Exterior del campus de Nokia en Oulu (Finlandia).
Dentro del banco de pruebas industrial de Nokia: así se desarrollan las redes 5G y 6G desde el norte de Finlandia
El campus de la multinacional en Oulu concentra capacidades clave de radio, fabricación y validación para afrontar el impacto de la inteligencia artificial, el 5G Advanced y el salto hacia el 6G.
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Oulu es una ciudad del norte de Finlandia con poco más de 200.000 habitantes y una relación histórica con la ingeniería de telecomunicaciones que precede con mucho a la popularización de la telefonía móvil. Aquí nació Nokia como empresa de radio, y aquí mantiene hoy uno de sus activos industriales y tecnológicos más relevantes a escala global. Hablamos de un ecosistema integrado donde se diseñan, prueban y fabrican infraestructuras de red que viven en el presente y anticipan el futuro.
Hablar de ecosistema integrado no es un grito al vacío del bosque nevado que rodea su sede. Es una alegoría pura de reducir la fricción entre I+D y producción en masa, de minimizar la fricción entre laboratorio y campo; entre diseño teórico y comportamiento físico real.
El campus, conocido internamente como Home of Radio, está organizado para eliminar esas barreras de forma deliberada. Los pocos números que ofrece la empresa a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL son, en cualquier caso, grandilocuente: el complejo ocupa alrededor de 55.000 metros cuadrados y concentra a unas 3.000 personas de 40 nacionalidades distintas.
Dentro de ese conjunto, la fábrica es la pieza más potente del engranaje, máxime si tenemos en cuenta la escasa producción industrial en materia digital que se produce en el Viejo Continente. Nokia define esta planta como una fábrica de New Product Introduction (NPI), es decir, que su función principal no es producir volumen, sino introducir nuevos productos, validar procesos industriales, preparar rampas de fabricación y servir como referencia para otras plantas propias o de terceros.
La fábrica de Oulu emplea a unas 400 personas, opera las 24 horas del día en tres turnos y ocupa aproximadamente 16.000 metros cuadrados. Produce principalmente radios y unidades de baseband para redes móviles, con foco en 5G, 5G Advanced y desarrollos tempranos vinculados a 6G (aunque de esto último no ofrecen detalle alguno). Parte de esa producción se destina directamente al mercado europeo, pero su valor principal está en definir cómo se construye un producto antes de escalarlo.
Interior del campus de Nokia en Oulu.
Para ello, los finlandeses se apoyan en un alto grado de automatización industrial y en el uso de una red privada 5G de la propia enseña para conectar maquinaria, vehículos autónomos internos y sistemas de control. La digitalización de la planta llega al punto de contar con su propio gemelo digital desarrollado internamente por la compañía, que replica de forma continua el estado de la fábrica y de sus procesos.
Sobre esa base, Nokia ha construido más de 160 aplicaciones operativas, muchas de ellas surgidas de necesidades concretas del día a día, no de un diseño centralizado.
Todo ese sistema se apoya en arquitecturas cloud-native y en componentes open source y lleva más de una década evolucionando.
Más allá de la fábrica
El campus donde se encuentra esta fábrica es prácticamente nuevo, estrenado en septiembre de 2025. De ahí el diseño contemporáneo, de líneas nórdicas, basadas en maderas y cristal. La elegancia de la sencillez y la severidad de la grandeza, que se decía antaño. La mayoría de sus ocho alturas están destinadas a oficinas y lugares de reunión, concentrando toda la magia operativa en la planta calle.
En ella están, además de la producción pura y dura, los laboratorios de testing de la firma. Son uno de los bloques más críticos de la instalación, puesto que Nokia no presenta el testing como una fase final, sino como una infraestructura permanente, comparable a un centro de datos, pero orientada a redes.
Laboratorios de prueba de Nokia en Oulu.
