Los participantes en el evento junto a Esther Molina, la moderadora.

Los participantes en el evento junto a Esther Molina, la moderadora. Monica Mollá

Empresas ENCUENTROS DISRUPTORES

Ética, regulación, transparencia y confianza corporativa, los requisitos de la Inteligencia artificial con sello

DISRUPTORES EL ESPAÑOL reúne a voces expertas de HappyRobot, ISACA, Izertis y The Valley Business & Tech School para debatir cómo las empresas pueden demostrar que sus modelos de IA cumplen estándares éticos y de transparencia.

Más información: La industria tecnológica teme que España endurezca en solitario la regulación de la inteligencia artificial.

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Las claves

Las claves

En 2026 será obligatoria la certificación de sistemas de IA conforme a la Ley de Inteligencia Artificial de la UE, exigiendo a las empresas demostrar ética y transparencia.

Las certificaciones de IA serán tan relevantes como los sellos de calidad ISO, requiriendo auditorías técnicas y organizativas, y la implicación de nuevos roles y procesos internos.

La formación y concienciación de los empleados es clave para un uso responsable de la IA, siendo la gestión del cambio y la cultura corporativa esenciales para la certificación.

Obtener un "sello de IA" aumenta la confianza en la empresa y puede ser un factor diferencial, sobre todo en mercados con regulaciones estrictas como España y Europa.

2026, entre otros hitos, va a ser el año de la certificación inteligente ya que, aunque ya vigente, el próximo 2 de agosto, será de aplicación plena la normativa de la Ley de Inteligencia Artificial (IA) de la Unión Europea para la mayoría de los sistemas de IA. A partir de ese momento, las empresas deberán poder demostrar que sus modelos cumplen estándares éticos y de transparencia.

Esto hará surgir los primeros “sistemas de IA con sello”, certificaciones que están llamadas a ser tan importantes como los sellos de calidad ISO en los años noventa. Pero ¿cómo se audita la inteligencia artificial? ¿Qué pasos debe seguir una organización?

“Desde el punto de vista tecnológico, se trata de tener una infraestructura que te proporcione visibilidad de todo lo que está ocurriendo en tu modelo, desde que lo construyes hasta que ya está en producción, que te permitan ver cómo interactúan los agentes, qué información están utilizando, etc.”, apuntaba Carlos Becker, Forward Deployed Engineer en HappyRobot que no olvidaba “el factor humano” que es quien realmente “tiene el control”.

Una visibilidad a la que hay que, además, saber aplicar las “preguntas instrumentales correctas”, añadía Ramsés Gallego, miembro del Hall of Fame de ISACA. En su opinión, al final es cuestión de hacer las preguntas correctas, a la gente correcta y en el momento correcto: de dónde se están tomando los datos, qué datos, cómo actúa el modelo, cómo ha llegado a dar ese resultado, qué ocurre si falla, si está teniendo sesgos en sus respuestas…”.

IA con sello: ética, regulación y confianza corporativa

En definitiva, coincidían, para auditar el uso de la IA se requiere una arquitectura “técnica y organizativa”, apuntaba Ramsés Gallego, ya que además de esa visibilidad de los sistemas, añadía Miguel Ángel Acero, director de Innovación de Izertis, se necesitan también “nuevos roles profesionales y nuevos procesos y, con ello, precisa de un cambio en la propia operativa interna”.

Precisamente, en ese sentido, para lograr certificar que el uso de la IA en una empresa es transparente y ético las personas son clave y por lo tanto la gestión del cambio un paso obligado.

“Es necesario establecer un plan estratégico de formación para que realmente toda la compañía, todos los empleados, entiendan qué riesgos implica el uso de la IA, cómo deben utilizarla, etc. Es algo que tiene que permear a toda la empresa y que debe ser algo cultural”, afirmaba en ese sentido Ana María Villalba, directora de The Valley Business & Tech School y de The Valley Talent (Grupo UAX).

Ana María Villalba, directora de The Valley Business & Tech School y de The Valley Talent (Grupo UAX).

Ana María Villalba, directora de The Valley Business & Tech School y de The Valley Talent (Grupo UAX). Mónica Mollá

“Asentar la IA en toda la empresa, esa es la clave”, convenía también Miguel Ángel Acero, de Izertis que además aludía a poner el foco en cómo la IA va a permitir el llamado “trabajador aumentado”, más autónomo y con una mayor productividad. “Ese debe ser el mensaje, que la IA es una herramienta a su disposición para mejorar su trabajo diario”.

En esa labor de formación y concienciación las certificaciones también pueden ser de ayuda ya que, además de garantizar el uso ético y seguro de la IA, “también certifican que los empleados están recibiendo esa formación y entienden los riesgos que conlleva utilizar la IA”, apuntaba Ramsés Gallego.

Ramsés Gallego, Miembro del ISACA Hall of Fame & Chief Technologist, Cybersecurity, DXC Technology.

Ramsés Gallego, Miembro del ISACA Hall of Fame & Chief Technologist, Cybersecurity, DXC Technology. Monica Mollá

Adicionalmente, en este punto, también se analizó que dicha certificación no es algo que se logre y se olvide, “es un proceso continuo, de hecho, la certificación debe entenderse como el principio para a partir de ella hacerlo de forma segura”, reflexionaba desde HappyRobot, Carlos Becker.

En la misma línea se posicionaba desde Miguel Ángel Acero, de Izertis, que además animaba a cumplir con las ISO que “te dan la base de lo que luego te va a exigir la Ley de IA”. Así, por ejemplo, mencionaba que “marcos como la ISO 42001 permiten trasladar conceptos como ética, control o supervisión humana a la operación real. Ayudan a saber qué IA utilizamos, para qué, con qué riesgos y bajo qué controles”.

Miguel Ángel Acero, director de Innovación de Izertis.

Miguel Ángel Acero, director de Innovación de Izertis. Monica Mollá

También en ese sentido Ramsés Gallego, desde ISACA, apuntaba que, “además de sentido común” si existen dudas se puede siempre “recurrir a las ISO y al RGPD (Reglamento General de Protección de Datos) que justo este mes cumple 10 años y que ya establece cómo debe ser la recolección de la información y el tratamiento de datos y base de la IA, que sin datos no es nada, y de cualquier ley o regulación”.

Un “sello de IA con garantía” podríamos decir que generará confianza sobre todo en la empresa que lo consiga, siendo incluso un valor diferencial del que sacar pecho.

De hecho, todos los participantes en el encuentro opinaban que contar con esa certificación es un plus como empresa, “ya que es como auditar las cuentas de una empresa; da rigor, ofrece confianza a los clientes, empleados, etc. te permite acceder a determinados contratos, etc.”, compartía desde The Valley Business & Tech School, Ana María Villalba. Y añadía un dato a tener en cuenta, “el hecho de lograrlo en España o Europa, donde la regulación es mucho más estricta y por lo tanto garantizar que haces un uso de la IA responsable, ético, transparente y seguro, es más difícil y representa un valor aún mayor”.

Carlos Becker, Forward Deployed Engineer en HappyRobot.

Carlos Becker, Forward Deployed Engineer en HappyRobot. Monica Mollá

Nativos digitales, desde HappyRobot, Carlos Becker, reconocía que la IA forma parte de la cultura de la compañía y, tal vez por eso mismo, además de asegurar que “en 2026, la compañía que no sea capaz de desplegar IA no va a ser competitiva” no dejaba duda al afirmar que “como empresa no contar con esa certificación, no implementar y desarrollar esta tecnología de forma responsable no va a suponer un problema sino una auténtica bomba de relojería”.