La inteligencia artificial ha impactado en la industria del software y está redefiniendo la función clásica del programador.
Ocaso o metamorfosis del programador: el órdago de la IA a un profesional clave en la estrategia empresarial
Radiografiamos de la mano del sector de la programación en España cómo la IA no marca el final de esta profesión, sino una evolución hacia la ingeniería de alto nivel y un cambio de paradigma en la creación de software.
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La inteligencia artificial sitúa a los programadores ante una disyuntiva: ¿Es esta tecnología tan transformadora el ocaso de la profesión o supone un renacimiento cual Ave Fénix? DISRUPTORES - EL ESPAÑOL trata de dar respuesta a esta compleja pregunta sobre la que mucho se ha escrito en los últimos dos años.
La IA, en especial la conocida como inteligencia artificial generativa, ha sacudido la potente industria mundial del software, y en el presente las grandes empresas del sector como ServiceNow o Atlassian se posicionan y reconfiguran sus modelos de negocio para sobrevivir a la embestida de esta tecnología tan disruptiva y transformadora.
En el corazón de la industria del software emerge la eterna pregunta: ¿Están acabados los programadores? Y, como todo en la vida, la respuesta puede que no sea un sí o un no, sino una amplia gama de grises que, según las fuentes consultadas por esta redacción, se encaminan hacia una tesis principal: la inteligencia artificial no marca el fin del programador, sino una evolución hacia la ingeniería de alto nivel y un cambio de paradigma en la creación de software.
Fernando Suárez, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingeniería en Informática (CCII), así lo defiende en entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL. El experto expone que la inteligencia artificial "no supone el fin del programador, sino una transformación profunda de su rol, elevando la importancia de la ingeniería y la visión estratégica sobre la mera escritura de código".
Suárez argumenta que la labor ya no se centra tanto en redactar líneas de código, sino en la capacidad de diseñar e integrar sistemas para resolver problemas complejos. Ahí reside el verdadero kit de la cuestión. "Pasamos de un modelo en el que escribiríamos código a otro que trata de integrar sistemas y donde el valor está centrado en entender problemas complejos".
"La IA generativa no supone el fin del programador, sino una transformación profunda de su rol, elevando la importancia de la ingeniería y la visión estratégica sobre la mera escritura de código"
Fernando Suárez, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingeniería en Informática (CCII)
En esta línea, Javier Garzás, investigador, Doctor e ingeniero en Informática, introduce un concepto clave para entender este nuevo escenario: el lenguaje natural como nuevo código. Según sostiene en nuestra conversación, la programación "ha dejado de ser una tarea puramente algorítmica para convertirse en una comunicación directa con la máquina en idiomas como el español o el inglés, lo que rompe las barreras de entrada al sector".
"Ya se programa en lenguaje natural, no se programa en algorítmica y eso cambia todo. La barrera de entrada es que se ha roto". Esta situación conlleva un impacto directo sobre el mercado laboral de la programación: revaloriza el perfil sénior frente al júnior.
De izquierda a derecha: Fernando Suárez, presidente del CCII; Víctor Gómez, CEO de 4Geeks Academy y Javier Garzás, doctor e ingeniero en Informática.
"Mientras que el trabajo que antes hacían los programadores novatos ahora lo realiza la IA, los perfiles con visión estratégica y capacidad de diseño arquitectónico se han vuelto indispensables".
"Lo que se ha revalorizado mucho es el senior developer, donde se prima más su aportación arquitecto con visión estratégica. Sin embargo, donde más veo la dificultad ahora mismo es en los perfiles junior", insiste Javier Garzás.
Y es que como defiende Fernando Suárez, cabe recordar una vez más analizar "la programación como actividad intelectual, no mecánica". El presidente de CCII defiende que la esencia de la profesión "no es la sintaxis, sino el proceso de pensamiento y la comprensión de las necesidades de la sociedad".
Al respecto, Garzás precisa: "El programador ya no debe centrarse en 'hacer las cosas a mano', sino en comprender los fundamentos para supervisar lo que la máquina genera, de forma similar a como un matemático usa una calculadora".
"La profesión va a tener que subir el nivel de abstracción; lo que le estamos pidiendo a un programador es que entienda las bases como un matemático. Nosotros ya no hacemos las cosas a mano, las hace la máquina".
