Alejandro Blasco, vocal del Consejo General de Ingeniería Informática (CCII) CCII
Inteligencia artificial y ciberseguridad: el nuevo campo de batalla digital
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futura para convertirse en una tecnología cotidiana. Está presente en nuestros móviles, en las empresas, en la administración pública y, cada vez con más intensidad, en el ámbito de la ciberseguridad. Pero su impacto no es unívoco: la IA se ha convertido al mismo tiempo en una poderosa aliada para la defensa digital y en una herramienta sofisticada al servicio del cibercrimen.
El 'Global Cybersecurity Outlook 2026' del Foro Económico Mundial advierte de un escenario especialmente complejo. Más del 60% de las organizaciones encuestadas reconoce que el uso de inteligencia artificial por parte de los atacantes está incrementando de forma significativa el riesgo cibernético. Y no se trata de una amenaza abstracta.
La IA ya permite automatizar ataques, generar campañas de phishing casi indistinguibles de una comunicación legítima, crear deepfakes creíbles o identificar vulnerabilidades explotables con una velocidad que supera con creces la capacidad humana.
Paradójicamente, la misma tecnología se está convirtiendo en uno de los pilares fundamentales de la defensa. Los sistemas de ciberseguridad basados en IA permiten detectar comportamientos anómalos en tiempo real, anticipar ataques antes de que se materialicen y responder de forma automática ante incidentes. Frente a un volumen de datos inabordable para los equipos tradicionales, la IA aporta velocidad, escalabilidad y capacidad predictiva.
Sin embargo, el informe del Foro Económico Mundial subraya un riesgo clave: la brecha entre la sofisticación tecnológica y la preparación de las organizaciones. Muchas entidades incorporan soluciones de IA sin contar con profesionales cualificados, marcos éticos claros o estrategias de gobernanza adecuadas. La tecnología, por sí sola, no es suficiente. Sin talento, formación y criterio profesional, la IA puede convertirse en un factor de vulnerabilidad en lugar de protección.
Desde el Consejo General de Ingeniería Informática (CCII) insistimos en que la ciberseguridad en la era de la inteligencia artificial debe abordarse desde una visión integral. No hablamos únicamente de herramientas, sino de personas, procesos y responsabilidad. La ingeniería informática juega un papel esencial para garantizar que los sistemas de IA sean seguros desde su diseño, transparentes en su funcionamiento y alineados con los valores democráticos y el marco normativo europeo.
Además, la IA plantea un desafío geopolítico y social. La automatización de los ciberataques ha democratizado el acceso a herramientas ofensivas, permitiendo que actores maliciosos multipliquen su alcance con menos recursos.
En un mundo donde nuestra vida y economía dependen de infraestructuras digitales, cualquier fallo tiene un efecto dominó sobre la estabilidad social y la confianza de los clientes. Por eso, la ciberseguridad ha dejado de ser un problema del departamento de informática para convertirse en el escudo que garantiza la autonomía y la supervivencia de cualquier organización."
El futuro inmediato nos sitúa ante una carrera continua entre atacantes y defensores, ambos apoyados en inteligencia artificial. La diferencia no la marcará únicamente quién disponga del mejor algoritmo, sino quién invierta en conocimiento, ética profesional y colaboración multidisciplinar. En ese equilibrio entre innovación y responsabilidad se juega buena parte de la confianza digital de nuestra sociedad.
***Alejandro Blasco, vocal del Consejo General de Ingeniería Informática (CCII) y presidente del Colegio Oficial de Ingeniería Informática de la Comunitat Valenciana (COIICV)