Las dudas sobre el uso de la IA sacuden a las empresas.

Las dudas sobre el uso de la IA sacuden a las empresas. Freepik

España

La inteligencia artificial explota pese a la falta de talento y el 60% de las empresas todavía no sabe cómo integrarla

El 62% de los directivos ya utiliza IA en su trabajo, pero sólo el 30% de las compañías ha impulsado cambios reales en su organización.

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Las claves

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El 60% de las empresas españolas aún no sabe cómo integrar la inteligencia artificial en su estructura.

Aunque el 62% de los directivos ya utiliza IA en su trabajo diario, sólo el 5% de las compañías cuenta con programas completos de integración.

Banca, servicios financieros y energía lideran la adopción de IA, mientras que la industria y la Administración pública permanecen rezagadas.

Solo el 12,5% de las organizaciones ha incorporado formación específica en uso responsable de la IA para sus empleados.

La inteligencia artificial ha dejado de ser una recién nacida para empezar a dar sus primeros pasos dentro de las empresas en el camino hacia su madurez. Transformar ideas en proyectos reales es el reto en el que están inmersas ahora. La tecnología existe, pero hay que educarla.

Por eso, la diferencia competitiva no será técnica. Las organizaciones han de ser capaces de moldearla para que esa transformación ocurra y no pueden hacerlo a ciegas. Necesitan una estrategia para el activo más importante que tienen: las personas.

Sin embargo, las reticencias internas hacia la IA persisten. Desde la dirección de tecnología tienen claro su despliegue, pero falta una cultura corporativa que no lo frene, y en el caso de España, seis de cada 10 empresas todavía no han trazado un plan en este sentido.

Así lo refleja el II Barómetro de la IA y el talento en España, elaborado por NTT Data junto a ISDI, que concluye que “la IA ya ha dejado de ser un experimento para convertirse en un impulsor estratégico”, aunque con matices: “Ese impulso aún no se traduce en cambios estructurales en la mayoría de las compañías”.

A pesar de ello, el informe registra un avance moderado de la madurez global, que pasa de 2,63 a 2,78 puntos en el último año, incluso con criterios de evaluación más exigentes que los de la edición anterior.

Ejecución desigual

El documento constata que el 62% de los directivos ya utiliza inteligencia artificial en su trabajo cotidiano, señal de que la adopción avanza; pero no ocurre lo mismo con el modelo de trabajo, que lo hace a un ritmo más lento, lo que resta valor al impacto de esta tecnología.

De hecho, mientras la definición estratégica alcanza una puntuación de 3,46 sobre 5, el rediseño de roles, funciones y estructuras organizativas se queda en niveles mucho más bajos, en torno a 2,30, lo que pone en evidencia esa brecha.

“La ventaja competitiva en los próximos años no vendrá únicamente de adoptar IA, sino de convertirla en parte del ADN organizativo”, apunta Eliseo González Yagüe, gerente de Talento y Transformación Organizacional en NTT Data.

La mayor contradicción se produce en el ámbito del talento. Cerca del 60% de las organizaciones ya facilita acceso a herramientas de IA generativa a su plantilla, pero ese uso no se traduce en cambios estructurales.

Su integración en determinados ámbitos del negocio se queda corta: más de la mitad de las compañías (55%) no ha incorporado soluciones de IA para la planificación de plantilla y un 44,6% tampoco las utiliza en procesos de contratación.

“El siguiente salto de madurez será integrar la IA en la arquitectura completa del ciclo de vida del empleado”, apunta González Yagüe. A día de hoy, sólo un 30% de las organizaciones ha desplegado iniciativas de cambio a escala, y apenas un 5% cuenta con programas completos, lo que explica la dificultad para consolidar la adopción más allá de casos aislados.

La brecha cultural

Frente a estas carencias, la gobernanza avanza con paso más firme. Con una puntuación media de 2,89, las empresas han reforzado sus marcos de uso, calidad del dato y control de riesgos, impulsadas, sobre todo, por la presión regulatoria.

Un dato que, sin embargo, hay que mirar con cautela: sólo el 46% de las organizaciones ha comunicado de forma efectiva estas políticas a sus profesionales y apenas un 12,5% ha incorporado formación específica en uso responsable de la IA.

“El diferencial competitivo estará en la capacidad de acompañar ese avance con transformación cultural, desarrollo de talento y nuevos modelos de trabajo”, advierte Basola Vallés, directora general de ISDI.

Las tendencias por sectores también son desiguales. Banca y servicios financieros (3,11) y energía (2,95) lideran la adopción gracias a su inversión y cultura digital, mientras que industria (2,19) y Administración pública (2,40) siguen rezagadas, con mayores dificultades para integrar la IA en sus procesos y estructuras.

Si se superan estas paradojas, esa madurez no se hará esperar. Lo que falta es que la inteligencia artificial, que ya está en manos de los empleados, dé el salto y se integre de forma estructural en las organizaciones.

Datos clave

El estudio se basa en las respuestas de 56 profesionales de 50 organizaciones, con una fuerte presencia de perfiles directivos (57%) y de áreas de personas (48%) y tecnología (39%).

El análisis se ha realizado entre diciembre de 2025 y enero de 2026 a través de un cuestionario estructurado en 20 dimensiones agrupadas en cuatro ejes (estrategia, cultura, gobernanza y talento), evaluadas mediante una escala de madurez de 1 a 5.