La adopción de la IA demanda nuevos perfiles que combinen negocio y tecnología. Freepik
Seis de cada diez empresas en España habrá adoptado la inteligencia artificial en 2027
ISDI apunta que las empresas utilizan de media de tres a cinco herramientas de IA diferentes aunque más del 60 por ciento de las organizaciones no tiene una estrategia clara.
Más información: España confía en liderar la revolución de la inteligencia artificial, pero el 95% de las empresas aún no obtiene valor.
“No estamos en una era de cambio sino en un cambio de era”. Con estas palabras Basola Vallés, directora general de la escuela de negocios ISDI, explicaba el gran impacto que la inteligencia artificial está teniendo en nuestro sociedad “redefiniendo cómo trabajamos, cómo aprendemos y cómo tomamos decisiones”.
Una transformación que representa un reto que “no es solo tecnológico, es también educativo, cultural y de liderazgo. Las organizaciones necesitan desarrollar nuevas competencias para trabajar con la IA de forma responsable, estratégica y eficaz”, según la directiva.
Para lograrlo, efectivamente, son muchos los obstáculos que quedan por salvar aunque desde la institución educativa se muestran optimistas y aseguran que, tras la etapa de experimentación con la IA (años 2023 y 2024) y la de adopción de herramientas (2025), 2026 empieza a perfilarse como el año de la adopción de la inteligencia artificial y será en 2027 cuando un 60% de las empresas en España utilizarán IA.
Actualmente, afirma esta experta; la situación de las empresas respecto a la inteligencia artificial puede resumirse en tres fases: la primera es la de la experimentación, de uso de herramientas generativas; la segunda, la mejora de la productividad individual de los empleados; la tercera, la integración real en el negocio, transformando procesos.
De ellas, la mayoría de las compañías están entre la fase 1 y 2 y el verdadero reto es que superar la fase 3 en los próximos dos o tres años. “Estamos viendo muchas empresas que creen que están transformándose porque utilizan IA generativa o automatizan tareas concretas pero usar prompts o probar herramientas no significa transformar procesos o modelos de negocio”, revelaba Enrique Hormigo, director B2B Corporate Sales de ISDI.
Y es que, añaden desde la institución educativa, el verdadero salto se produce cuando la inteligencia artificial se integra de forma real en la operativa y en la estrategia de la compañía o lo que ya podríamos denominar fase 4 en la que además aquellas empresas que “logren identificar nuevos modelos de negocio gracias a la IA serán las que tengan una ventaja competitiva”.
Un salto importante y una previsión positiva realmente si tenemos en cuenta que, a día de hoy, en España, solo el 21,1% de las empresas de 10 o más empleados ya utiliza inteligencia artificial, según el INE o que, de acuerdo con los datos presentados por la escuela de negocio, únicamente el 11% de las empresas ha escalado la IA a nivel organizativo, solo entre el 20% y el 25% la tiene integrada en procesos de negocio reales y en la mayoría de las organizaciones el uso se limita a hacer consultas o instrucciones sencillas en herramienta de IA generativa, automatizaciones aisladas y pruebas piloto sin integración.
Además, en la fotografía, se apunta que las empresas utilizan de media de 3 a 5 herramientas de IA diferentes aunque sin una estrategia clara (más del 60 por ciento de las organizaciones no la tiene). Una situación que provoca duplicidad de herramientas, falta de gobernanza y experimentación sin impacto real en productividad.
Así, dqueda patente que el reto no es tecnológico sino cultural y estratégico y que el principal cuello de botella es el conocimiento. De hecho, entre las empresas europeas que han considerado usar IA y todavía no la utilizan, el 71% señala la falta de conocimiento especializado como la principal barrera, por delante de la falta de claridad legal y de las preocupaciones sobre privacidad y protección de datos.
“El futuro del trabajo se define por aquellos profesionales que saben trabajar con la IA dentro de su profesión”, exponía en ese sentido Serena Giannuzzi, COO de ISDI que añadía que “la IA automatiza tareas, pero aumenta la demanda de perfiles estratégicos y de orquestación”.
Por ese motivo, cada vez serán más demandados aquellos perfiles que combinen negocio + tecnología, que orquesten sistemas de IA y que sean capaces de tomar decisiones estratégicas; profesionales con pensamiento sistémico, criterio sobre IA y liderazgo humano–IA.
De la generativa a la agéntica
Un análisis que Jesús Tapia, director de IMPACT Accelerator de ISDI, cerraba con una mirada al futuro en el que a corto plazo “pasaremos del AI-first (¿esto se puede hacer con IA?) a una AI-Agentica (¿esto lo puede hacer la IA de forma autónoma?)”.
A nivel emprendimiento, esta evolución hará que “inversores y aceleradoras tendremos el foco en startups que resuelvan casos de uso muy concretos usando la IA y la IA Generativa, con un ROI positivo aunque pequeño desde el inicio, y con capacidad de escalar a otros casos de uso más amplios”, observaba Jesús Tapia.
A medio-largo plazo, el mañana lo marcarán las tecnologías de uso dual, “que sirvan para la industrial civil así como para el sector defensa y seguridad de las infraestructuras (físicas y digitales)”, la robótica colaborativa o aquellas que ayuden a la descarbonización y el almacenamiento de energía a gran escala.
Tecnologías Deep Tech como la computación cuántica, el Space Tech) y los materiales avanzados serán las otras grandes protagonistas.
Con ello se abre una nueva brecha empresarial, “la brecha de criterio” en la que la diferencia ya no estará entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no, sino entre las organizaciones que saben incorporarla de forma integral a su modelo de negocio y las que la usan de forma aislada, táctica o superficial”.