Ilustración generada con IA.

Ilustración generada con IA. DISRUPTORES

Tecnológicas SEÑALES DE AVISO

La gran resaca de la inteligencia artificial: 3,2 billones de euros en inversiones amenazadas y una debacle de las 'neoclouds'

Los ingresos previstos para 2030 apenas cubrirían el 42% de la facturación necesaria para rentabilizar la infraestructura desplegada, avisa Gartner.

La deuda de CoreWeave, los compromisos financieros de Oracle y las advertencias de Bain & Company refuerzan los temores de una corrección multimillonaria en los próximos meses.

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Gartner advierte que la facturación prevista para los centros de datos de IA hasta 2030 (3,6 billones de dólares) solo cubrirá el 42% del capital necesario para rentabilizar las inversiones.

La brecha de rentabilidad de 4,9 billones de dólares amenaza con provocar deterioros contables masivos en infraestructuras y poner en riesgo la independencia de más del 80% de las 'neoclouds'.

Proyectos y gigantes tecnológicos sufren en los mercados de deuda: firmas como CoreWeave registran abultadas pérdidas pese al crecimiento de ingresos, soportando altas cargas de intereses y depreciación.

La rápida obsolescencia de los procesadores especializados (GPU) obliga a renovar equipos antes de su amortización, exponiendo más de cuatro billones de dólares en activos a ajustes contables hasta 2032.

Problemas en el paraíso de las infraestructuras que sustentan el actual 'boom' de la inteligencia artificial: cada vez crecen más dudas sobre si los ingentes centros de datos que se están levantando por doquier conseguirán ser rentables algún día. Los últimos en encender las sirenas han sido los analistas de Gartner, que avisan de que los propietarios de estas instalaciones necesitarían generar 8,5 billones de dólares en ingresos acumulados hasta 2030 para rentabilizar sus inversiones. Pero, ojo al dato, las previsiones de negocio apenas alcanzan los 3,6 billones de dólares (unos 3,2 billones de euros al cambio actual).

Una diferencia de 4,9 billones que amenaza con dejar una parte considerable de las instalaciones, servidores y procesadores construidos durante estos años sin posibilidad alguna para devolver los beneficios prometidos a sus inversores. Pero hay más: otros 3,5 billones de dólares en infraestructura podrían quedar expuestos a deterioros contables antes de acabar la década y más del 80% de las neoclouds perdería su independencia empresarial.

Durante 2026, los proveedores de inteligencia artificial comprometerán cerca de un billón de dólares en infraestructura, a los que se añadirían otros seis billones entre 2027 y 2030. Los mismos expertos calculan que los ingresos de aplicaciones y servicios de IA atribuibles a los centros de datos apenas cubrirán aproximadamente el 42% de la facturación necesaria para recuperar el capital invertido, afrontar los gastos financieros y alcanzar una rentabilidad sobre el capital del 12%.

Y las señales de alarma empiezan a trasladarse a los mercados de deuda. Los bonos de algunos de los proyectos y operadores más expuestos a la expansión de la IA están sufriendo importantes descuentos, mientras los inversores exigen rentabilidades cada vez mayores para financiar compañías especializadas en infraestructura, incluyendo la que afecta a compañías como Meta, Oracle y Microsoft. El deterioro resulta especialmente acusado entre las neoclouds, donde las rentabilidades exigidas a determinados bonos de CoreWeave se han acercado al 15%.

CoreWeave es la joya de la corona de las neoclouds, las firmas de nuevo cuño que se han afanado por levantar centros de datos específicos para cargas de IA. La compañía duplicó con creces sus ingresos durante el segundo trimestre de 2026, hasta facturar 2.575 millones de dólares, pero terminó registrando pérdidas de 626 millones mientras los intereses netos de su deuda ascendieron a 640 millones en apenas tres meses, frente a los 267 millones del mismo período del año anterior.

