Imagen de uno de los proyectos de sostenibilidad impulsados por Fedit.

Imagen de uno de los proyectos de sostenibilidad impulsados por Fedit.

Grandes actores DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

Cuando la innovación española sirve para ayudar al medio ambiente

Son muchos los proyectos gestados en nuestro país, desde universidades o centros de investigación hasta parques tecnológicos, que buscan echar una mano en el camino hacia una economía y sociedad más sostenibles.

5 junio, 2021 03:19

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Hoy, 5 de junio, se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente. Una fecha simbólica -que se viene celebrando ininterrumpidamente desde 1972- pero trascendental en tanto vivimos un momento clave en la lucha contra el cambio climático y la recuperación de los ecosistemas naturales que se han destruido en las últimas décadas.

Y si los motivos éticos y de responsabilidad social no les convencen de la importancia de prestar atención a la restauración de nuestro ambiente, también encontramos razones puramente económicas que defienden este principio. La Organización del Día Mundial estima que la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza y cada dólar invertido en restauración puede generar hasta 30 en beneficios económicos.

En estas lides, la innovación puede jugar un papel clave como ese eje que articule la búsqueda de la sostenibilidad con un beneficio económico asociado a ese esfuerzo. Nuestro país, de hecho, es ejemplo internacional en estas lides, con varios proyectos e iniciativas prometedoras de las que hemos querido mostrar una pequeña muestra en la jornada de hoy.

Monitorizar la sequía

Las sequías son uno de los efectos inmediatos del cambio climático (a causa de su impacto en la demanda atmosférica de humedad y la capacidad desecante del aire), con especial incidencia en regiones como España. Nuestro país, además, ya sufre de una gran recurrencia de sequías debido a la gran variabilidad interanual de las precipitaciones.

Con el fin de poder monitorizar estos fenómenos, el CSIC junto a la Fundación Aragonesa para la Investigación (ARAID), y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) crearon recientemente un nuevo sistema para monitorizar la sequía meteorológica en tiempo real. 

El monitor para sequías desarrollado por el CSIC.

El monitor para sequías desarrollado por el CSIC.

El sistema procesa la información obtenida de la red de estaciones meteorológicas automáticas de AEMET y de la red SIAR (Sistema de Información Agroclimática para el Regadío) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

A partir de estos datos se calculan dos indicadores de sequía, el Standardized Precipitation Index (SPI), basado exclusivamente en datos de precipitación, y el Standardized Precipitation Evaporation Index (SPEI), que incorpora además información sobre la demanda atmosférica de humedad.

La tecnología muestra las anomalías de estos dos índices con respecto a las condiciones normales en cada punto del territorio, pudiendo monitorizar su evolución en tiempo real. Además, en aquellos lugares donde se están dando condiciones de sequía, el sistema permite anticipar su duración e intensidad.

Convertir la sal en fuente de riqueza

En todo el mundo hay unas 16.000 plantas de desalinización operativas en este momento. Ya saben, esas instalaciones capaces de convertir el agua de mar en agua que pueda ser usada para el consumo humano o, principalmente, los regadíos de muchos lugares con pocas lluvias.

Pero, ¿qué ocurre con la sal que se retira de la ecuación? Hasta ahora, ese concentrado hipersalino era desechado, pero investigadores del centro tecnológico Eurecat creen que podríamos estar tirando la tercera fuente de materias primas más valiosas de la Unión Europea.

Una planta desalinizadora. Foto: EURECAT

Una planta desalinizadora. Foto: EURECAT

Hablamos de materias como el litio o el magnesio. Y, por ello, desde este centro están coordinando el proyecto Sea4Value, que quiere recuperar estos metales y minerales para valorizarlos y ponerlos de vuelta en el mercado.

Reciclar aviones y aerogeneradores

Unos son los pájaros inventados por el hombre que nos permiten viajar a todos los lugares del mundo y desarrollar la globalización en su máxima expresión. Otros son la seña indiscutible de las energías renovables, la esperanza para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles.

Sin embargo, rara vez nos preguntamos qué ocurre una vez acaba la vida útil de los aviones y los aerogeneradores. No es un problema baladí: se estima que 10.000 aviones serán retirados en los próximos 20 años y, en Europa, la mitad de los 146GW instalados en aerogeneradores habrán cumplido más de 20 años en el año 2030.

