Imagen de una hoja caída durante el otoño.

Imagen de una hoja caída durante el otoño. Greg Roose

Gran Empresa

Los top del Índice de la Digitalización: transformar hojas caídas en plásticos biodegradables

Las innovaciones más destacadas de la semana incluyen también a un robot que poda árboles o a una suela que podría facilitar el reciclaje del calzado.

Más información: Wake Up Box: la nueva herramienta para el 'reskilling' permanente de los líderes empresariales

Guillermo R. Gil
Publicada
Las claves

Las claves

Investigadores de KAIST han creado un film biodegradable para cultivos a partir de hojas secas, que conserva la humedad del suelo y evita la contaminación por microplásticos.

Un robot trepador desarrollado en la Universidad de Pensilvania permite podar árboles de forma remota, reduciendo riesgos laborales y mejorando el mantenimiento urbano y eléctrico.

El Tecnológico de Monterrey ha enriquecido galletas con harina de hongo Pleurotus Ostreatus, aumentando su valor nutricional y aprovechando residuos agroindustriales como sustrato.

La organización alemana Fraunhofer-Gesellschaft y Puma han diseñado una suela de zapatilla de un solo material, facilitando su reciclaje y optimizando la amortiguación y flexibilidad.

Nada escapa al implacable paso del tiempo ni a los ciclos de la naturaleza. La piel envejece, la fuerza del oleaje transforma paisajes costeros, y los árboles desvisten sus ramas cada año para anticipar la llegada del invierno.

Las hojas caídas pasan entonces a formar una fina capa vegetal sobre caminos y calles, y después son desechadas convertidas en residuos. Pero, ¿y si pudieran reciclarse y experimentar una segunda vida?

Ese es el objetivo de un equipo de investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST), que ha desarrollado un film biodegradable para cultivos elaborado a partir de hojas secas. De esta manera, esta solución conserva la humedad del suelo y frena las malas hierbas, y constituye una alternativa eficaz a productos que dejan tras de sí microplásticos contaminantes.

Esta es solo una de las innovaciones que reúne esta semana Wake Up BOX, la herramienta de reskilling que aloja el índice de digitalización Inndux 500 y publica los análisis más completos de decenas informes internacionales, agrupados en el Consenso de Tendencias.

En el top 10 de esta semana, y además del desarrollo de un plástico de uso agrícola biodegradable, figuran también un robot trepador que poda árboles para evitar que los trabajadores tengan que subirse a ellos, el empleo de harina hecha con un hongo comestible para mejorar el valor nutricional de productos horneados, o una suela que podría facilitar el reciclaje completo del calzado.

De hojas a plásticos biodegradables

Aunque la mayoría de los plásticos de uso agrario están fabricados a base de derivados de petróleo, el film para cultivos desarrollado por los investigadores de KAIST evita su uso y lo sustituye por hojas secas para crear un producto vegetal y biodegradable que, de esta forma, elimina los riesgos de la contaminación por microplásticos, un daño colateral de otros productos similares.

Para fabricar este material, el equipo del instituto surcoreano extrajo nanocelulosa de las hojas secas recogidas mediante un disolvente de baja toxicidad, y después se combinaron esas fibras vegetales microscópicas con un polímero soluble en agua y biodegradable. Así, se obtuvo una película flexible y resistente que, tal y como se corroboró en pruebas posteriores, bloquea correctamente la radiación ultravioleta y conserva la humedad durante al menos dos semanas.

Los ensayos demostraron además que el material se degrada con relativa rapidez, ya que un tercio de su estructura había desaparecido tras unos 115 días, una velocidad superior a la de los plásticos biodegradables convencionales.

A su vez, se certificó que esa descomposición no afectaba en modo alguno al crecimiento de las plantas ni generaba toxicidad en los cultivos analizados.

