Boyan Ivanov, CEO y cofundador de StorPool.

Boyan Ivanov, CEO y cofundador de StorPool.

Europa

Las mil y una caras del almacén de datos: de la nube al 'flash' y la economía en cinta

Seis empresas con vocación europeísta proponen sus soluciones para equilibrar eficiencia, disponibilidad y coste por terabyte, con las exigencias que plantean la soberanía europea, la ciberseguridad y la inteligencia artificial.

Más información: Joss Garman (Loom): "Europa ha aprobado políticas en una especie de burbuja, ajena a las empresas sobre el terreno"

Sofía (Bulgaria)
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Las claves

Las claves

Empresas europeas como StorPool, StoreWare, Leil y NGX Storage apuestan por modelos innovadores y soberanos en el almacenamiento de datos, frente al dominio de gigantes estadounidenses y chinos.

StorPool y StoreWare ofrecen alternativas a VMware, destacando la demanda de precios justos, soberanía del dato y flexibilidad para grandes organizaciones y proveedores de servicios.

Leil innova con discos SMR de gran capacidad y bajo coste, mientras NGX Storage apuesta por configuraciones híbridas y sencillas para alta disponibilidad y rendimiento.

PoINT defiende la vigencia de la cinta como solución ecológica, segura y económica para almacenamiento a largo plazo y cumplimiento normativo en Europa.

“Bulgaria solía ser el Silicon Valley del bloque del Este”, asegura Boyan Ivanov CEO y cofundador de StorPool. “Se compraban ordenadores Apple II ilegalmente, cuando estábamos bajo el régimen comunista, para hacer ingeniería inversa. Teníamos fábricas que hacían producción civil durante el día y fabricaban equipos militares y tecnología de alta gama por la noche”.

Ivanov parece hablar medio en broma, medio en serio, incluyendo chascarrillos en su presentación y al hablar de su cargo: “CEO significa Chief Everything Officer”. ‘Jefe para todo’, viene a decir. “Al final, cualquier problema en la empresa es mi responsabilidad”.

Pero se pone serio para reivindicar que StorPool es una empresa europea, “búlgara de origen, global por vocación”, y “deliberadamente distinta” al modelo típico de startups hipercapitalizadas del sector. Y es más serio todavía cuando habla de datos, almacenamiento y su modelo de negocio: “una plataforma de almacenamiento por bloques, ultra rápida, altamente fiable y escalable linealmente”.

Se trata de un servicio gestionado completo, asegura, que compara con “Amazon EBS on premise” (discos virtuales persistentes, de alto rendimiento y alta disponibilidad, que se pueden montar en la nube como si fueran discos locales). El suyo ofrece múltiples componentes integrados: monitorización, backup, disaster recovery, analítica e integraciones, baja latencia “en torno a 0,1 milisegundos” y escalable de 10 terabytes a 50 petabytes, de manera “invisible”.

El dato es la clave de bóveda de los nuevos paradigmas tecnológicos, pero el océano de datos del planeta digital es profundo, cambiante y proceloso. Está muy lejos de ajustarse a un solo canon.

Cada día surgen nuevos condicionantes y, a veces movimientos circulares. Hace unos 20 años sugerirle a un director técnico explorar la nube podía ser como mentarle la bicha, abrazado firmemente a sus hierros. Y, como mucho, alguna cinta, como respaldo.

Ahora resulta que las cintas vuelven a tener predicamento para guardar cierto tipo de datos, lo cual da mucho que pensar y genera alguna polémica. Y también los racks de discos locales, según las presentaciones vistas durante una cita con media docena de empresas en Sofia, organizada por el IT Press Tour, a la que asistió DISRUPTORES.

StorPool, ocupando el hueco de VMware

Volviendo a Ivanov y su StorPool, empresa fundada en 2011, declara un millón de clientes en 30 países de su STaaS (STorage as a Service), su punto de vista es, precisamente, que el “software define el almacenamiento”, aunque el ‘SDS’ haya “dejado de ser un término cool, igual que ocurrió antes con antes con blockchain y crypto”. En su opinión, la gran tendencia del momento es la “huida de VMware, que ha multiplicado precios por diez”, desde que la compró Broadcom.

