Economía

Primer buque llega a Bolivia para exportar por hidrovía hacia el Atlántico

4 abril, 2019 02:32

La Paz, 3 abr (EFECOM).- La llegada hoy del primer buque de carga para exportar mercancías desde Bolivia por la hidrovía Paraguay-Paraná, hacia el Atlántico, fue calificada de "histórica" por el empresariado boliviano, que busca reducir la dependencia de puertos chilenos en el Pacífico.

"Es un día histórico", aseguró el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, con motivo del arribo de este primer buque a Puerto Jennefer, en la cabecera de la hidrovía en Bolivia, país que carece de salida directa al mar.

El barco María José de la empresa naviera Líneas Panchita de Paraguay llegó a este puerto privado con una capacidad de carga del equivalente a 84 contenedores, explicó el gerente en una declaración a los medios.

Los contenedores arribaron vacíos para ser llenados con carga de exportación, en concreto, cemento para Paraguay y madera para China, detalló Rodríguez.

El gerente de este instituto privado destacó que la llegada del barco "demuestra la viabilidad" del sistema fluvial del canal Tamengo, en la frontera entre Bolivia y Brasil, para a través de esta vía dar salida a Bolivia al Atlántico.

Al respecto, recordó que a finales del año pasado el presidente de Bolivia, Evo Morales, entregó las certificaciones como puertos internacionales a tres terminales de carga privadas en la hidrovía, entre ellas Puerto Jennefer.

Esta certificación abrió la posibilidad a través de estos puertos de reducir la dependencia de Bolivia de la salida al mar por el Pacífico en Chile, y de retener unos ingresos, empleos e inversiones que ahora quedan para los chilenos, según Rodríguez.

El responsable del IBCE señaló que solo en el dragado del canal para facilitar el paso de estos buques, ya que antes solo era navegable para barcazas de menor carga, empresarios privados invirtieron unos diez millones de dólares.

Esta vía fluvial compartida por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay es una de las apuestas del Gobierno boliviano tras la sentencia adversa el año pasado de la Corte de La Haya en su demanda ante Chile de un acceso soberano al mar.