Antxon Aizpuru, cofundador de Revivía. Revivía
España habla constantemente de repoblación, de volver a dar vida a los pueblos. Realmente se vive muy bien en los pueblos.
Pero está infravalorado, hasta estigmatizado.
Se habla de que en los pueblos faltan servicios, cuando normalmente, los pueblos a partir de 500 habitantes tienen todos los servicios necesarios: colegio, médico, farmacia… y muchos, además, están cerca de capitales o poblaciones grandes.
El 100% de la población ya tiene acceso a 100Mbps mediante satélite, y España, aunque no lo creamos, es el líder Europeo en despliegue de fibra. En la gran mayoría de pueblos de 500 habitantes tienen conexiones mejores que en algunas zonas de grandes capitales europeas.
Tampoco nos olvidemos de que hay pueblos con puestos de trabajo sin cubrir.
Y además con ventajas claras: menos estrés, más seguridad, precios más bajos, más tranquilidad. Y aunque tampoco se crea, según mi opinión: mejor educación (pocos alumnos por clase) y sanidad sin esperas y con urgencias a pocos minutos.
La única pega es que necesitas el coche.
Por desgracia a día de hoy, mucha gente está viniendo a los pueblos por necesidad económica, no porque quiera vivir mejor. Y lo curioso es que, una vez dan el paso, muchos se quedan y lo recomiendan.
Sin embargo, vivir en un pueblo sigue siendo muy difícil. El problema no es que no haya casas. Según el INE en 2021 había 3,8 millones de viviendas vacías en España. Se estima que 2 millones están en pueblos. El problema tampoco es el precio. En muchos pueblos hay casas asequibles.
El problema es que no se puede acceder a ellas.
En los pueblos casi nadie alquila, y comprar, aunque sean 30.000 o 40.000 euros, no es tan fácil. Los bancos no suelen dar hipotecas tan bajas y, si las dan, no cubren reformas ni gastos. Casi todas necesitan reforma y además está el problema de encontrar reformistas.
Al final necesitas tener bastante dinero ahorrado o meterte en un préstamo personal. Y aunque tengas el dinero, tampoco es apetecible comprar. No sabes si te vas a adaptar, si te va a gustar vivir en ese pueblo.
Y ahí aparece otro problema: estas casas no se venden rápido. No hay liquidez. Así que hay que pensárselo dos veces antes de comprar.
Y cuando hay ayudas para vivienda, no sirven para quien quiere mudarse pero no tiene el dinero ahorrado: Las ayudas son a posteriori. Es decir, primero tienes que tener el dinero, comprar, reformar… y luego ya, si eso, te ayudan.
Hoy en día, existen iniciativas intentando dar solución al problema. En nuestro caso, tratamos mediante inversores de impacto, recuperar esas casas y ponerlas en alquiler asequible para que vengan familias a vivir al ámbito rural.
Gracias a la tecnología es fácil detectar las mejores oportunidades y optimizar y gestionar proyectos en remoto.
Por ejemplo, identificar las mejores oportunidades en los portales inmobiliarios e inmobiliarias de la zona, cruzarlos con datos de los pueblos como número de habitantes, servicios, distancia a poblaciones, etc.
Con estos datos sacamos las mejores casas, y con una calculadora de costes de reforma hacemos unos estimados bastante realistas de las rentabilidades finales.
En cuanto a las reformas, es un sector bastante chapado a la antigua, casi casi siendo puntual, formal, limpio, cumpliendo plazos y presupuestos te diferencias de la competencia.
Y ya con tecnología como programas de gestión, gemelos digitales, supervisión en remoto y herramientas de última generación ahorras mucho en costes, tiempo, etc.
Aunque se dice que estos trabajos nunca desaparecerán, no estaremos muy lejos de que haya robots haciendo según qué tareas, ya los hay capaces de vaciar un lavavajillas….
También hay otras iniciativas como 'Proyecto Arraigo' o tuTECHÔ rural, haciendo matching entre pueblos y familias, y poniendo viviendas en uso, pero todos nos encontramos con problemas similares.
En resumen: no es que la gente no quiera vivir en los pueblos. Es que nadie lo está poniendo fácil. Si de verdad se quiere repoblar, hay que facilitar el acceso a la vivienda. Mientras eso no cambie, la repoblación seguirá siendo más una idea que una realidad.
***Antxon Aizpuru, cofundador de Revivía.