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Los top semanales del Índice de la Digitalización: cómo entrenar una IA con un gasto de energía mil veces menor

El Consenso de Tendencias analiza informes internacionales sobre los cambios que experimenta la agenda tecnológica europea en 2026.

Más información: Wake Up Box: la nueva herramienta para el 'reskilling' permanente de los líderes empresariales

Guillermo R. Gil
Publicada

Las claves

Investigadores de la Universidad de Cornell han desarrollado un sistema que entrena modelos de IA con chips analógicos, logrando un consumo de energía hasta mil veces menor sin perder precisión.

El MIT ha creado un método para transformar superficies planas en estructuras tridimensionales complejas simplemente tirando de una cuerda, facilitando la construcción rápida de infraestructuras temporales.

Científicos de la Universidad del País Vasco han ideado una alternativa sostenible para desgastar tela vaquera usando arena de conchas de mejillón recicladas de la industria alimentaria.

Un estudio internacional ha demostrado que es posible detectar biomarcadores del alzheimer con gran precisión mediante un simple pinchazo en el dedo, evitando pruebas invasivas y facilitando el diagnóstico precoz.

Redactar un correo, resumir un documento extenso o hasta planificar un viaje. Todas son tareas cotidianas con las que millones de personas interactúan a diario con los asistentes de inteligencia artificial, aunque muy pocas veces se repara en la enorme cantidad de energía que necesitan esas pequeñas acciones. Para reducir ese impacto, investigadores de la Universidad de Cornell, junto a IBM y el Rensselaer Polytechnic Institute han desarrollado un sistema basado en chips analógicos que entrena modelos de IA con un consumo hasta mil veces menor que el de las arquitecturas digitales actuales. Y todo ello sin sacrificar la precisión de las respuestas de la IA.

Esta es solo una de las innovaciones que reúne esta semana Wake Up BOX, la herramienta de reskilling que aloja el índice de digitalización Inndux 500 y publica los análisis más completos de decenas informes internacionales, agrupados en el Consenso de Tendencias.

En el top 10 de esta semana, y más allá de nuevos métodos para entrenar modelos de IA con un gasto energético inferior, es posible hallar también objetos e infraestructuras que pasan de planas a tridimensionales con tan solo tirar de una cuerda, un material hecho de conchas de mejillones que desgasta la tela vaquera y una prueba que detecta los biomarcadores del alzheimer con tan solo un pinchazo en el dedo.

Además, las primeras semanas de 2026 confirman que la agenda tecnológica y de talento en Europa experimenta un desplazamiento estructural, como se empezó a constatar a finales del pasado ejercicio. La capacidad de las organizaciones para operar las nuevas herramientas de forma sostenida, siempre en línea con unas regulaciones cada vez más exigentes, es ahora clave.

Este cambio de fase, tal y como se explica en el último informe de talento digital publicado en Wake Up BOX, es especialmente visible en ámbitos como la ciberseguridad, la sostenibilidad y la IA, donde la presión normativa y la complejidad operativa redefinen qué significa estar preparado.

Entrenar una IA de forma más sostenible

A diferencia de los sistemas digitales tradicionales, que consumen energía al mover continuamente los datos entre la memoria y el procesador, la nueva aproximación que plantean desde la Universidad de Cornell se decanta por la conocida como computación analógica en memoria, donde el cálculo y el almacenamiento ocurren en el mismo lugar.

El principal obstáculo que presentaba esta tecnología era el mantenimiento de la fiabilidad de los modelos de IA, ya que los chips analógicos son más imprecisos por naturaleza. Un reto que los investigadores han resuelto con un nuevo método de aprendizaje que corrige errores en tiempo real y que permite entrenar modelos avanzados con una precisión similar y un gasto energético drásticamente inferior.

Sin salir de Estados Unidos, un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha demostrado que es posible convertir superficies planas en estructuras tridimensionales complejas con tan solo tirar de una cuerda.

Este método, que permitiría levantar infraestructuras como hospitales de campaña o refugios sin esfuerzo y en pocos minutos, requería hasta ahora de motores, largos ensamblajes de piezas o una gran dosis de ingeniería. El proceso se basa en el diseño de objetos que se despliegan en 3D desde su forma original plana gracias a un algoritmo, que optimiza cómo se encogen y tensan las piezas.

Desgastar tela vaquera… con mejillones

Detrás del aspecto desgastado de unos vaqueros hay procesos industriales más complejos y contaminantes de lo que parece, y por ello la ciencia y la tecnología se han lanzado en distintas ocasiones a buscar alternativas sostenibles.

En el caso de la Universidad del País Vasco, un equipo de investigadores ha dado con una alternativa que se sirve de arena obtenida de la trituración de conchas de mejillón desechadas por la industria alimentaria. Este residuo se transforma así en un abrasivo y desgasta la tela vaquera de forma eficaz, duradera y con menor impacto ambiental que los materiales habituales.

Y en el ámbito sanitario, confirmar si una persona padece alzheimer ya no tendría por qué implicar escáneres cerebrales o pruebas invasivas. Un estudio liderado por el instituto estadounidense Banner Health junto a la Universidad de Exeter y varios centros europeos ha confirmado que es posible detectar con gran precisión los principales biomarcadores de esta enfermedad con tan solo unas gotas de sangre obtenidas con un simple pinchazo en el dedo.

El propio paciente puede recogerlas en casa y enviarlas por correo para iniciar un proceso que, si bien todavía no está listo para su uso clínico, ya ha demostrado que identifica proteínas clave relacionadas con este daño cerebral con una fiabilidad cercana al 86%.

Cambios en la agenda europea del talento

El arranque de 2026 ha consolidado una idea clave en la agenda europea de talento, como es el hecho de que el diferencial competitivo de las empresas se encuentra en la incorporación de tecnología con continuidad, control y alineación regulatoria. Analistas como Gartner y Forrester coinciden en que la inteligencia artificial ha superado la fase experimental y se integra ya en procesos críticos, lo que desplaza el foco desde la innovación hacia la organización del trabajo, la definición de responsabilidades y el desarrollo de capacidades internas que permitan escalar sin perder gobernanza ni retorno.

Esta lectura es especialmente relevante en Europa, donde la tecnología se ha convertido en un objeto explícito de regulación. La aplicación progresiva del AI Act y de la directiva NIS2 obliga a las organizaciones a demostrar un cumplimiento real, y esto impacta directamente sobre los recursos humanos: cómo se diseñan los roles, qué perfiles se priorizan, cómo se estructura la adquisición de nuevas habilidades y cuáles se consideran críticas para operar en entornos cada vez más regulados, complejos y expuestos a riesgo.

En el caso de España, tal y como expone el último informe sobre talento digital disponible en Wake Up BOX, los datos muestran una base sólida en competencias digitales básicas, mayor a la media europea, pero también un desplazamiento del problema hacia habilidades avanzadas y escasas. Capacidades como IA aplicada, ciberseguridad, análisis de datos o sostenibilidad técnica concentran el mayor cuello de botella. Así pues, en 2026, y más que en torno a las nuevas modas, la agenda tecnológica europea estará centrada en la institucionalización de estas capacidades como funciones estables, gobernadas y auditables dentro de las organizaciones.