Estima que los clientes tienen una “necesidad urgente de precios justos, funcionalidad unificada y pleno soporte. No ‘replataformar’” sus sistemas. Su propuesta para reemplazar VMware es StorPool One, que ofrece “todo el paquete, todas las capas de funcionalidad con Oracle”. Y virtualización, para “rebajar coste de propiedad”. No se corta en afirmar que su tecnología es “mejor que cualquiera otra” en algunos casos y capaz de reemplazar “lo que Amazon, Google, Microsoft y Facebook tienen en la tienda”. Además, dice: “Nuestro sistema, más pequeño, suele ser más rápido que los mayores sistemas de Dell, HPE o NetApp”.

Grupo de periodistas en el evento en Sofía (Bulgaria).

Grupo de periodistas en el evento en Sofía (Bulgaria).

Ivanov afirma que StorPool sobresale donde otros fallan, “cuando tienes entornos extremadamente exigentes que otros proveedores no pueden manejar”. Y remacha: “No es software definido por el marketing”. Sus clientes principales son proveedores de servicios (cloud, hosting, SaaS, IaaS) y organizaciones con cargas de trabajo críticas. Y asegura que el suyo es “hasta un 65 % más barato a cinco años que el bundle de VMware”.

Y subraya que ser una empresa europea, no estadounidense, es una ventaja estratégica, cuando la Comisión Europea ya sabe que “toda la infraestructura de la UE corre sobre hardware chino y software estadounidense”.

Ivanov percibe otras tres tendencias dominantes en el mercado, aparte de la huida de VMware: la demanda de soberanía y “repatriación” del dato y de la nube (StorPool forma parte de la iniciativa EurostackPack); la irrupción y omnipresencia de la inteligencia artificial (la cuestión subyacente es “evitar ir a la quiebra”, por el coste de las licencias, opina).

Y por último, otra tendencia que le preocupa: están subiendo los precios del hardware y ese problema, junto con la falta de disponibilidad, “va a durar años”.

Los tres fantasmas de StoreWare

En un terreno relativamente similar, almacenamiento definido por software (orientado al backup de datos, en su caso), virtualización y aprovechar los agujeros que deja VMware (y también Hyper-V), la polaca StoreWare hace también bandera de su europeísmo. Es una empresa fundada en 2013, “con voluntad disruptiva”, según su CEO Paweł Mączka, y basada en software de código abierto.

“La adquisición de Broadcom fue una de las mejores cosas que pudieron pasarnos. Todo el mundo empezó a preguntarse: ¿cuál es la alternativa a VMware?”, comenta Mączka, asegurando que antes de eso, desde su primer día, ellos ya habían advertido “que existía un 15–20% del mercado con un enorme vacío en funcionalidades de backup”. Su apuesta fue por KVM, Xen, OpenStack y otros hipervisores. “Decidimos proporcionar protección de datos de nivel enterprise para plataformas de virtualización open source”.

A diferencia de StorPool, a Store Ware no le interesan las pymes. Se dirige a compañías con cierto tamaño y corporaciones. Pero sin una receta única: “Todos los grandes fabricantes quieren un enfoque universal y estructurado; nosotros aceptamos que cada infraestructura open source es diferente”.

Mączka hace una presentación inspirada en el Cuento de Navidad, de Charles Dickens, con la visita de tres fantasmas. El del pasado, que abarca hasta 2022, plantea todas esas primeras consideraciones, sobre las que construyó su negocio, alegando que “si estuviéramos en San José [Silicon Valley], sería totalmente diferente”. Es decir, habrían partido de tener dinero para desarrollarse. “Si no tienes dinero para marketing, inviertes en conocimiento”, remacha sentencioso.

Paweł Mączka, CEO de la polaca StoreWare.

Paweł Mączka, CEO de la polaca StoreWare.

El fantasma del presente se pasea por la nube. “Los proveedores de servicios y empresas buscan ahora evitar dependencia, controlar costes y mantener márgenes”, lo que favorece soluciones abiertas y multihipervisor. Por eso valora la libertad de elección del cliente: estar en la nube o guardarse on premise; pagos por suscripción o licencia perpetua; almacenamiento local o ‘soberano’ en Europa… “No forzamos a los clientes a ir al cloud ni al modelo de suscripción; seguimos ofreciendo licencias perpetuas porque el mercado lo necesita”, dice. Desde el año pasado, su StoreWare Cloud facilita deduplicar los datos y, con Vowlt, elegir nubes locales.

