Daniel Amor Martín, Director de Innovación en RBZ Robot Design.

Daniel Amor Martín, Director de Innovación en RBZ Robot Design.

Opinión ESPAÑA, NACIÓN CHIP

'Open source', innovación y soberanía en el diseño de semiconductores

Daniel Amor Martín
Publicada

Durante décadas, el diseño de semiconductores ha sido uno de los ámbitos tecnológicos más cerrados y concentrados del mundo. Barreras de entrada elevadas, herramientas propietarias costosas y un conocimiento altamente especializado han limitado la participación a un reducido número de actores. Este enfoque, que durante años ha permitido avances muy relevantes, empieza hoy a evidenciar algunas debilidades en un contexto marcado por la escasez de talento, la creciente importancia de la soberanía tecnológica y la necesidad de innovar con mayor agilidad. En este escenario, el ecosistema de herramientas open source para el diseño de semiconductores emerge no como una curiosidad académica, sino como una posible palanca estratégica para el conjunto del sector.

A pesar de la ubicuidad de la electrónica en nuestro día a día, el diseño de semiconductores sigue siendo uno de los ámbitos tecnológicos más complejos y herméticos que existen. El elevado coste de las herramientas, la necesidad de talento altamente especializado y la concentración de proveedores limitan el desarrollo de un ecosistema industrial más amplio. Este modelo resulta especialmente restrictivo en un momento en el que la innovación debe acelerarse y la disponibilidad de profesionales cualificados se ha convertido en un factor crítico. Es en este contexto donde la potenciación de un ecosistema basado en herramientas open source puede actuar como una verdadera palanca de cambio para el sector.

El paralelismo con la evolución del software es inevitable. Hace veinte años, pocos habrían apostado por sistemas abiertos para soportar infraestructuras críticas. Hoy, el open source es la base de Internet, del cloud computing y de buena parte de la inteligencia artificial. En el ámbito del hardware, el recorrido ha sido más lento, pero la tendencia es clara: habilitar herramientas abiertas de diseño permite acelerar la innovación, reducir dependencias y democratizar el acceso a una tecnología clave para el desarrollo económico de las regiones.

Uno de los principales valores de estas herramientas es su impacto en la formación y el talento. Universidades, centros de investigación y pequeñas empresas pueden acceder a flujos de diseño completos sin grandes inversiones, lo que facilita la creación de una masa crítica de ingenieros con experiencia práctica. En un momento en el que Europa y España identifican el déficit de profesionales como uno de los grandes cuellos de botella del sector, esta dimensión educativa no es menor.

Desde el punto de vista industrial, las herramientas abiertas no pretenden sustituir completamente a los entornos comerciales más avanzados. Su aportación es diferente: permiten explorar arquitecturas, validar conceptos, desarrollar prototipos y probar ideas. Esto reduce el riesgo en las fases tempranas de los proyectos y favorece la aparición de startups y spinoffs con propuestas más maduras. El resultado es un ecosistema más dinámico, menos dependiente de unos pocos proveedores y capaz de generar demanda industrial para la fabricación de semiconductores.

No obstante, conviene evitar una visión ingenua. El open source no es sinónimo automático de calidad, fiabilidad o seguridad. Muchos proyectos dependen de comunidades pequeñas, con financiación limitada y una gobernanza aún poco profesional. Si se quiere que estas herramientas jueguen un papel relevante en la cadena de valor, será necesario un compromiso más decidido por parte de las administraciones públicas, los centros tecnológicos y la industria. Una estrategia coherente debe incluir el apoyo a estándares abiertos, la financiación del mantenimiento a largo plazo y el fomento de modelos híbridos de colaboración público-privada. No es casual que buena parte del grado de madurez actual de estas herramientas haya sido posible gracias a programas de financiación pública en otros países.

Existe además una dimensión geopolítica que no puede ignorarse. En un mundo en el que el concepto de soberanía tecnológica cobra cada vez más importancia, disponer de capacidades propias de diseño es una cuestión de resiliencia. El open source ofrece una vía para reducir dependencias críticas sin caer en el aislamiento: la propia naturaleza de estos ecosistemas fomenta la creación de comunidades, el intercambio de avances y la mejora continua.

En definitiva, el desarrollo de un ecosistema de diseño de semiconductores basado en herramientas abiertas no es una moda ni una solución milagro. Es una oportunidad estratégica que exige visión a largo plazo, inversión sostenida y una cultura de colaboración poco habitual en un sector históricamente hermético. Si se aborda con una hoja de ruta clara y ambición, puede convertirse en uno de los pilares sobre los que construir una industria más accesible, innovadora y alineada con los retos tecnológicos del siglo XXI.

***Daniel Amor Martín es director de Innovación en RBZ Robot Design.