Los responsables describen estos laboratorios como un laboratory as a service. Más allá de la apropiación del concepto marketiniano de moda, esto significa que los equipos de I+D de la multinacional (y sus clientes) en distintas partes del mundo pueden acceder en remoto a radios, estaciones base y configuraciones completas instaladas en Oulu. Con ellas, pueden replicar despliegues de redes reales, con modelos de tráfico complejos y cargas extremas, desde fases muy tempranas del desarrollo.
La arquitectura física del laboratorio responde a ese objetivo. Son unos 4.000 metros cuadrados, con tres bloques similares y una altura de diez metros, diseñados para mantener flexibilidad ante futuros requisitos tecnológicos. La primera planta está configurada como un centro de datos, con unidades de baseband, generadores de carga, testers y analizadores, refrigerados mediante suelo técnico. La segunda planta aloja las unidades RF, montadas en estructuras que imitan despliegues reales, sin refrigeración directa, para reproducir condiciones de campo.
El laboratorio está completamente automatizado y puede operarse en remoto. La razón no es solo operativa, sino económica: un sólo armario de equipamiento puede costar entre uno y dos millones de euros, y Nokia habla de entre 200 y 300 cabinas instaladas.
En cualquier caso, las pruebas que se realizan en este entorno van más allá del rendimiento básico. Nokia simula millones de usuarios simultáneos, mide capacidad por celda, sector y baseband, analiza latencias, consumo de memoria y comportamiento bajo sobrecarga durante pruebas que pueden prolongarse varios días. El objetivo es observar cómo se comporta la red cuando se la lleva a escenarios que un operador no puede controlar, ya sean eventos masivos, picos de tráfico imprevistos o un uso intensivo sostenido.
Asimismo, dentro de este bloque de testing hay una sala que rompe con el imaginario habitual de las telecomunicaciones: el laboratorio de análisis de fallos. Aquí se realiza ingeniería forense del hardware. El camino es como sigue: una vez sometido el equipo a intensas vibraciones, calor o agua, se analiza visualmente en busca de fallos de toda índole. Antes de destruir la pieza, se inspecciona con rayos X, pero si es necesario, se corta la placa, se encapsula en epoxy, se lija y se pule para observar su interior.
Los ingenieros de la firma trabajan entonces con microscopía óptica hasta 1.000 aumentos y, cuando eso no basta, con microscopía electrónica y análisis elemental. Se miden capas del orden de cientos de nanómetros y se estudian soldaduras, grietas y efectos de vibración o ciclos térmicos. Todo con tal de identificar el origen físico de cualquier fallo y mejorar la fiabilidad de sus productos antes del despliegue.
Este bloque se completa con laboratorios de compatibilidad electromagnética y type approval, donde se verifican requisitos regulatorios para distintos mercados y productos, incluidos sistemas de defensa.
Cuando ya no basta con el laboratorio
Pero hasta aquí únicamente hemos probado la calidad de los materiales y su resistencia en operaciones complejas. Y tanto a Nokia como, especialmente, a sus clientes, les importa tanto o más el rendimiento de sus equipos de radio en entornos reales. Y para ello, la firma cuenta con otro laboratorio, ubicado éste a apenas 10 kilómetros del nuevo campus, llamado OTAVA.
OTAVA, acrónimo de Over-The-Air Validation Area, es el entorno donde la multinacional valida el comportamiento físico real de sus sistemas de radio. Hablamos de una infraestructura de ingentes dimensiones y equipamiento a medida diseñada para comprobar cómo se comportan radios, antenas y sistemas Massive MIMO cuando la señal abandona el cable y pasa al aire.
Laboratorios de prueba de Nokia en Oulu.
Esta planta no se encuentra dentro del nuevo campus de Linnanmaa. Permanece en Rusko, a menos de diez kilómetros, por motivos evidentes: el equipamiento instalado es extremadamente costoso, voluminoso y sensible. Trasladarlo tendría un impacto operativo elevado, pero además implicaría recalibraciones complejas que no compensan frente a la continuidad del entorno existente.
Diez años lleva en funcionamiento este particular laboratorio, justo desde que la transición hacia 5G hizo evidente que el beamforming y el Massive MIMO no podían validarse únicamente con pruebas por cable. La radio pasaba a ser un sistema adaptativo, dinámico, dependiente del entorno, y requería medición radiada controlada.