La mayor carencia del mercado no es la tecnología, sino las habilidades en OpenStack, que son escasas y muy caras”, apunta su vicepresidente de ventas, Andrzej Niziołek. “Nos preguntan [muchos proveedores de servicios] si pueden hacer en OpenStack exactamente lo que Veeam hace en VMware, con roles, multi tenant y autoservicio”.

“Si lo quieres en suajili, podemos hacerlo…”, afirma Mączka, para subrayar la flexibilidad de su código abierto, que aporta seis elementos de seguridad: IsoLayer Air-Gap (copias de seguridad aisladas de la red de producción y riesgos de ransomware); backups inmutables (no se pueden alterar ni borrar); encriptación y autentificación multifactor; copias en cinta y repositorios linux reforzados; identificación delegada en un sistema centralizado con Keycloak SSO; y auditoría y reporte en complimiento de las normativas NIS2 / GDPR.

Para el fantasma del futuro, Mączka cuenta en su próxima versión con “OpenStack replication DR”, con sincronización casi en tiempo real medida “en segundos, no en horas”. Y, próximamente disponible, “NextGen Backup Appliance”, un sistema con discos NVMe de mayor densidad, construido de forma nativa para la replicación y migración.

Leil y los discos cada vez más grandes

Fundada en 2022 por su CEO, Alexander Ragel, la estonia Leil también se orienta al almacenamiento definido por software, con especial interés en los discos del tipo SMR (Shingled Magnetic Recording). Discos que cada vez son más grandes, subraya: “Cuestan lo mismo y hay necesidades crecientes de almacenamiento. Un disco CMR [Conventional Magnetic Recording] de 26 TB cuesta lo mismo que un SMR de 32 TB: seis terabytes gratis”.

Originalmente, la compañía incluía en su nombre la palabra ‘Storage’, de la que ahora prescinde, en busca de simplicidad y coherencia. El nombre proviene del estonio y hace referencia a un tipo de vapor generado en la sauna, que simboliza renovación y renacimiento: “Creemos que simboliza la naturaleza del renacimiento en el almacenamiento que queremos extender por el mundo”, dice Ragel.

La idea de simplicidad se refiere a su planteamiento de gestionar discos inteligentes, con un extra de capacidad, rendimiento, longevidad y sostenibilidad. “No somos almacenamiento frío; somos almacenamiento nearline, válido para cualquier carga que pueda correr sobre HDD”.

Se apoya en su propio sistema operativo, Leil OS, específico para soportar los discos SMR, y un sistema de ficheros también propietario, Leil FS. Con tales herramientas asegura maximizar la capacidad disponible en el soporte y optimizar el rendimiento de grabación y lectura, tratando de llevar la eficiencia de sistemas hiperescalares a entornos locales. Para salvar los conocidos inconvenientes de acceso secuencial propios de los discos SMR aplica su receta, igualmente propia, “Smart Engine”.

Alexander Ragel, CEO de la empresa estonia Leil.

Alexander Ragel, CEO de la empresa estonia Leil.

Al hablar de longevidad de los discos, Ragel se refiere a la tecnología ADR (Autonomous Drive Regeneration o “head depopulation”), que permite aislar un cabezal defectuoso y seguir utilizando hasta el 95% del disco, en lugar de tener que desecharlo cuando “puede funcionar años. Perdemos solo un 5% de capacidad”. También aplica CDL (Command Duration Limits), que evita que lecturas lentas bloqueen procesos completos, como los entrenamientos de IA.

Y en lo que se refiere a “sostenibilidad”, Leil maneja otro sistema propio que denomina “Infinite Cold Engine”, que desconecta la alimentación de energía a las unidades que están inactivas, reduciendo el consumo eléctrico “hasta un 70%”, según datos publicados por la empresa. “Podemos poner los discos en hibernación y despertarlos cuando sea necesario”, dice Ragel.

El “cuello de botella” que reconoce es el master server de metadatos único, heredado del sistema de ficheros de Google que fue su punto de partida. Para resolverlo están implementando metadatos distribuidos y multimaster, lo que permitirá escalar a decenas de miles de millones de archivos, a nivel exabyte: «No queremos estar limitados por un único servidor de metadatos en memoria»

El CEO de Leil habla de los discos SMR como el “elefante invisible” del mercado. Aportan más del 50 % de la capacidad mundial, mayoritariamente en hyperscalares, “pero casi nadie ha oído hablar de ellos”.

