El gasto en IA en Europa

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El gasto en IA se dispara en Europa: de menos de 50.000 millones en 2024 a casi 290.000 millones en 2029

La inteligencia artificial generativa se consolida y se espera que represente cerca del 54% del mercado a finales de esta década.

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Las claves

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El gasto en inteligencia artificial en Europa crecerá de menos de 50.000 millones de dólares en 2024 a casi 290.000 millones en 2029, con un incremento anual del 33,7%.

Banca, retail, software, sanidad y entretenimiento son los sectores que más impulsan esta expansión, con la IA generativa representando el 54% del mercado al final de la década.

El software concentrará el 58,5% del gasto en IA en 2026, liderando el crecimiento gracias al auge de plataformas y agentes de IA, especialmente en entornos cloud.

Entre los principales retos destacan la escasez de talento especializado, el aumento de los costes de infraestructura cloud y la fragmentación regulatoria en Europa.

La inteligencia artificial ya ocupa un espacio propio en la estrategia empresarial. Lo que hasta hace poco eran pilotos empieza a consolidarse como una capa más dentro de las empresas, con impacto directo en procesos, modelos de negocio y en las cuentas de resultados. No hay más que fijarse en los datos para confirmar esta tendencia.

El gasto en IA en Europa alcanzará los 290.000 millones de dólares (cerca de 267.000 millones de euros) en 2029, con un crecimiento anual compuesto del 33,7% entre 2025 y 2029, según las últimas previsiones de International Data Corporation (IDC). Una cifra que refleja que esta tecnología ya ha pasado a ser una prioridad.

Sectores como la banca, el retail o las soluciones de software son los que están dando impulso a este crecimiento, junto a otros en pleno auge como la sanidad o el entretenimiento.

En paralelo, su modalidad más popular (la inteligencia artificial generativa) consolida su papel como tecnología transversal y se espera que represente cerca del 54% del mercado a finales de esta década. Al mismo tiempo, aumenta el interés por los agentes de IA, capaces de ejecutar tareas de forma autónoma y cuyo uso crece en entornos empresariales.

Pero más allá de lo cuantitativo, el dato más relevante del documento es la aceleración del despliegue de esta tecnología incluso en un momento como el actual, con tensiones geopolíticas y problemas en la cadena de suministro.

Previsiones al alza

La evolución de las previsiones en los últimos años permite entender la magnitud de lo que está ocurriendo. En 2024, la misma firma de análisis situaba el mercado europeo de IA en torno a los 47.600 millones de dólares (unos 44.000 millones de euros) y apuntaba a una rápida expansión, aunque todavía lejos del escenario actual.

En la actualización posterior, elevó el crecimiento previsto en torno a esta tecnología a tasas cercanas al 30% y situaba su valor en 144.600 millones de dólares (unos 133.000 millones de euros) en 2028. El nuevo documento rompe ese techo con una revisión al alza que casi duplica esa cifra con los mencionados 290.000 millones de dólares en 2029.

Un ajuste que refleja ese cambio significativo que se está produciendo en las empresas, con casos de uso que dejan atrás los prototipos y empiezan a desplegarse de forma generalizada en la operativa diaria.

El informe también apunta a las fricciones que existen en Europa. IDC identifica como principales riesgos la escasez de talento especializado, la presión sobre los costes de infraestructuras cloud y la fragmentación regulatoria, sobre todo en lo que tiene que ver con la EU AI Act.

Software y los sectores tractores

La mayor parte de esa transformación se concentra en el software, que en 2026 representará el 58,5% del gasto total en IA y, además, será el segmento que registre un mayor crecimiento, con un 42,9% anual hasta 2029. Dentro de este bloque, destacan las plataformas de IA con tasas de crecimiento por encima del 50%, impulsadas por la expansión del uso de los agentes.

Detrás de ese movimiento del presupuesto desde las tecnologías tradicionales hacia la inteligencia artificial están la mejora en la eficiencia de costes, la optimización de la experiencia del cliente y el refuerzo de la gestión del riesgo.

Un cambio que, según el informe, también se traduce en despliegues en entornos más complejos, con múltiples agentes y que adquiere un papel crítico en la operativa diaria. Factores que, a su vez, están generando nuevas oportunidades, como la demanda de soluciones de gobernanza o el control del gasto en la nube.

Asimismo, esa infraestructura cloud sigue consolidándose como base para la implementación de estos modelos, especialmente en entornos PaaS e IaaS que soportan unas cargas de trabajo cada vez más intensivas.

Por sectores, la banca se sitúa a la cabeza del gasto en IA en Europa, con alrededor del 12% del mercado, con casos de uso como la detección de fraude o la automatización del servicio al cliente.

Le siguen los servicios de software e información y el retail, mientras el sanitario (el de mayor crecimiento, con tasas cercanas al 40%) o los medios y el entretenimiento destacan por la aceleración de la IA generativa en ámbitos como la creación de contenidos o la personalización.

Lo que demuestran todas estas estimaciones es que, como ya ocurrió antes con otras tecnologías, la inteligencia artificial ya empieza a formar parte del funcionamiento de las empresas. Lo que suceda a partir de ahora, visto lo visto, no es fácil de dilucidar, lo único seguro es que el cambio no ha hecho más que empezar.