Si miramos los números al completo, la panorámica es mucho más tenebrosa. CoreWeave acumulaba alrededor de 35.600 millones de dólares en deuda financiera al cierre de junio, además de importantes obligaciones por alquileres. Sus cuentas también reflejan el peso de la depreciación y amortización de activos, que alcanzó los 1.393 millones durante el trimestre. Entre intereses y depreciaciones, su negocio soportó unas cargas contables superiores a los 2.000 millones de dólares en tres meses.

Consenso entre los analistas

La advertencia de Gartner coincide, además, con los cálculos publicados por Bain & Company en septiembre de 2025. La consultora estimó entonces que la industria necesitaría generar alrededor de dos billones de dólares de ingresos anuales en 2030 para financiar rentablemente la capacidad computacional prevista y que, incluso incorporando los ahorros asociados a la inteligencia artificial, persistiría una insuficiencia cercana a los 800.000 millones anuales.

Pero su caso, como decíamos, no es excepcional. La misma presión se extiende a operadores con mayor trayectoria empresarial. Oracle levantó 43.000 millones de dólares en financiación mediante deuda durante su ejercicio fiscal 2026, junto con otros 5.000 millones mediante capital, y cerró ese período con un flujo de caja libre negativo de 23.700 millones. Para su siguiente ejercicio contempla obtener aproximadamente 40.000 millones adicionales combinando diferentes instrumentos de financiación, incluidas emisiones de acciones.

Si bien su cartera de ingresos contratados pendientes asciende a 638.000 millones de dólares, aunque la propia compañía ha explicado que una parte de los acuerdos de inteligencia artificial incorpora pagos anticipados o procesadores aportados por los clientes, con el objetivo de reducir el capital que necesita movilizar directamente.

Los chips envejecen antes de amortizarse

Will Sommer, director sénior de análisis de Gartner, considera que el crecimiento previsto de la infraestructura como servicio optimizada para IA será insuficiente para permitir a la mayoría de los proveedores recuperar sus inversiones antes de la sustitución de la actual generación de semiconductores.

La consultora anticipa en ese sentido que el gasto en estos servicios pasará de 66.000 millones de dólares en 2027 a 174.000 millones en 2030, un incremento acumulado de aproximadamente el 164% en tres años.

No podemos obviar que el crecimiento de la demanda puede elevar la utilización de los centros de datos y ampliar la facturación, pero también favorecer la entrada de nuevos competidores y presionar los precios del alquiler de capacidad computacional. No hay que ser unos genios de la economía para saber que cuando los equipos requieren inversiones iniciales muy elevadas y su vida económica resulta relativamente breve, unas tarifas inferiores a las contempladas en los planes de negocio pueden comprometer la recuperación del capital, incluso aunque los servidores continúen funcionando a pleno rendimiento.

Y es que a diferencia de las instalaciones físicas y determinados sistemas auxiliares, que pueden mantenerse operativos durante períodos prolongados, los procesadores especializados -GPU- concentran una parte sustancial de la inversión y afrontan una obsolescencia tecnológica considerablemente más rápida.

En ello, Gartner estima que, si el sector mantiene su trayectoria inversora, más de cuatro billones de dólares en valor de activos quedarían expuestos al riesgo de ajustes contables hasta 2032. La consultora tampoco prevé que se alcance una rentabilidad sobre el capital invertido del 12% hasta finales de ese año, como pronto. Ambas cifras responden a un escenario condicionado a la continuidad del gasto y describen activos potencialmente sujetos a deterioros, sin que los importes deban interpretarse como pérdidas efectivas ya producidas o inevitables.

Las inversiones de los hiperescalares ayudan a explicar la dimensión de este fenómeno. Microsoft destinó aproximadamente 41.000 millones de dólares a gastos de capital durante el trimestre cerrado en junio de 2026, cerca de dos tercios correspondientes a activos de vida útil corta, entre ellos procesadores y aceleradores. Alphabet, propietaria de Google, también ha elevado su previsión de inversión para 2026 hasta una horquilla de entre 195.000 y 205.000 millones de dólares.