Ignasi Pérez-Arnal, director del Congreso Nacional de Arquitectura Avanzada y Construcción 4.0

Ignasi Pérez-Arnal, director del Congreso Nacional de Arquitectura Avanzada y Construcción 4.0

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Ignasi Pérez-Arnal: “España necesita casi un millón de viviendas y sólo construye 84.000 al año, necesitamos industrializar el sector”

La digitalización y la industrialización se antojan como las únicas salidas a la crisis de la vivienda en nuestro país, a juicio del director del Congreso Nacional de Arquitectura Avanzada y Construcción 4.0 - REBUILD 2026.

Más información: La IA al servicio de una construcción industrializada, digital y más “humana” tendrá un papel protagonista en REBUILD 2026

A.I.
Publicada

Las claves

España tiene un déficit de alrededor de 800.000 viviendas, pero apenas se construyen 84.000 al año, lejos de las 150.000-170.000 necesarias.

La fragmentación, baja productividad y falta de digitalización lastran al sector de la construcción, donde el 98% de los edificios no se terminan en plazo ni presupuesto.

Ignasi Pérez-Arnal defiende la industrialización y digitalización del sector, trasladando parte de la construcción a fábricas para mejorar eficiencia y sostenibilidad.

La burocracia y los permisos de obra siguen siendo obstáculos, aunque el sector empieza a organizarse en clústeres y asociaciones para coordinar propuestas de cambio.

El sector de la construcción en España lleva décadas arrastrando una particular mezcolanza de ingredientes abocados a convertirse en la crónica de un desastre anunciado. Una pizca de baja productividad, un buen chorro de digitalización inexistente y una dependencia casi artesanal de procesos que en otras industrias ya fueron superados hace medio siglo.

El resultado es bien conocido por todos: una falta estructural de vivienda, plazos de obras que jamás se cumplen y presupuestos que únicamente sirven para llorar cuando se descubre el coste final. Hasta aquí nada que no sea de dominio público, pero lo interesante viene del lado de las soluciones. Respuestas que no pasan por regulaciones improvisadas (como el cupo a los precios promovido por el gobierno de Pedro Sánchez), sino por revisitar por completo la operativa de este sector hasta sus cimientos -nunca mejor dicho-. Y hacerlo, además, de la mano de la industrialización y la digitalización.

Eso es lo que se propone hacer Ignasi Pérez-Arnal, director del Congreso Nacional de Arquitectura Avanzada y Construcción 4.0, durante el próximo evento REBUILD 2026 (del 24 al 26 de marzo en Madrid, con 30.000 asistentes previstos). Antes de esta cita, DISRUPTORES - EL ESPAÑOL le pide el diagnóstico -y la receta mágica- para salir de este atolladero en que se ha convertido la edificación en nuestro país.

“El objetivo sigue siendo intentar modernizar el sector de la edificación y la construcción a partir de tres vectores básicos: sostenibilidad, digitalización e industrialización”, explica a este medio. “La construcción es un sector que aún tiene productividad negativa, con índices de siniestralidad elevados y con un porcentaje de innovación tecnológica muy bajo. Eso condiciona su capacidad para responder a los retos actuales”.

Pérez-Arnal aporta cifras que ilustran la magnitud del problema: “En España tenemos un déficit de unas 800.000 viviendas, según datos del Banco de España. El año pasado se entregaron aproximadamente 84.000 viviendas, cuando en realidad el país necesitaría entre 150.000 y 170.000 cada año sólo para cubrir la creación de nuevos hogares”.

“El problema es que si no cambiamos el sector, cada año el déficit seguirá creciendo”, advierte a renglón seguido. “Hoy hablamos de 800.000 viviendas, pero el año que viene serán 950.000 y después superaremos el millón. Eso acabará convirtiéndose en un problema social mucho más grave de lo que ya es”.

Fallos desde la propia concepción del sector

Para Ignasi Pérez-Arnal, el problema no reside únicamente en la tecnología o en la financiación, sino en la forma en que se organiza la propia industria. No en vano, la construcción sigue funcionando mediante un sistema fragmentado de contratos y responsabilidades que dificulta cualquier proceso de industrialización.

“El sector trabaja por silos. El promotor contrata a un arquitecto, el arquitecto desarrolla un proyecto y después ese proyecto se envía a varias constructoras para que lo valoren. Ese modelo ya nace mal planteado. En cualquier otra industria lo que se hace es integrar a todos los actores desde el principio para lanzar un producto final”.