En su discurso aparece el almacenamiento en cinta, mucho más conocido, extendido y visto como el medio más barato. Apreciaciones merecedoras de su diatriba: “Las cintas sólo se pueden leer doscientas y pico veces y no son válidas para lecturas frecuentes, como requiere el entrenamiento de la IA para, por ejemplo, la conducción autónoma que utiliza tremendas cantidades de datos”. Afirma que su sistema es, en la práctica, incluso más barato, con precios que pueden ser 0,99 euros por terabyte/mes, para una solución completa “y con el dato siempre accesible”.

El 80% de su negocio está en Europa, enfocándose en la soberanía del dato y Ragel comenta que en su empresa, con 14 empleados, el idioma que más se habla es el español. “Tenemos muchos cubanos”, aclara a este periodista.

NGX Storage, el disco en casa

Con sede en Ankara, la capital de Turquía que está ubicada en la parte asiática de un país repartido entre dos continentes, NGX Storage se reclama como empresa europea y etiqueta su producto como ‘made in Europe’. Con más de 100 empleados, tiene oficinas en Estambul y parte de su I+D en la India (Pune y Bangalore), explica su confundador y CEO, Beyhan Çalışkan. En sus planes inmediatos está poner fábrica en Polonia y tal vez en Bulgaria.

Y, sí, en el caso de NGX Storage se habla de fabricación de alojamientos para discos locales. Su producto es infraestructura de almacenamiento: “Venimos con una sola idea: el almacenamiento debe ser simple… el administrador del centro de datos no debería lidiar con problemas complejos para gestionarlos. Todo debería estar unificado y ser fácil de usar”, proclama Çalışkan, sin rechazar integrar sus soluciones “con los líderes del mercado y con fabricantes de semiconductores”, aparte de entregar sus propias configuraciones.

Beyhan Çalışkan, CEO de NGX Storage.

Beyhan Çalışkan, CEO de NGX Storage.

Por eso podría decirse que, en lo referido al software que acompaña a sus productos hay bastante agnosticismo. Puede integrarse con OpenStack (por su relevancia en operadores cloud) o facilitar compatibilidad en entornos de virtualización, con soporte para VMware y alternativas como KVM y Proxmox. “Estamos listos para integrarnos con los países europeos y con proyectos europeos: si hay un proyecto cloud, podemos aportar plugins y APIs”, ofrece el CEO.

Maneja cuatro diferentes objetivos, que apuntan “al mercado de almacenamiento primario (alta disponibilidad) y también al secundario, backup, archivo y almacenamiento en frío”, con variedad de configuraciones en las que se pueden integrar al mismo tiempo discos HDD y flash (en su producto ‘Hybrid’); o bien, pensando en las exigencias de la IA, con discos NVMe (en ‘ExaScale’); ofrece compatibilidad con cargas S3 en plataforma de alto rendimiento para almacenamiento de objetos (en ‘HyperIO’); y todo flash, para latencias ultra bajas (en ‘All-Flash Array’).

Añade conectividad de alta velocidad, utilizando SPDK o RDMA. “No solo entregamos soluciones de almacenamiento; también integramos nuestras soluciones con los líderes del mercado y con fabricantes de semiconductores”, indica Çalışkan, cuyos clientes son organizaciones grandes (telcos, gobierno, instituciones de I+D, defensa/aeroespacial, petróleo y gas, salud y manufactura). Entrega sistemas que alcanzan el orden del petabyte, con casos como operadores telco con decenas de millones de suscriptores.

También tiene como clientes algunos organismos del gobierno turco, sin que para la Administración de ese país haya obligación de elegir o primar “un producto local”. NGX Storage ha de competir “muy duro con empresas de Estados Unidos y China”.

Caeves se enfrenta a la incertidumbre de la nube

Las otras dos presentaciones del Tour, se adhieren a filosofías opuestas a las ya referidas. En ambos casos con orígenes ligados a desarrollos de grandes empresas.

Caeves, fundada el pasado año en Estados Unidos y con sede en New Jersey, tiene también raíces holandesas, con una sede en Noordwijkerhout. Su jefe de producto, Jaap van Duijvenbode, aporta ese toque de Países Bajos, presentándose como “un tecnólogo con más de 30 años de experiencia en IT y 20 en almacenamiento empresarial y sistemas distribuidos”.

Jaap van Duijvenbode, jefe de producto de Caeves.

Jaap van Duijvenbode, jefe de producto de Caeves.

