Circuito electrónico.

Circuito electrónico. Pexels

Gran Empresa

Los top semanales del Índice de la Digitalización: componentes electrónicos que se disuelven sin dejar apenas rastro

El Consenso de Tendencias analiza informes internacionales sobre cómo la integración tecnológica en el centro de las empresas es la clave de su éxito. 

Más información: Wake Up Box: la nueva herramienta para el 'reskilling' permanente de los líderes empresariales

Guillermo R. Gil
Publicada

Millones de dispositivos electrónicos acaban cada año en vertederos de todo el mundo, y los circuitos que los hacían funcionar se convierten en residuos difíciles de tratar. Un problema creciente al que investigadores de la Universidad de Glasgow buscan solución con el desarrollo de placas biodegradables casi en su totalidad. 

De este modo, y cuando ya no sirven, estos componentes impresos en zinc sobre papel o bioplásticos pueden compostarse y disolverse con productos tan comunes como el vinagre, todo ello sin perder ninguna de las prestaciones que presentan los circuitos tradicionales. 

Esta es solo una de las innovaciones que reúne esta semana Wake Up BOX, la herramienta de reskilling que aloja el índice de digitalización Inndux 500 y publica los análisis más completos de decenas informes internacionales, agrupados en el Consenso de Tendencias.

En el top 10 de esta semana, y más allá del desarrollo de placas más sostenibles para dispositivos electrónicos, se encuentran también cosméticos fabricados con residuos animales, un aluminio imprimible cinco veces más fuerte y resistente a las altas temperaturas, y un brazo robótico que supera las limitaciones de las manos humanas. 

Al mismo tiempo, la presencia de la tecnología ha dejado de verse en las empresas como un vector aislado. Tal y como constata su desarrollo en los últimos años, las corporaciones más exitosas son aquellas que la logran integrar en su núcleo, y es por ello que el último informe sobre Tendencias Tecnológicas disponible en  Wake Up BOX parte de una premisa muy clara: ya es imposible analizar la tecnología de forma aislada, sin tener en cuenta a las personas y el contexto en el que se trabaja. Un contexto, por otro lado, fuertemente marcado por las infraestructuras digitales, el talento, el liderazgo o la regulación. 

Una electrónica menos contaminante 

El avance de la Universidad de Glasgow se apoya en una nueva técnica de fabricación que imprime circuitos electrónicos sobre superficies biodegradables con zinc en lugar de cobre, uno de los materiales más habituales y contaminantes de la electrónica convencional.

Según explica el equipo en un estudio publicado en Communications Materials, gracias a este enfoque hasta el 99% de los materiales se eliminan de forma segura al final de su vida útil, al tiempo que reduce de manera significativa la huella ambiental asociada a la producción de placas de circuito, uno de los componentes más difíciles de reciclar de los dispositivos electrónicos actuales. 

Sin dejar de lado el reciclaje, desde la Universidad de Sevilla lideran un proyecto que investiga la transformación de residuos alimentarios en materiales funcionales destinados al desarrollo de productos para la salud y el cuidado personal.

En concreto, se trabaja con cáscaras de cangrejo procedentes del entorno del río Guadalquivir que se transforman en biomateriales como el quitosano, a partir de los cuales se desarrollan emulsiones y formulaciones avanzadas que podrían servir de base para futuros cosméticos y nutracéuticos. 

Un nuevo aluminio mejorado 

Diseñar metales más resistentes depende de hornos, moldes… y puede que también de algoritmos. Ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han desarrollado una aleación de aluminio imprimible en 3D que soporta altas temperaturas y es cinco veces más resistente que el aluminio convencional. 

Un desarrollo que no habría sido posible sin el uso de simulaciones y del aprendizaje automático, dos claves para identificar la composición óptima del material, elegida de entre cientos de miles de opciones posibles. El resultado es un aluminio ligero, fuerte y estable con potencial para aplicaciones industriales exigentes, desde motores aeronáuticos hasta centros de datos, y con un menor coste energético y económico. 

Y si durante décadas la mano humana ha sido el modelo a imitar en robótica, ahora ingenieros de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) han presentado un nuevo brazo artificial que prescinde de la asimetría del pulgar y se decanta en cambio por un diseño reversible, con dedos intercambiables capaces de agarrar, desplazarse y manipular objetos a la vez. 

Mediante esta vuelta de tuerca se ha logrado un dispositivo más versátil incluso que la propia mano humana, y que incluso puede separarse del brazo y moverse libremente para alcanzar lo que queda fuera de su alcance. 

Estructuras tecnológicas 

A comienzos de 2026, hablar de tecnología significa hacerlo de estructuras en lugar de herramientas. Las empresas más avanzadas han dejado atrás la lógica de la adopción puntual para centrarse en algo más complejo: integrar la tecnología en su forma de decidir, organizarse y competir. La diferencia, como indica el último informe sobre tendencias tecnológicas disponible en Wake Up BOX, está en convertir a la innovación en parte estable del modelo operativo para no quedar atrapado en una sucesión de iniciativas sin impacto real.  

Esta brecha se ha hecho especialmente visible con la inteligencia artificial. Mientras la IA generativa y los sistemas agénticos avanzan a gran velocidad, muchas organizaciones siguen sin el talento, la gobernanza o la energía necesarios para escalar su uso con garantías. La escasez de perfiles especializados, la presión regulatoria, las limitaciones de infraestructura y la creciente dimensión política de la tecnología elevan el nivel de exigencia. Innovar, por sí solo, ya no basta: el reto es sostener, gobernar y convertir esa innovación en valor duradero. 

De ahí que se insista en una visión sistémica: infraestructura digital, liderazgo, talento, capital y regulación forman hoy un ecosistema interdependiente, donde cada decisión condiciona al resto. De este modo, el informe muestra cómo las organizaciones que avanzan son las que pasan de la promesa a la ejecución, entienden la escala como un reto organizativo y asumen que la verdadera ventaja competitiva nace de convertir la tecnología en una capacidad estructural.