Karel van Gils, director de Imec Spain.

Karel van Gils, director de Imec Spain. DISRUPTORES

Investigación ENTREVISTA

Imec Málaga: el laboratorio belga para la industria de los semiconductores que pondrá a prueba el PERTE Chip

Su director para España, Karel van Gils, explica por qué Málaga no investigará los chips más avanzados y cómo medirá el éxito de una inversión pública de 615 millones de euros.

Más información: Dentro de la sala blanca donde ASML, TSMC y Samsung colaboran para desarrollar la próxima generación de chips

Lovaina (Bélgica)
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Las claves

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Imec abrirá en Málaga su segundo gran centro europeo de investigación en semiconductores, especializado en nuevos materiales, sensores, fotónica y aplicaciones biomédicas.

La sede de Málaga no será una réplica del laboratorio belga de Lovaina, sino que complementará sus actividades desarrollando tecnologías difíciles de investigar en Bélgica.

El proyecto, con una inversión prevista de 615 millones de euros y financiación pública, iniciará su actividad científica en 2030 y será propiedad del Gobierno español.

La decisión de elegir Málaga se basó en el respaldo institucional, la rapidez administrativa, el ecosistema científico y la disponibilidad de talento en España.

Cuando el Gobierno anunció, en diciembre de 2023, que Imec instalaría en Málaga su segundo gran centro europeo de investigación en semiconductores, se interpretó como un éxito de España.

El mayor laboratorio de nanoelectrónica de Europa elegía nuestro país para levantar una nueva sede en el continente. Lo hacía respaldado por cuatro décadas de conocimiento acumulado en Lovaina (Bélgica), que llegaban para convertirse en uno de los grandes pilares del PERTE Chip.

Y, además, reforzar la posición española en una industria estratégica para avanzar hacia esa ansiada soberanía tecnológica y económica frente a Asia y Estados Unidos.

Pero la instalación que se construirá en el Málaga TechPark no será una réplica del laboratorio belga ni asumirá las mismas líneas de actividad. Es una de las primeras ideas que Karel van Gils, director general de Imec Spain, aclara durante un encuentro con un reducido grupo de periodistas españoles en la sede de la organización.

"No será simplemente capacidad adicional", afirma. Su misión será distinta: especializarse en aquellas tecnologías que hoy resultan difíciles de desarrollar en Bélgica.

El objetivo, dice, es "construir una relación win-win entre ambas sedes, en la que cada una desarrolle las líneas de trabajo para las que está mejor preparada”.

Un matiz que no es menor y que cambia el papel de España dentro de la estrategia de este centro europeo de microelectrónica.

Lo que Bélgica no puede investigar

Aclarado este aspecto, la segunda pregunta es inevitable: ¿qué se investigará exactamente en Málaga? Van Gils explica que esta nueva infraestructura no se construye porque Imec necesite más espacio. El motivo es que para determinadas actividades necesitan contar con unas instalaciones diferentes a las de su fábrica en Bélgica.

Mientras Lovaina seguirá concentrando el escalado de semiconductores, Málaga se especializará en nuevos materiales, sensores, fotónica y aplicaciones biomédicas.

"El objetivo es construir una relación win-win entre ambas sedes".

“El oro, la plata, el litio, determinados polímeros o incluso el vidrio utilizado en algunas aplicaciones fotónicas obligan a detener equipos, limpiar cámaras de proceso durante horas o, directamente, rechazar proyectos”, concreta Van Gils.

La razón es que esos materiales son incompatibles con una línea de fabricación dedicada a los desarrollos más avanzados. “Hay cosas que haremos allí que ahora, sencillamente, no podemos hacer”, reconoce.

Dos sedes, una misma estrategia

Pero ambos centros no trabajarán de manera independiente ni de espaldas al otro. En algunos proyectos, las obleas comenzarán su proceso de fabricación en Bélgica y, tras completar varias etapas, viajarán a Málaga para incorporar materiales o procesos que no pueden realizarse en la ciudad flamenca.

El flujo de esas obleas será unidireccional: una vez entren en la fábrica española, ya no regresarán a Lovaina, precisamente porque esos materiales dejarán de ser compatibles con la línea de la sede central.

El objetivo, insiste Van Gils, es ampliar sus capacidades: "Nos permitirá dedicarnos a la investigación y prototipado desde las fases más tempranas hasta la validación de tecnologías".

Preguntado por la posibilidad de investigar en Andalucía arquitecturas para futuros chips, con las que ya producen compañías como Samsung, Intel o TSMC, el directivo no deja lugar a dudas: "Para ese trabajo necesitas máquinas EUV, y en Málaga no las habrá. La fábrica ni siquiera ha sido diseñada para ello", responde.