Fotografía de los investigadores del proyecto EROS. Imagen: FEDIT.

Fotografía de los investigadores del proyecto EROS. Imagen: FEDIT.

Para dar respuesta a este reto, un proyecto llamado EROS -en el que participan los centros tecnológicos AIMPLAS e ITC- quiere desarrollar nuevos procesos de reciclado que permitan valorizar los materiales composites procedentes del sector aeronáutico y de los aerogeneradores para fabricar nuevos productos de aplicación en la propia industria del transporte y en el sector cerámico.

Para conseguirlo se están llevando a cabo procesos de reciclado mecánico y químico como la solvólisis y la pirólisis que darán como resultado tres nuevos productos: fibra de vidrio, fibra de carbono y glicoles. La fibra de vidrio se aplicará en forma de soportes cerámicos, fritas y esmaltes gracias a los cuales será posible reducir la temperatura de cocción de la baldosa. A partir de los glicoles se fabricarán tintas, mientras que la fibra de carbono servirá para la fabricación de composites sostenibles para el sector aeronáutico.

Plásticos compostables que se degraden antes

España pone en el mercado el 14% de los plásticos agrícolas de Europa. Se trata de un mercado de más de 674.000 toneladas solo para los acolchados, un producto cuya principal problemática es su valorización cuando acaba su vida útil ya que el residuo resultante está muy contaminado con entre un 30% y un 70% de residuos impropios como son la tierra, las piedras o los restos de cultivos.

Por ello, en los últimos años se ha impulsado el uso de plásticos que puedan ser reutilizados como compost. En esa línea, el proyecto AGRO+, liderado por AIMPLAS y Benihort con la financiación de la Agencia Valenciana de la Innovación, está trabajando para dar vida a nuevos materiales con tiempos de degradación mejorados que garanticen un compost de alta calidad.

Para ello, se está desarrollando una metodología piloto que además de fomentar la utilización de films compostables propone un protocolo de gestión del residuo para convertirlo en compost que pueda ser utilizado nuevamente por los agricultores en su propia producción agrícola. Gracias a este proyecto, se podrá conocer el impacto de la utilización de este compost sobre los distintos tipos de cultivo.

Esta metodología se va a validar a escala real en tres tipos de cultivos: la alcachofa de Benicarló (un cultivo al aire libre con denominación de origen protegida), el tomate (un cultivo ecológico de invernadero) y un cítrico.

Nanopartículas para eliminar residuos plásticos

Como vemos, los residuos plásticos son uno de los principales retos en materia de sostenibilidad a escala global. Y un proyecto de investigación, comandado por la investigadora Marta Muñoz de la Universidad Rey Juan Carlos, ha logrado sintetizar y caracterizar nanopartículas magnéticas y catalizadores para conseguir eliminar los residuos plásticos transformándolos en combustibles líquidos.

La iniciativa, que se ha desarrollado junto al prestigioso MIT, implica el desarrollo en España de un reactor a escala de laboratorio para la transformación de los residuos plásticos que opere bajo las nuevas condiciones de reacción.

El trabajo ya ha sido publicado en la revista Materials y está en plena evolución para convertirse en una realidad que solvente, de un plumazo, dos problemas claves para nuestra sociedad: la falta de combustibles y la gestión de los contaminantes plásticos.

Contenedores inteligentes

Bajo el nombre de ECO-IoT, ingenieros españoles han creado un nuevo diseño de contenedor conectado a un sistema inteligente, que es capaz de planificar y gestionar de manera optimizada la recogida de residuos, consiguiendo a su vez un doble impacto ecológico positivo.

El contenedor de residuos inteligente Eco.loT.

El contenedor de residuos inteligente Eco.loT.

Ideado por CETEM, este contenedor estaría integrado con sistemas de internet de las cosas (IoT) y machine learning. 

Este contenedor está especialmente pensado para el reciclaje de residuos plásticos, componentes normalmente complicados de gestionar de manera sostenible, y que debido a la gran cantidad generada y volumen que ocupan, terminan suponiendo una dificultad extra para su almacenaje. Está orientado principalmente al sector de la hostelería y la restauración.

*** Nota del editor: Agradecimientos a todas las instituciones mencionadas, además de a Fedit (Federación Española de Centros Tecnológicos), por su colaboración en la elaboración de este artículo.