Las consecuencias de esa fragmentación son visibles en las estadísticas del propio sector, a juicio de este experto: “Existe un dato muy revelador: el 98% de los edificios no se terminan ni en el plazo ni con el presupuesto acordado. Eso no ocurre en otras industrias porque todos los actores comparten objetivos, plazos y costes desde el inicio del proceso”.

La industrialización aparece así como una posible (y quizás la única) vía de salida de esta situación. La idea es tan sencilla de plantear como compleja de ejecutar: consiste en trasladar buena parte del proceso constructivo a fábricas donde se puedan producir módulos completos con certificación de calidad y montarlos después en obra como si se tratara de una cadena de montaje.

Ese enfoque introduce, sin embargo, nuevos desafíos regulatorios. “Nuestro sistema hipotecario está pensado para certificar lo que se construye en un solar”, explica Pérez-Arnal. “Pero si empiezas a fabricar partes de un edificio en una fábrica, el sistema financiero tiene que adaptarse a esa realidad. Algunos bancos ya están empezando a entenderlo, pero es un cambio profundo en la forma de trabajar”.

Pero es evidente la mayor: “La rapidez es algo intrínseco a la producción industrial. En una fábrica puedes trabajar las 24 horas del día sin depender del clima, mientras que en una obra tradicional estás limitado por la lluvia, el viento o las condiciones del terreno”.

Tecnología como única respuesta

800 ponentes

La ambición de REBUILD 2026 es abarcar toda la cadena de valor de la edificación. No sólo arquitectos o constructores, sino también promotores, ingenieros, fabricantes, instaladores o gestores de infraestructuras. De ahí que el programa incluya debates financieros, logísticos o regulatorios que tradicionalmente estaban fuera de la conversación técnica del sector.

“Tenemos unas 200 sesiones con alrededor de 800 ponentes, abordando desde la vivienda y la sostenibilidad hasta la organización pública o los nuevos modelos industriales”, explica. “En realidad se trata de traer a la construcción debates que en otros sectores productivos son habituales desde hace décadas”.

A lo largo de casi una década de liderar este congreso, Pérez-Arnal ha ido transformando ese diagnóstico en una suerte de agenda de cambio. En su opinión, el sector ha empezado a asumir que el modelo tradicional no es suficiente para afrontar las nuevas demandas regulatorias, tecnológicas y sociales. La digitalización mediante metodologías como BIM, el empuje de las políticas públicas en sostenibilidad o la aparición de nuevos materiales y sistemas constructivos forman parte de ese proceso de transición.

“Cuando hablamos de arquitectura avanzada nos referimos a todas aquellas tecnologías, materiales y sistemas que permiten diseñar y construir mejor”, señala. “Y cuando hablamos de construcción 4.0 nos referimos a aplicar a la edificación la lógica de la cuarta revolución industrial. En otros sectores industriales eso ya es normal, pero en la construcción todavía no ves robots en obra ni procesos digitalizados de forma masiva”.

“Lo que necesitamos no es una innovación puntual, sino una disrupción en la forma de hacer las cosas”, sentencia. “Si queremos resolver el problema de la vivienda, tenemos que cambiar todo el sector de la construcción”

Sostenibilidad como eje transversal

Esta anhelada transformación también tiene implicaciones en sostenibilidad. “El sector de la construcción genera más de la mitad de los residuos entre los grandes sectores productivos”, recuerda el directivo. “Por eso ahora se plantea un cambio de paradigma: no sólo diseñar para construir, sino diseñar también para desmontar”.

Ese enfoque, conocido como Design for Assembly and Manufacturing, introduce una lógica circular en la arquitectura que permite reutilizar componentes o reciclar materiales una vez que los edificios terminan su ciclo de vida. Y además encaja con la lógica industrial de la construcción modular.

La dichosa burocracia

Empero, incluso si la tecnología permite acelerar la construcción, la burocracia sigue siendo un tedioso cuello de botella. Tanto que, en muchas ciudades españolas, obtener un permiso de obra puede tardar años, lo que neutraliza cualquier mejora en la velocidad de ejecución.

“Si somos capaces de construir mucho más rápido, la administración también tendrá que adaptarse”, señala Ignasi Pérez-Arnal. “De poco sirve industrializar el proceso si después necesitas años para conseguir la licencia o meses para conectar suministros básicos como agua o electricidad”.

A pesar de esas dificultades, Pérez-Arnal cree que el sector ha empezado a organizarse de una forma más coherente en los últimos años. “Hace diez años el sector estaba completamente fragmentado”, recuerda. “Hoy ya existe una red de clústeres de edificación en toda España y asociaciones específicas dedicadas a la construcción industrializada. Eso significa que empezamos a tener mecanismos para coordinar al sector y plantear propuestas comunes”.