"Gracias a Málaga nos dedicaremos a la investigación y prototipado de chips desde las fases más tempranas hasta la validación de tecnologías".

La litografía ultravioleta extrema (EUV, por sus siglas en inglés), imprescindible para fabricar los chips más avanzados, se mantendrá únicamente en Lovaina.

Este reparto de funciones tiene un calendario definido. Según explica Van Gils, la previsión es instalar las primeras herramientas en septiembre de 2028 e iniciar la actividad científica en 2030, una vez concluya la construcción y entre en funcionamiento la sala blanca de 2.000 metros cuadrados.

La gran prueba del PERTE Chip

Esta especialización por sedes plantea una tercera cuestión. Si la investigación en Málaga no estará vinculada al desarrollo de semiconductores de última generación ni será una planta de producción comercial: ¿qué significará realmente para España?

La pregunta no es baladí si se tienen en cuenta las implicaciones. Esta instalación es uno de los emblemas del PERTE Chip, el programa presentado por el Gobierno en mayo de 2022. El propósito es impulsar la industria de los semiconductores en España, con un monto de 12.250 millones de euros hasta 2027, la mayor dotación de todas las aprobadas.

"Todo lo que se construya será propiedad del Gobierno español".

El Ejecutivo ya ha comprometido 500 millones de euros de ese presupuesto para el proyecto en la ciudad malagueña, con una inversión total prevista de 615 millones. Las primeras obras ya han sido adjudicadas y el pasado mes de junio se puso la simbólica primera piedra.

Con estos mimbres, la comparación es inevitable. Durante la conversación, DISRUPTORES pone sobre la mesa el gran debate que persigue a este PERTE: la imposibilidad de materializar grandes proyectos anunciados por compañías como Broadcom o Intel.

El examen será en 2030

Van Gils considera que son proyectos diferentes. Mientras aquellas iniciativas dependían de inversiones privadas y decisiones industriales sujetas a la evolución del mercado, el de Imec será una infraestructura pública destinada a generar conocimiento y transferencia tecnológica. "Todo lo que se construya será propiedad del Gobierno español", recuerda.

E insiste en que los resultados no deben medirse tanto por el volumen de producción: "Mi definición de éxito es que las universidades y las empresas españolas digan: 'Necesitamos a Imec España'". Su aspiración es convertirse en punto de encuentro de empresas, universidades y centros tecnológicos para transferir la investigación al tejido empresarial.

Sin embargo, admite que parte del trabajo que desarrollen en Málaga será “para compañías estadounidenses o de otro país, como ya ocurre en Lovaina”. Y, aunque se dará prioridad al tejido español, también trabajarán con cualquier socio que tenga las soluciones tecnológicas que necesiten.

Un planteamiento que encaja con la filosofía colaborativa que Imec sigue desde hace décadas, pero que introduce tensión con uno de los pilares que sustenta tanto el PERTE Chip como la Ley Europa de Chips: convertir ese conocimiento científico generado en Málaga en capacidad industrial para España y Europa.

El nuevo laboratorio ya tiene un modelo definido, financiación y un calendario. La incógnita sobre el resto de cuestiones se despejará cuando entre en funcionamiento. Será en 2030.

¿Por qué Imec eligió Málaga?

La decisión no fue inmediata. Karel van Gils explica que Imec llevaba años analizando dónde debía instalar su segunda gran sede europea y suele resumir esa filosofía con una cita del jugador de hockey sobre hielo Wayne Gretzky: "Un buen jugador está donde está el disco; un gran jugador está donde va a estar el disco".

A su juicio, España era ese lugar. "Había una ambición clara. "Existía un plan, no sólo una declaración de intenciones", afirma en referencia a la estrategia diseñada por el Gobierno con el PERTE Chip para impulsar la industria de los semiconductores.

El director general de Imec Spain asegura que el respaldo institucional fue uno de los factores determinantes, pero no el único. También influyeron la rapidez con la que las administraciones resolvieron cuestiones como la adaptación urbanística del proyecto, la existencia de un ecosistema científico con potencial de crecimiento y la disponibilidad de talento. "Tenemos muchos investigadores españoles en Lovaina y eso demuestra la calidad de la formación", sostiene.

Van Gils está convencido de que la nueva sede permitirá reforzar la colaboración con universidades, centros tecnológicos y empresas españolas y atraer investigadores que difícilmente se trasladarían a Bélgica. «Sentimos que España es donde va a estar ese disco», concluye.