Robots trepadores que podan árboles

En Estados Unidos, un grupo de estudiantes de la Universidad de Pensilvania ha creado un robot diseñado para realizar tareas de poda de árboles de forma remota y reducir así los riesgos asociados a este trabajo. El sistema, denominado Serpent Robotics, permite que los operarios permanezcan en el suelo mientras el dispositivo asciende por cuerdas instaladas previamente en el árbol y corta ramas a distancia.

Con tan solo unos sesenta centímetros de altura, fabricación a base de piezas de metal personalizadas, y componentes impresos en 3D, su funcionamiento se basa en un mecanismo motorizado que le permite trepar por las cuerdas y moverse hasta las ramas que deben retirarse. El operario controla el dispositivo con un mando a distancia similar al de una videoconsola, y sigue los trabajos de poda a través de una cámara integrada.

Además, el dispositivo incorpora garras para sujetarse y un sistema de cuchillas para realizar cortes de forma autónoma, y sus impulsores indican que la tecnología podría aplicarse tanto a empresas de mantenimiento urbano como a compañías eléctricas, ya que los árboles son una de las causas principales de los cortes de suministro en EEUU.

Tras su exitoso desarrollo, se prevé que pronto comiencen las pruebas sobre el terreno junto a empresas de poda de Pensilvania y Seattle.

Galletas con harina de hongos

Un poco más al sur, en el Tecnológico de Monterrey, un grupo de investigadores ha desarrollado galletas de mantequilla enriquecidas con harina elaborada a partir del hongo comestible Pleurotus Ostreatus, conocido como seta ostra.

El objetivo del proyecto es mejorar el perfil nutricional de este tipo de productos horneados sin alterar características clave para el consumidor, como el sabor, la textura o el aroma. Según las primeras pruebas, las versiones enriquecidas mantienen una aceptación sensorial similar a la de las galletas convencionales.

La harina se obtiene a partir de hongos deshidratados y destaca por su contenido en fibra, proteínas y compuestos bioactivos. Los investigadores señalan que sustituir parcialmente la harina de trigo por harina de Pleurotus Ostreatus permite aumentar la densidad nutricional de productos que normalmente presentan un elevado contenido en azúcares y un valor nutritivo limitado. Además, este ingrediente ayuda a mejorar la retención de agua y la estructura de las galletas, evitando que se resequen o se desmoronen con facilidad.

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que el hongo puede cultivarse utilizando residuos agroindustriales como bagazo de caña de azúcar y cascarilla de café. Estos subproductos, que a menudo se desechan o se destinan a combustión, sirven como sustrato para el crecimiento del hongo, capaz de transformar esos residuos en biomasa rica en nutrientes. Con ello, se pretende impulsar alternativas sostenibles basadas en el aprovechamiento de desechos agrícolas.

Una suela de un único material

En Europa, Investigadores de la organización alemana Fraunhofer-Gesellschaft y la firma deportiva Puma han desarrollado una suela para zapatillas fabricada con un único material capaz de ofrecer distintos niveles de amortiguación, flexibilidad y estabilidad según la zona del pie. El avance busca simplificar tanto la fabricación como el reciclaje del calzado deportivo, que normalmente combina múltiples plásticos, espumas y componentes difíciles de separar al final de su vida útil.

Para lograrlo, los investigadores utilizaron láminas de copoliéster termoplástico, un material compatible con los tejidos empleados en la parte superior de las zapatillas, y las moldearon mediante calor y vacío hasta crear estructuras internas con relieves y nervaduras específicas. Esa configuración permite programar el comportamiento mecánico de la suela, de manera que diferentes zonas reaccionen de manera distinta al impacto sin necesidad de añadir materiales adicionales.

El proyecto también contempla nuevos métodos para reciclar zapatillas usadas y recuperar poliéster de alta pureza. Entre las técnicas estudiadas figuran la disolución selectiva de materiales y la pirólisis, un proceso que descompone los polímeros en compuestos químicos reutilizables. El objetivo final es desarrollar una plataforma de materiales programables aplicable a otros productos industriales y avanzar hacia sistemas de fabricación basados en reciclaje en circuito cerrado.