Espero que no haya demasiadas dudas sobre la respuesta a la pregunta que da título a esta columna: Es responsabilidad de los padres criar a sus hijos, no de las plataformas digitales. Lógicamente es deseable contar con la ayuda de los profesores; pero también lo es que Meta, Google, Bytedance (TikTok) y sus semejantes sean menos avariciosos y que piensen en la salud física y mental de sus usuarios.

La crianza actual se ha complicado porque no hay un manual claro, un mapa que nos ayude a orientarnos en el salvaje mundo de las redes sociales, de las apps y el adictivo scroll down. Es muy complicado controlar que los contenidos para adultos sean vistos solo por adultos. O al menos lo era hasta que la Unión Europea decidió no sólo legislar este tema, sino desarrollar una App que sea algo así como un pasaporte de edad.

La Comisión Europea ha dado un importante paso al desarrollar una herramienta de verificación de edad que debe servir para demostrar que eres mayor de 18 (o 16) años sin revelar tus datos personales. ¿Cómo lo consigue? Pues combinando dos tecnologías, el Reconocimiento Facial para hacer una estimación de edad con IA y la Criptografía de Conocimiento Cero, parte de la cartera de identidad digital de la UE (eIDAS 2.0).

Este es el método más seguro que se está desplegando actualmente, donde escaneas tu DNI oficial una sola vez en la app del Gobierno para que confirme que eres mayor de edad y cuando quieres entrar en alguna red social la app no envía tu fecha de nacimiento sino un token matemático cifrado para confirmar tu mayoría de edad con un sí o un no categórico.

Lamentablemente la tecnología no es infalible y ya han aparecido informes de expertos en seguridad sobre posibles vulnerabilidades en la implementación. Es cierto que aún hay que mejorarla y que hace falta mucha más inversión, pero no podemos negar que la UE ha dado un importante paso para crear un estándar, para que no sea necesario compartir tus datos personales para acceder a las redes sociales. ¿Funcionará o será torpedeado por las mismas redes sociales y su objetivo de ganar dinero con la información de sus clientes?

En paralelo, hace unos días vi un libro de Chris McKenna (fundador de Protect Young Eyes), 5 Habits of the Tech-Ready Family: Raising Wise Kids in a Wild Digital World en el que propone un cambio de paradigma tan alineado con mi visión sobre este tema, como difícil de aterrizar. Chris insiste en que no se trata de prohibir, sino de prepararles a través de un conjunto de hábitos.

Básicamente nos dice que las familias "Tech-Ready" entienden cómo funciona el cerebro, cómo funcionan las distintas apps y cómo explotan la vulnerabilidad infantil. También destaca la importancia de hablar de temas difíciles a edades tempranas, se refiere a temas como la pornografía o la sextorsión.

Por último nos habla de un concepto que me parece interesante: la pirámide de protección, un sistema de capas que empieza con la confianza y termina con los filtros técnicos. McKenna nos recuerda que la meta no es que nuestros hijos no vean nada malo, sino que tengan la sabiduría necesaria para saber qué hacer cuando se encuentren con ello.

La conclusión es que la educación debe ser un esfuerzo compartido y que la bienintencionada app de verificación de edad de la UE es un avance necesario para exigir responsabilidad a las empresas, pero no suficiente. Debemos asumir que las plataformas tienen un modelo de negocio basado en algoritmos que te dan más de lo que te interesa, más de lo que estás viendo; pero somos los padres quienes debemos dar a los niños las herramientas para navegar, para discernir lo que es real de lo que no lo es (algo cada vez más complicado).

Como dice McKenna, no podemos evitar que el mundo digital sea salvaje, pero sí podemos criar hijos que sean sabios dentro de él.