La nube inteligente, base de la economía digital.
La nube inteligente: el reto de convertir la infraestructura tecnológica en un activo estratégico empresarial
Expertos de Heineken España, Microsoft, SoftwareOne, Spain DC y Telefónica Tech analizan en DISRUPTORES - EL ESPAÑOL cómo la nube ha dejado de ser un lugar donde guardar datos para convertirse en el cerebro de la empresa.
Más información: De la inteligencia artificial a la ciberseguridad o el salto a la nube: así es el día a día del CTO de una gran hotelera española.
Lejos quedan los años en los que la nube se utilizaba principalmente como un repositorio flexible para almacenar datos o alojar aplicaciones. Hoy la nube se ha convertido en prácticamente el centro operativo de la empresa, donde se integran datos, procesos y capacidades de análisis avanzado.
Esta evolución hacia una cloud inteligente convierte la infraestructura digital en el “cerebro” del negocio: un entorno capaz de procesar información en tiempo real, automatizar decisiones y acelerar la innovación en toda la organización.
De hecho, según Gartner, actualmente cerca de una cuarta parte de las cargas de trabajo empresariales se ejecutan en la nube, pero se espera que esta cifra alcance alrededor del 70% en 2028, a medida que las empresas modernizan aplicaciones y trasladan sistemas heredados a infraestructuras cloud.
Unas previsiones que corroboran el hecho de que el cloud continúe siendo uno de los principales motores del gasto tecnológico, junto con la IA y la ciberseguridad, dentro de un mercado de TI que superará 1,4 billones de dólares en 2026 en Europa, según la misma consultora.
"Hoy la nube ya no es un destino, sino un motor continuo de modernización y evolución", apuntaba María Vázquez, directora de Soluciones Empresariales de Microsoft, una afirmación que compartían todos los participantes en el encuentro.
La Nube Inteligente: el nuevo cerebro de la empresa digital
Una nube inteligente que, explicaba Manuel Ortega, director de Tecnología y Servicios de Heineken España, permite anticiparse, automatizar los pedidos o asegurarse de que no se pare nunca una línea de producción.
En definitiva, "la nube inteligente convierte los datos en decisiones y la complejidad técnica en simplicidad para el negocio".
María Vázquez, directora de Soluciones Empresariales de Microsoft.
En esa adopción imparable de la nube el multicloud es la estrategia dominante algo que ofrece libertad "para escoger lo mejor de cada nube", pero que implica una complejidad que hay que saber gobernar.
Así lo señalaba desde Telefónica Tech José Manuel Caramés, director de Cloud, que además de explicar que muchas veces el modelo multicloud "es resultado de adquisiciones de otras compañías, de crecimiento o de un legado TI", este patrón "hace imprescindible un gobierno sólido ya que sin esa orquestación la complejidad y los costes se disparan".
Manuel Ortega, director de Tecnología y Servicios de Heineken España.
En ese sentido, Joaquín Potel, CTO en SoftwareOne, añadía que si bien es cierto que "en la mayoría de ocasiones uno acaba siendo multicloud casi sin quererlo, ya hay muchas empresas que lo son por estrategia y no solo en la nube, también por ejemplo en inteligencia artificial, donde vemos cada vez más un modelo multi LLM".
Y es que precisamente la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales motores de adopción del cloud en las empresas por la gran capacidad de computación, almacenamiento y procesamiento de datos que los LLM requieren y que la nube puede ofrecer de forma escalable y bajo demanda.
Pero además la expansión de la cloud inteligente y la IA tiene otra consecuencia: una nueva ola de inversión en centros de datos, algo que corroboraba Emilio Díaz, presidente de Spain DC: "El sector crece a ratios del 20 por ciento año tras año, con España, junto a Italia, a la cabeza en Europa".
Emilio Díaz, presidente de Spain DC.
Los centros de datos se convierten así en la base física de la cloud inteligente: cuanto más crecen la nube y la IA, mayor es la necesidad de infraestructuras energéticas, de refrigeración y de procesamiento capaces de sostener ese ecosistema digital.
Una realidad en la que Emilio Díaz recalcaba que "Europa tiene el reto de reforzar su base infraestructural para sostener el crecimiento del cloud, la inteligencia artificial y la economía del dato" y defendía que España cuenta con condiciones especialmente favorables para desempeñar un papel relevante en ese desafío, como la "posición geográfica estratégica, conectividad intercontinental creciente y un sistema energético cada vez más apoyado en renovables. Si sabemos aprovechar estas ventajas, España puede consolidarse como uno de los grandes nodos de infraestructura digital del sur de Europa".
Con esa misma mirada hacia el mañana, José Manuel Caramés indicaba la importancia de la computación en el Edge, que permite llevar la capacidad de cómputo y la IA allí donde realmente ocurre la operación, y aseguraba que el objetivo debería ser "elegir una nube inteligente, segura y soberana que nos permita competir globalmente siendo dueños de nuestro propio destino digital".
José Manuel Caramés, director de Cloud de Telefónica Tech.
Por su parte, María Vázquez defendía que la IA "sólo puede escalar de manera responsable, segura y fiable sobre una infraestructura cloud moderna, que aporte capacidad de cómputo, datos unificados, seguridad avanzada y cumplimiento normativo y por ello nosotros defendemos que la combinación de nube e IA no es una moda tecnológica, sino el nuevo modelo operativo para competir en la economía digital".
El entorno geopolítico tanto actual como posible en el tiempo era resaltado también por Joaquín Potel que afirmaba que "pone en evidencia la necesidad de integrar estas conversaciones en los marcos de la soberanía digital. Será crítico para las empresas y por supuesto para los gobiernos entender las dependencias de terceros que generan las decisiones directas, pero sobre todo las indirectas, en el mundo de la nube inteligente".
, Joaquín Potel, CTO en SoftwareOne.
Inteligente, capaz de integrar datos, inteligencia artificial y automatización en el núcleo de las organizaciones. Así es la nube que ya comienza a dibujarse y que ha dejado de ser solo una infraestructura tecnológica para convertirse en un activo estratégico, sobre el que se construyen nuevos modelos de negocio, servicios digitales y capacidades de innovación.
Este nuevo escenario, coincidían los expertos, también plantea desafíos relevantes. A medida que las empresas y las administraciones trasladan procesos críticos a la nube, cuestiones como la soberanía del dato, la ciberseguridad y la gobernanza tecnológica adquieren una importancia central. Garantizar dónde se almacenan los datos, quién puede acceder a ellos y bajo qué normas se gestionan será clave para generar confianza en el ecosistema digital.