Economía

Grandes aerolíneas empiezan a cancelar sus vuelos a China ante el coronavirus

29 enero, 2020 18:42

Madrid/Londres, 29 ene (EFECOM).- Las grandes aerolíneas empiezan cancelar sus vuelos a China, tal y como ha hecho este miércoles Bristish Airways y Lufthansa, ante la propagación del coronavirus de Wuham, mientras agencias y turoperadores llaman a la calma, pero abogan por suspender o aplazar los viajes a ese destino.

British Airways, del grupo aéreo IAG, ha tomado la decisión después de que el Ministerio británico de Exteriores recomendase no viajar a China, donde hasta ahora han muerto al menos 132 personas, a menos que sea "esencial", ya que "la seguridad de sus pasajeros y tripulación es siempre su prioridad".

El grupo alemán Lufthansa también ha cancelado todos sus vuelos al gigante asiático, el mayor emisor de turistas del mundo, después de que a bordo de sus aviones se sospechara de un caso de infección en un hombre que ha sido calificado de riesgo por las autoridades chinas.

Otras compañías están también analizando la situación como Iberia, también de IAG, que aún no ha tomado una decisión sobre su próximo vuelo a Shanghái, previsto para este viernes desde Madrid, mientras que las estadounidenses American Airlines y United Airlines han suspendido a partir de febrero parte de su servicio a China alegando una caída de demanda.

Además, el Gobierno de Estados Unidos estudia la posibilidad de imponer una prohibición temporal generalizada de los vuelos hacia y desde China, después de que se confirmara la detección de cinco casos del nuevo virus en el país entre personas que habían viajado recientemente a Wuhan. 

La aerolínea de bandera de Hong Kong, Cathay Pacific, ha optado por una reducción progresiva de la capacidad en sus vuelos a China, dejando, además, de prestar algunos servicios a bordo como toallas calientes, mantas o revistas, y modificando la oferta de comidas que se distribuye en una sola bandeja en primera clase y ejecutiva, y en una bolsa desechable en turista.

Otras muchas líneas aéreas como Air France -que de momento mantiene 23 conexiones semanales con China, tras la suspensión de las que tenía con Wuhan, el origen del brote- permiten a sus pasajeros pedir el reembolso o posponer la fecha de su viaje sin costo suplementario.

LAS AGENCIAS INSTAN A CANCELAR O APLAZAR

También las agencias de viajes están flexibilizando los contratos en materia de cambios y cancelaciones y recomiendan a los turistas no viajar a China, según ha explicado a Efe el presidente de la patronal Ceav, Carlos Garrido, que prevé un impacto "bajo" de esta crisis en el turismo español, "dado que estamos en temporada baja en cuanto a salidas de españoles al exterior".

Sin embargo, le "preocupa" la prohibición a los ciudadanos chinos de salir del país por parte del Gobierno, al tratarse del primer mercado emisor del mundo, con una previsión de 200 millones de turistas en 2020.

En los últimos años, el turismo chino en España ha crecido "notablemente", hasta contabilizar 869.000 visitantes en 2019, frente a los 399.000 de 2015, según la Asociación de Turismo España-China (ATEC).

La crisis desatada por este brote afectará, sin embargo, a las cifras de 2020. La mayorista de viajes Mapagroup, que mueve cerca de 200.000 pasajeros al año, ha cancelado todos sus viajes de grupos de turistas tanto hacia China como desde allí, lo que por el momento le ha supuesto unas pérdidas cercanas a los 200.000 euros. 

Las agencias chinas con las que colabora ese grupo han cancelado como medida preventiva todos los viajes tanto domésticos como internacionales, ofreciendo un reembolso del 100 % a sus clientes. 

MEJOR PREPARADOS QUE CON EL SARS

La Asociación Europea de Turoperadores (ETOA) ha llamado a la calma a sus agencias asociadas explicando que el brote de momento se mantiene como una amenaza "remota" para viajeros en Europa.

Su consejero delegado, Tom Jenkins, ha asegurado que las autoridades chinas "han sido rápidas en subrayar el problema y están aportando actualizaciones diarias de la situación", que el presidente Xi Jinping ha abordado como una "crisis nacional".

En su opinión, aunque la población China se traslada ahora mucho más que en 2003, cuando se extendió el síndrome respiratorio agudo y grave (SARS), muy relacionado con el coronavirus, el país asiático está "mucho más preparado" y ha implantado "rigurosas medidas para frenar su expansión".