Beatriz Faro, directora de desarrollo de negocio, internacional y Lifelong Learning del Grupo UAX.
Del aula al mercado internacional vía la universidad global
La internacionalización se ha convertido en una de las palancas más relevantes de innovación, empleabilidad y competitividad en un mundo crecientemente interconectado, tanto a nivel individual como a nivel país. Hoy ya no basta con formar bien de acuerdo con la realidad local: el talento se mueve constantemente, las empresas operan en mercados globales y las competencias evolucionan.
La educación está dejando de ser una experiencia puntual para convertirse en un ecosistema continuo que acompaña a las personas durante toda su vida profesional.
Nuestro mercado laboral refleja con claridad esta transformación. España lidera la creación de empleo en Europa, pero al mismo tiempo convive con un desajuste estructural entre oferta y demanda de talento. Según el INE, en 2025 había en torno a 150.000 vacantes sin cubrir, el triple que hace una década.
Esto se debe a una brecha de competencias. Estudios de Cedefop y de la OCDE señalan que más de un 30% de los trabajadores europeos está sobrecualificado o infrautilizado, mientras que alrededor de un 12% no dispone de las capacidades que su puesto requiere, lo que impacta directamente tanto en productividad como en innovación.
Esto refleja que la formación no debe entenderse como una inversión individual en una etapa acotada de la vida, sino en una infraestructura estratégica del país. Vivimos en un entorno en el que la tecnología, la digitalización y la inteligencia artificial transforman los modelos productivos a gran velocidad, por lo que el aprendizaje continuo se ha convertido en una obligación colectiva. McKinsey Global Institute estima que, solo en Europa y Estados Unidos, hasta 24 millones de personas deberán cambiar de ocupación de aquí a 2030, con el riesgo de la falta de talento preparado para los nuevos roles que surgen.
La internacionalización actúa aquí como un acelerador clave. Los países que se consolidan como hubs de talento no son únicamente los que atraen estudiantes o profesionales internacionales, sino también los que construyen propuestas formativas reconocidas globalmente, conectadas con empresas punteras y orientadas al desarrollo profesional a largo plazo.
España parte con una ventaja competitiva: calidad de vida, conectividad y atractivo cultural. Más de 250.000 estudiantes internacionales cursan hoy estudios en universidades españolas, situándonos entre los principales destinos de Europa. El verdadero reto comienza después, cuando hay que convertir esa atracción en arraigo, empleabilidad y contribución sostenible al tejido productivo.
La disrupción educativa ya no está solo en incorporar tecnología al aula, presencial u online, sino en diseñar ecosistemas formativos globales, flexibles y alineados con el mercado. Ecosistemas capaces de ofrecer excelencia académica en cada etapa profesional, desde la formación inicial hasta la formación continua a lo largo de la vida laboral.
Desde esta visión, en UAX entendemos la educación como un compromiso a largo plazo con las personas y con la competitividad del país. Nuestro proyecto se articula en torno a tres ejes inseparables: innovación, compromiso y excelencia. Innovación, porque diseñamos programas con estándares globales, metodologías activas y una conexión real con el mercado, anticipándonos a las necesidades profesionales que están emergiendo.
Compromiso, porque acompañamos al talento durante toda su vida adulta, devolviendo la confianza que los alumnos depositan en su educación con impacto real en empleabilidad. Y excelencia, porque competir en un mundo global exige programas comparables a los mejores del mundo, docentes conectados con la realidad empresarial y una exigencia constante en calidad.
Durante décadas ha existido una desconexión estructural entre el aula y la empresa. Hoy esa brecha es un lujo que no podemos permitirnos. La formación debe diseñarse junto a las compañías, sobre proyectos reales y competencias transversales que permitan a los profesionales afrontar, gestionar y liderar el cambio. En UAX asumimos ese papel de puente sólido entre educación y empresa, conectando a organizaciones líderes con los profesionales del futuro y asegurando que lo que se enseña hoy sea relevante mañana, en España y en cualquier mercado internacional.
Atraer talento internacional es un éxito, pero retenerlo es el verdadero desafío estratégico. El talento se queda donde percibe un proyecto profesional sostenible y oportunidades de crecimiento constante. El talento actúa como multiplicador de innovación, productividad y reputación internacional.
Estudios del World Economic Forum indican que las empresas y países que invierten de manera sistemática en desarrollo de competencias logran mayores niveles de productividad y menor rotación. Apostar por la excelencia formativa en cada etapa de la vida no es solo una propuesta académica, es una inversión país.
Si España aprovecha esta oportunidad histórica, podrá consolidarse no solo como un gran lugar para vivir, sino como un lugar donde se construyen carreras globales en un mundo conectado. Ese es el compromiso que, desde UAX, asumimos con convicción.
***Beatriz Faro es directora de desarrollo de negocio, internacional y Lifelong Learning del Grupo UAX.