OTAVA se construyó desde cero con ese propósito en mente y ha evolucionado de forma incremental durante la última década.
Está compuesto por múltiples salas de pruebas, principalmente cámaras anecoicas, diseñadas para absorber las ondas electromagnéticas y eliminar reflexiones que puedan alterar las mediciones. Las paredes están recubiertas de absorbedores RF, el conocido foam, cuya función va más allá de la estética ni acústica, con un uso puramente de mitigación electromagnética.
El nivel de control es extremo. No sólo se cuidan las superficies y las geometrías internas, sino también todos los elementos auxiliares del entorno. La iluminación, los sistemas eléctricos y las cámaras de vigilancia se seleccionan específicamente para no introducir ruido en las mediciones. En este contexto, incluso una luminaria mal diseñada puede comprometer una prueba.
En estas salas se realizan pruebas OTA estandarizadas conforme a los estándares de 3GPP, incluyendo mediciones de rendimiento de radiofrecuencias, patrones de radiación, EVM, ACLR y sensibilidad. A diferencia de otras compañías, Nokia cuenta con acreditación para realizar type approval OTA en sus propias instalaciones, de modo que puede ejecutar las pruebas, generar los resultados y remitirlos a organismos reguladores para su validación formal, reduciendo tiempos y dependencias externas.
Algunas de las cámaras están configuradas como CATR (Compact Antenna Test Range), lo que permite generar una onda plana en un espacio relativamente compacto y medir con precisión sistemas completos, con electrónica y software activos. Estas cámaras se utilizan en fases avanzadas de validación, cuando el producto ya está muy cerca de su lanzamiento comercial.
Laboratorios de prueba de Nokia en Oulu.
Pero la cámara de la que más orgullosos están, y que no dejan ni fotografiar, es la que reproduce las condiciones del beamforming. Para los neófitos en la materia, es la capacidad de una estación base para dirigir la señal de radio hacia un punto concreto, en lugar de emitirla de forma uniforme en todas direcciones.
En sistemas modernos de Massive MIMO, como los existentes en 5G, esto se consigue coordinando decenas o cientos de elementos radiantes que ajustan fase y amplitud para concentrar la energía donde está el usuario y modificar ese patrón de forma dinámica según se mueve. El resultado es una mejora simultánea de capacidad, eficiencia espectral y consumo energético, además de una reducción de interferencias.
La cámara de beamforming de OTAVA está diseñada para medir y validar ese comportamiento en condiciones controladas, cuando el sistema ya está funcionando como conjunto completo, con hardware y software activos. En ella no se comprueba si una antena emite, sino si los haces se forman correctamente, se desplazan como deben y no irradian donde no toca.
Las mediciones se automatizan mediante sistemas de posicionamiento que permiten generar mapas completos de radiación y analizar cómo responde el sistema ante cambios de orientación o de entorno.
En su configuración más avanzada, la llamada “360-degree wall”, el laboratorio puede emular movilidad real, como la de un tren de alta velocidad, sin mover físicamente el equipo, verificando en tiempo real la continuidad de los haces, la potencia radiada y la ausencia de emisiones no deseadas. Es aquí donde Nokia decide si un diseño es viable antes de sacarlo del laboratorio y llevarlo al campo.
Del laboratorio al exterior: OuluZone
OTAVA se extiende hacia el exterior a través de OuluZone, el área de pruebas en campo abierto de Nokia. OuluZone es una zona de bosque (con circuitos de carreras en su seno, pero sin tráfico comercial), donde la compañía dispone de total libertad de espectro y de infraestructuras permanentes para pruebas de red.
En esta pradera helada se prueban diferentes despliegues de red (incluyendo casos de ejecución remota de maquinaria industrial), pero también se mide el alcance de la señal mediante drones fabricados por la propia compañía. Su operación es remota y forma parte del mismo flujo de pruebas que conecta laboratorio y campo.