Van Duijvenbode empezó trabajando en Novell, después participó en la fundación de una compañía llamada Talon Storage Solutions, que en 2020 fue adquirida por NetApp. Comenta que “hace aproximadamente 15 años la gente empezó a hablar de la nube y de cómo manejar el almacenamiento eficientemente. Y empezamos a fundar empresas para resolverlo, específicamente respecto al almacenamiento distribuido”. De aquel equipo ahora Shirish H. Patak es el CEO y CTO de Caeves; Andre Mullen, el vicepresidente de ventas; y Charles Foley, asesor.

En el caso de esta joven empresa, con tres decenas de empleados y características de startup, brilla una relación con Microsoft. “Vamos a ofrecer almacenamiento barato, profundo y fácil. No hablaremos de computación cuántica, ni asuntos difíciles de la IA, esas cosas con las que anda la industria. Durante el pasado año hemos estado trabajando estrechamente con Microsoft para desarrollar Caeves como una plataforma para Azure. En esa ruta, vamos a presentar un almacenamiento con coste optimizado, sencillo y listo para la IA”. La arquitectura que está desarrollando se concentra en un conector de su propia instancia con el Copilot de la nube Azure.

Desde la experiencia en su empresa anterior, Talon, la cuestión es tratar de resolver un problema estructural que se repite en casi todas las organizaciones: la gestión del crecimiento masivo de datos no estructurados y su coste. Según van Duijvenbode, los responsables de muchas compañías que guardan enormes volúmenes de información padecen una incertidumbre: “Estoy pagando por ello, pero no tengo ni idea de lo que hay dentro”.

El propósito de Caeves, dice, es “ayudar a las organizaciones a optimizar el almacenamiento, el coste asociado, y dar vida a décadas de datos oscuros”. Entre el 80% y el 90% de los datos empresariales es no estructurado, según su estimación. La mayor parte se crea para una sola vez y luego queda en “oscuro” y desaprovechado. Y, encima, el almacenamiento sigue siendo caro, complejo y poco inteligente, “a pesar de ser una commodity”.

El futuro del almacenamiento empresarial no es un disco más barato, sino una base de datos pequeña e inteligente”, asegura. “Muchos datos están en un almacenamiento principal y no deberían estar ahí, sino en almacenamiento profundo inteligente”.

“Muchos proyectos de transformación de almacenamiento parecen fáciles en la hora del marketing, pero no lo son cuando llega la migración, la compatibilidad y los flujos de trabajo”, añade. Y “las empresas no deberían verse obligadas a meter todos sus datos en la IA; primero necesitan crear una base de datos sólida”.

Plantea que Caeves juega un papel importante en la preparación de los datos, para que puedan ser utilizados de forma inteligente cuando tenga sentido: “Los datos no pueden seguir sentados de forma pasiva; los datos no estructurados son inteligencia esperando ser explotada. Los archivos olvidados contienen un enorme valor potencial”.

Su conclusión: “No se trata de ir más rápido hacia la IA, sino de poner primero los cimientos correctos”.

PoINT, ciber-resiliencia en cinta

PoINT es una veterana compañía alemana, fundada en 1994, con sede en Siegens (entre Colonia y Frankfurt), lo cual, da a entender su CEO, Thomas Thalman, marca una idiosincrasia que le hace tener un punto de vista “práctico y conservador”. Define la compañía dentro del tipo “llamado ISV [Independent Software Vendor]” y reafirma que “la soberanía del dato es muy, muy importante en Europa”, predicando la vigencia, utilidad y competencia de la cinta de datos.

Thalman describe los “desafíos” del almacenamiento de datos categorizándolos en varios grupos. Empezando por los aspectos “técnicos, que afectan al crecimiento de los datos; la migración -los sistemas necesitan cambiar cada cinco años y migrar los datos-, la escalabilidad y disponibilidad, porque los sistemas han de estar disponibles 24 horas; y, por supuesto, la integridad de los datos”.

Thomas Thalman, CEO de PoINT.

Thomas Thalman, CEO de PoINT.

Luego, valora Thalman el problema del dinero (“la subida de precios para los flash y discos duros es terrible”). Después, “muchos clientes que están haciendo repatriación de sus datos”. También están “los desafíos legales por la compliance en archivos y privacidad, especialmente en Europa y Alemania, con el riesgo de litigios contra los CEO”. Y, no menos relevante, “el cibercrimen”.

