Marisol Santana, socia y vicesecretaria de WA4STEAM.

Marisol Santana, socia y vicesecretaria de WA4STEAM.

Opinión DIA DE LA MUJER EMPRENDEDORA

Las precursoras de la transición energética

Marisol Santana
Publicada

Hace más de un siglo, cuando a las mujeres ni siquiera se les permitía votar en la mayoría de países, algunas ya estaban inventando, emprendiendo y construyendo el futuro de la energía.

Una de ellas fue Hertha Ayrton, pionera en ingeniería eléctrica y física, que realizó el estudio físico experimental del arco eléctrico, y María Telkes, que imaginaba casas calentadas solo por el sol. Ambas entendieron que la innovación energética no era solo ciencia; también implicaba emprendimiento y financiación. Y ambas se toparon con el mismo obstáculo: un sistema que no estaba preparado para ellas.

En 1884, Hertha Ayrton inventó una regla que permitía dividir distancias en segmentos exactos, una herramienta que ha sido fundamental para el diseño técnico e industrial. Registrar la patente costaba dinero, y ella no disponía de esos fondos. Encontró respaldo en dos sufragistas, Barbara Bodichon y Louisa Goldsmid, que financiaron esa primera patente.

Bodichon, fundadora del movimiento por la educación femenina y precursora del sufragismo británico, entendía que negar recursos a las científicas perpetuaba la desigualdad. Goldsmid, filántropa comprometida con la integración de las mujeres en el mundo académico y científico, logró que en 1887 las mujeres se presentaran a los exámenes de Cambridge.

No fue la única patente. Ayrton llegaría a registrar 26 más, se convertiría en consultora de la British Admiralty durante la Primera Guerra Mundial y desarrollaría tecnología para dispersar gases venenosos en las trincheras. Sus investigaciones sobre el arco eléctrico no se quedaron en papers académicos: se aplicaron en la industria del alumbrado y la proyección cinematográfica. Era la primera mujer en leer su propio artículo ante la Institución de Ingenieros Eléctricos, la primera miembro de esa institución y la primera en ganar la Medalla Hughes.

Décadas después, en 1948, otra historia se repitió: Maria Telkes, científica del MIT especializada en energía solar, defendía que las sales de Glauber eran un medio más eficiente para almacenar calor que el agua. Su jefe no lo veía igual.

El conflicto —técnico, pero también de poder (Telkes era mujer, emigrada de un país comunista, tenaz en sus opiniones, comprometida con la idea de la vivienda solar como solución asequible para la vida cotidiana)— acabó con la exclusión del proyecto de los fondos del MIT.

El marco institucional le cerraba las puertas justo cuando más cerca estaba de demostrar que su tecnología podía cambiar el mundo.

Telkes no se rindió, encontró apoyo en dos aliadas: Amelia Peabody, escultora y filántropa que financió la construcción en su finca de Dover (Massachusetts), y Eleanor Raymond, arquitecta pionera que diseñó la vivienda. Así nació la primera casa solar de la historia, sin calderas ni combustibles fósiles, décadas antes de que la transición energética entrara en la agenda global.

Tres mujeres, en ambos casos, respaldaron a científicas brillantes cuyos inventos, de otro modo, se habrían quedado en el olvido. Una visión común: demostrar que la tecnología podía mejorar la vida cotidiana.

Lo lograron sin capital institucional, sin aceleradoras ni fondos de inversión. Solo con determinación, conocimiento y colaboración.

Setenta y cinco años después, las cifras siguen recordándonos que el emprendimiento femenino recibe menos financiación. En Europa, alrededor del 2 % del capital riesgo se destina a startups lideradas por mujeres.

El resultado es que muchas ideas brillantes —en energía, salud, IA o biotecnología— nacen sin combustible financiero suficiente. Y sin embargo, los estudios demuestran que las startups fundadas por mujeres ofrecen retornos más estables y sostenibles a largo plazo. No es solo una cuestión de justicia: es una oportunidad económica desperdiciada.

Por eso existen iniciativas como WA4STEAM, una comunidad internacional de mujeres inversoras que apoya a startups lideradas por mujeres en sectores STEAM. Su objetivo no es solo invertir, sino acelerar la presencia femenina en la economía tecnológica garantizando que “Si una mujer quiere emprender en el ámbito tecnológico que no sea la falta de fondos lo que se lo impida”

WA4STEAM a través de sus socias invierte en empresas lideradas por mujeres, forma nuevas inversoras, impulsando alianzas y visibiliza referentes. Es además una red de conocimiento donde mujeres inversoras y emprendedoras comparten aprendizajes, proyectos y oportunidades, y que hasta la fecha ha invertido en 36 compañías y tiene 180 asociadas en 11 países.

Ni que decir tiene que estamos viviendo la revolución energética, tecnológica y de salud, y las Herthas y Marias de este siglo están ahí, y no pueden estar esperando en un laboratorio sin fondos, mientras el capital mira hacia otro lado. Está en nuestras manos apoyar esos emprendimientos, porque de eso depende nuestro futuro como país y continente.

***Marisol Santana es socia y vicesecretaria de WA4STEAM.