, mientras que los bajos inventarios de cereales a nivel mundial fomentaron una actividad agrícola más intensa.

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En segundo lugar, la oferta se resintió por diversos factores. Uno de ellos es el conjunto de vetos a la exportación implantados por Rusia y China, grandes proveedores mundiales de estos productos, a finales de año.

Otro factor fue la serie de eventos meteorológicos extremos que se dieron en varias zonas de Estados Unidos, que afectó a numerosas plantas de fertilizantes, reduciendo su producción.

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En tercer lugar, el transporte y la distribución continúan sufriendo los efectos de la pandemia. Por un lado, los precios de los contenedores para carga a granel aumentaron; por otro, las políticas de Covid cero de China siguen generando problemas en la cadena de suministros a nivel mundial.

Por último, uno de los motivos más relevantes es el coste del gas natural, puesto que la producción de fertilizantes exige una gran cantidad de energía. En particular, los fertilizantes nitrogenados requieren el uso de gas natural, cuyo precio en Europa ha sufrido una fuerte volatilidad y marcados aumentos desde hace más de un año.

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De hecho, el alto coste de producción debido al coste del gas natural ya llevó al cierre temporal de plantas de producción de fertilizantes en Rumanía, Italia, Francia y Reino Unido a lo largo del año pasado.

En España, la empresa Fertiberia tuvo su fábrica de Palos de la Frontera, en Huelva, cerrada por completo durante dos meses por los mismos motivos en otoño de 2021. Además, la compañía volvió a detener la producción de la planta durante dos semanas en marzo de este año, aunque sólo del fertilizante nitrogenado urea y no de todos sus productos.

Guerra de Ucrania

En este contexto, el estallido de la guerra de Ucrania solo ha empeorado aún más la situación. La razón se debe a la importancia de Rusia en el mercado mundial de fertilizantes: según la FAO, el país es el primer exportador mundial de los fertilizantes nitrogenados y el segundo de los otros dos tipos, potásicos y fosfatados.

Las sanciones impuestas a Rusia por su agresión a Ucrania excluían tanto alimentos como fertilizantes precisamente por su importancia global, y las exportaciones de este año, aunque menores, no parecen haber descendido tanto como se temían algunos expertos. Pese a ello, no se descartan posibles problemas logísticos derivados del conflicto en el futuro.

Escenarios futuros

Ante esta situación, el informe ‘Crops Prospects and Food Situation’, un estudio trimestral cuya última edición fue publicada por la FAO el pasado 8 de julio, identifica tres posibles escenarios en la situación alimentaria global.

El primero de ellos, con cálculos de principio de año, contempla que hasta 181 millones de personas en 41 países podrían sufrir “inseguridad alimentaria grave”. No obstante, la organización cree que estos datos están desactualizados porque no incluyen el impacto de la guerra en Ucrania.

Por ello, el informe incluye otras dos posibilidades: un aumento de entre 8 y 13 millones de personas hambrientas, sobre todo en Asia, el África subsahariana y Oriente Próximo, si el conflicto se prolonga; o un aumento de hasta 19 millones si la guerra se prolonga y la falta de fertilizantes impide cubrir el agujero en la producción de cereales que permitiría atajar esta crisis.