Además, las “exigencias ecológicas” conllevan “altos costes de la energía”. Sin olvidar la generación de basura electrónica: “En nuestra compañía, hace semanas, tuvimos que cambiar un montón de PCs incapaces de ejecutar Windows 11. No podíamos arriesgarnos a seguir con Windows 10. Eso es basura tecnológica".

Por último, considera “algo muy importante: todos conocemos la situación política. Estamos convencidos de que la estabilidad de los datos es una cuestión muy relevante que debemos considerar aquí, en Europa, para las decisiones que debamos tomar en el futuro”.

Para afrontar todos esos desafíos, “un método realmente poderoso es el data tiering [estratificación de los datos], que significa poner los datos correctos en el sistema de almacenamiento adecuado”, aconseja. “No pongas tu código como datos archivados en caros discos duros y flash. Ponlo en otro medio que se ajuste mejor. Es tarea para un software de gestión de almacenamiento que haga la estratificación y sea capaz de migrar datos de los medios de alto rendimiento, caros, a almacenamientos de bajo coste para datos ‘fríos’ y archivo”. Esto le cuadra a Thalman con la filosofía de “almacenamiento de objetos, que existe desde 2005”, y “el estándar API S3”.

“Nuestro producto es Store Manager y también tenemos productos para guardar datos en cinta con un interface S3”, señala, remarcando que la especificación creada por Amazon Web Services para su nube es ahora un estándar de facto que utilizan “todos los fabricantes de almacenamiento de objetos”.

Entiende que no existe competencia relevante en el mercado y por eso lo utiliza PoINT para “ciber-resiliencia basada en cinta”. Además, se plantea integrar el almacenamiento en cinta en los procesos APC (de control avanzado) de la hiper computación, lo cual, admite “puede parecer algo raro”.

Thalman repasa la fulgurante pero efímera existencia de los almacenamientos ópticos, desde que Philips inventó la grabación en CD, en los años 80, hasta su decaimiento final a mediados de la primera década del milenio. La actividad IT de Philips había sido comprada en 1991 por DEC, multinacional que, a su vez, fue adquirida por Compaq en 1998. Hoy la herencia que pudiera quedar pertenece a HP.

PoINT empezó desarrollando en torno al almacenamiento óptico. Pero, “ya nadie lo usa”, mientras que las cintas de datos sobreviven en el concepto “wormfile” (escrito una vez, leído muchas) para archivos inmutables. El final de esa breve era ‘óptica’ llevó a la compañía a replantearse cómo aprovechar el conocimiento adquirido, creando en 2007 un producto que todavía es clave en su negocio, su Storage Manager para la gestión de almacenamiento y archivo aplicando criterios de “tiering”.

Ofrece soportes específicos para NetApp, Dell EMC y sistemas genéricos NAS, que pueden utilizarse combinados entre sí, con conectores, para la nube, almacenamiento en cinta y otras opciones. “Mediante ‘políticas’ establecidas, los archivos son identificados en los sistemas de origen y movidos automáticamente, a distintos niveles. La idea es que, tras la estratificación, los archivos siguen siendo accesibles, mediante punteros y enlaces. Pero ya no residen en un caro sistema de archivos”.

En 2021 desarrollaron, “partiendo de cero”, el producto Archival Gateway, para pasar “de S3 a cinta cientos de petabytes”, capaz de utilizar “cientos de conexiones simultaneas”. Según el CEO, “la cinta es hoy la única tecnología que cumple criterios de bajo coste por terabyte, cero consumo energético en datos inactivos y air gap” [aislamiento físico], como factor de ciberseguridad. Menciona “grandes instalaciones” en Daimler y en el Instituto Europeo de Bioinformática, señalando que son los que está autorizado a citar. Hay más.

El producto “más joven” de PoINT se llama Data Replicator. Su propósito es copiar de un entorno S3 a otro S3, “muy útil para backup”. Y, “con una buena integración” con sus otros productos, incluido el manejo de cintas. “Cualquier origen S3 puede ser replicado en otro S3. Y cualquier origen CIFS o NFS puede ser copiado a S3”. Para mayor eficiencia, utiliza un servicio de notificaciones, Kafka, que avisa cuando se modifica algún objeto concreto, evitando tener que revisarlo todo.

Aún así, la devoción de PoINT por el almacenamiento en cinta no impide que Thalman le reconozca un carácter perecedero: “dura 30 años”. Pero también el papel archivado amarillea y se cuartea con esos plazos.