Rafael Conde Melguizo, investigador y profesor en UDIT, y socio de Wikimedia España.
Wikipedia ha cumplido 25 años en 2026 y se ha consolidado como el gran proyecto superviviente de la primera Internet. Nació en enero de 2001 de la mano de Jimmy Wales y Larry Sanger, aunque su antecedente directo, Nupedia, había comenzado a tomar forma un año antes.
Cuando Wikipedia comenzó su andadura, Google era sólo un nuevo buscador que acababa de superar a Altavista, Nokia era casi un sinónimo de telefonía móvil y el sistema operativo con el que los hogares comenzaban a acceder a internet era Windows XP.
Desde entonces, Internet ha vivido varias revoluciones: YouTube cambió el consumo de contenidos; el torrent puso en jaque a la industria cultural; los juegos online se normalizaron; las redes sociales inauguraron una nueva forma de relacionarnos; el iPhone llevó Internet al bolsillo y el streaming, con Netflix a la cabeza, redefinió el ocio audiovisual.
Sin embargo, tras todos estos cambios, Wikipedia sigue ahí, como el dinosaurio del cuento de Augusto Monterroso. Y lo hace sin inversores, sin el paraguas de una gran empresa y sin publicidad. ¿Cómo es posible?
La respuesta está en su forma de funcionar. Wikipedia nació con la vocación de recopilar el conocimiento en una herramienta abierta y accesible para cualquiera, tanto para consultar como para añadir o editar información. Cualquiera puede participar, pero no todo vale: los contenidos deben estar respaldados por fuentes fiables, evaluados por una comunidad de voluntarios y debatidos bajo reglas claras.
Además, algunos usuarios son elegidos democráticamente para moderar estos procesos. Todo el contenido se publica con licencias abiertas (como CC BY-SA 4.0), lo que permite su reutilización y adaptación, incluso con fines comerciales.
Este sistema es el que ha permitido a Wikipedia no solo sobrevivir a los múltiples cambios de contexto de los últimos 25 años, sino mantenerse como una de las webs más visitadas y con mayor número de usuarios en todas las estadísticas. Sin embargo, hoy se abre un escenario distinto a los anteriores: la irrupción de la inteligencia artificial. ¿Cómo afronta Wikipedia esta nueva revolución digital?
Del tráfico humano al tráfico bot
En los últimos años, la Fundación Wikimedia, responsable del mantenimiento de Wikipedia, Wiki Commons, Wikidata y otros proyectos asociados, ha reportado un descenso de casi un 10% de tráfico debido a la generalización de la IA.
Marshal Miller, Director Senior de Producto en Wikimedia Foundation, comentó al respecto que “los motores de búsqueda utilizan cada vez más la IA generativa para proporcionar respuestas directamente a quienes buscan, en lugar de enlazar a sitios como el nuestro. Y las generaciones más jóvenes buscan información en plataformas de vídeo sociales en lugar de en la web abierta”.
Sin embargo, mientras disminuyen las visitas de personas, aumentan las de los bots. Según Wikimedia, la mayoría de los grandes modelos lingüísticos se entrenan con datos de Wikipedia. El resultado es paradójico: la enciclopedia debe asumir más costes para alimentar sistemas de IA que, después, reducen el tráfico humano del que dependen sus donaciones.
Para corregir este desequilibrio y evitar que se ponga en riesgo la viabilidad del proyecto, Wikimedia lanzó en 2021 Wikimedia Enterprise, una versión de la API de Wikipedia adaptada para usos comerciales y pensada, en especial, para las empresas de IA. Entre sus clientes de pago se encuentran Microsoft, Meta, Amazon, Perplexity, Mistral AI y Google.
Contenidos generados por IA
Otra fuente de preocupación para los responsables del proyecto es la presencia de contenidos generados por IA en la propia Wikipedia. Se trata de un punto crítico, ya que el valor de la enciclopedia reside en el trabajo de decenas de miles de voluntarios humanos. Al incorporar textos producidos por LLM, se alimentan futuros modelos con material de menor calidad, un efecto que diversos estudios han demostrado que reduce su valor y calidad.
Esto ha provocado el nacimiento del Wiki Project AI Cleanup, una iniciativa de voluntarios que se dedica a rastrear la enciclopedia con el objetivo de encontrar y borrar los contenidos generados por Inteligencia Artificial. A esto se suma el esfuerzo de otro grupo de Wikipedistas, que ha creado una guía para que cualquier persona que lo desee pueda contribuir a la hora de identificar estos contenidos. Irónicamente, esta misma guía está siendo utilizada para entrenar a bots, de modo que aprendan a “humanizar” sus artículos.
Por si fuera poco, Elon Musk anunció recientemente el lanzamiento de Grokipedia, una supuesta alternativa a Wikipedia, generada íntegramente a partir del entrenamiento de Grok, su propio modelo de lenguaje.
Sin embargo, más allá del impacto mediático de su anuncio, los estudios parecen indicar que Grokipedia es básicamente una copia del contenido de Wikipedia. La única salvedad es que incorpora modificaciones ideológicas en temas “sensibles” para el magnate sudafricano, en los que expresa una opinión diferente al consenso científico.
¿Sobrevivirá Wikipedia en esta ocasión a estas nuevas dificultades? Mi opinión es un rotundo Sí. En primer lugar, porque hay una comunidad integrada por decenas de miles de personas de todo el mundo comprometidas con su existencia. En segundo lugar, porque al financiarse por donaciones y sin publicidad, sigue siendo una de las pocas fuentes independientes de Internet. Por último, porque su mayor amenaza, la IA, necesita a la propia Wikipedia para seguir creciendo.
El futuro más probable es una coexistencia entre ambas fuentes de información en una relación que se parezca más a la simbiosis, que a la competencia. Cuando despertemos después de otros 25 años de internet, Wikipedia todavía estará ahí.
***Rafael Conde Melguizo es investigador y profesor en UDIT y socio de Wikimedia España.