Víctor Gómez, CEO de 4Geeks Academy España, coincide con Fernando Suárez y Javier Garzás en el diagnóstico. Desde 4Geeks Academy conoce desde dentro cómo los programadores se están formando en los últimos años para afrontar los retos del momento.
Recientemente, la compañía ha llevado a cabo un giro estratégico en su modelo educativo para convertirse en una escuela especializada en AI Engineering, desplazando el foco desde la formación tradicional en programación hacia la creación de soluciones basadas en inteligencia artificial (IA)
Es la respuesta de la startup, uno de los referentes de la programación en España y Latinoamérica, para responder a las necesidades y la transformación de la figura del programador.
En entrevista con esta redacción, Gómez sostiene que "echar código" siempre fue solo una consecuencia del trabajo del programador. "La verdadera esencia es entender una necesidad y convertirla en procesos lógicos, algo que ahora se hace hablando con la máquina en lenguaje natural pero técnico".
Del lenguaje de la máquina, al lenguaje natural
La habilidad diferencial del nuevo programador es, según argumenta el experto, su capacidad para proporcionar a la IA el contexto y los datos precisos para que esta no cometa errores y sea eficiente. De ahí que la figura del programador experimentado, que conoce a fondo la empresa, esté cotizando al alza en esta nueva realidad.
"El programador ya no es una persona que hace aplicaciones. Ahora es una persona que habla con la inteligencia artificial y es capaz de darle tanto contexto y desarrollar estas aplicaciones muy rápidamente y con gran eficacia", indica Gómez.
De ahí que la visión de negocio y pensamiento estratégico sea una de las señas de identidad más determinante en la figura de este nuevo programador que exige la IA. El impacto en el mercado laboral, parece claro: "Aunque se necesiten menos personas para tareas básicas, el programador que domina la IA se vuelve mucho más valioso para la empresa al ser capaz de producir resultados mucho más rápido y mejor".
Sin embargo, recuperando las palabras del investigador Juan Garzás, la crisis del perfil júnior, aquel menos experimentado, puede convertirse en un problema si no es subsanado adecuadamente a medio y largo plazo.
La crisis del programador júnior
"Es en los programadores más júnior donde la IA está haciendo más daño. Las tareas que tradicionalmente hacía un recién titulado son justamente las que la IA absorbe primero y mejor. Los sénior conservan su empleo, pero la entrada a la profesión se está estrechando. Esto se convierte en un problema estructural a tres años vista", advierte Garzás.
"Lo que estamos viviendo no es una evolución gradual: es un cambio estructural comprimido en muy pocos meses. Si el paso del ensamblador a los lenguajes de alto nivel tardó décadas en digerirse, este lo estamos digiriendo en trimestres. Es razonable suponer que en doce meses la foto haya vuelto a cambiar", detalla el doctor en Ingeniería Informática.
En cualquier caso, no se debe caer en el catastrofismo. Los tres expertos hacen un llamamiento a la calma y a la capacidad del ser humano para reconducir la situación. Lo que está viviendo el sector será, visto con la perspectiva que da el tiempo, una fase más en el proceso evolutivo de la profesión.
En concreto, Fernando Suárez desde CCII sitúa a la IA como un paso más en la evolución de la informática, comparable a la aparición de los compiladores o los repositorios de código, "que cambia la forma de trabajar pero no elimina la necesidad del profesional".
"Al final yo creo que básicamente va a cambiar la forma de trabajar en todos los ámbitos. Y es cierto que en todas las revoluciones históricas ha habido trabajos que se han visto afectados, pero también se han creado otros nuevos", afirma Suárez.
“Estamos ante un cambio de paradigma. La programación, el data science e incluso la ciberseguridad, tal y como las entendíamos, están evolucionando, y la inteligencia artificial se está consolidando como el hilo conductor de todas ellas. En este contexto, hemos entendido, al igual que el mercado, que ya no es suficiente con saber programar y que las empresas ya no necesitan únicamente desarrolladores, sino perfiles capaces de integrar la IA en el corazón de su negocio", añade al respecto Víctor Gómez, desde 4Geeks Academy España.
"Echar código" sin más es una pantalla que esta sociedad se pasó hace tiempo. Y casi paradójicamente, en la era de la eclosión de las máquinas será una vez más el criterio humano, el valor del pensamiento de las personas la capa que verdaderamente marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso de una compañía.