Equipo de la startup Waiis.
El algoritmo que automatiza el uso compartido del coche privado a imagen y semejanza del modelo de Cabify o Uber
La tecnología de Waiss reduce los costes de desplazamiento hasta un 60% por trayecto al transformar los millones de asientos vacíos que recorren el asfalto cada día en una nueva red de movilidad inteligente.
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El encarecimiento del combustible se ha convertido, muy a su pesar, en una realidad habitual para el ciudadano. Los conflictos bélicos continúan tensionando el precio del petróleo y el coste de la movilidad está transformando el vehículo privado en un lujo que pronto devendrá en prohibitivo para muchos.
Otra circunstancia no menor entra en juego aquí para entender este contexto. Según datos de la DGT, entre el 80% y el 85% de los vehículos que circulan por nuestras carreteras transportan a una sola persona, lo que evidencia su infrautilización y suscita serias dudas sobre el actual modelo de movilidad.
Esta realidad no solo alimenta la congestión del tráfico y las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, sino que representa un pozo sin fondo para el bolsillo del español medio, especialmente este verano de 2026 marcado por el incremento del coste de los carburantes, donde llenar el depósito puede costar hasta 20 euros más que hace apenas unos meses.
Este escenario de ineficiencia y carestía es el campo de cultivo idóneo para que el emprendimiento y las mentes inquietas pongan la maquinaria a funcionar hasta dar con una solución que ayude a paliar tan mayúsculo reto.
Ahí reside precisamente la génesis de Waiis, una startup española que no busca fabricar más vehículos, sino "llenar mejor los que ya existen". El proyecto surgió hace cuatro años en Manresa (Barcelona), fruto de una observación tan sencilla como disruptiva realizada por sus fundadores, Sara y Paulo Gómez, actual CEO de la compañía.
Paulo y Sara Gómez, cofundadores de Waiss.
"Si Airbnb convirtió habitaciones vacías en alojamiento y Wallapop transformó objetos parados en valor, ¿por qué nadie había hecho lo mismo con los coches que ya están circulando?". Con esta premisa, la compañía se ha propuesto transformar los millones de asientos vacíos que recorren el asfalto cada día en una nueva red de movilidad inteligente".
Habla Paulo Gómez para DISRUPTORES - EL ESPAÑOL en un momento de despegue de la startup. El emprendedor no es un recién llegado al sector. Su trayectoria está ligada al desarrollo de software para el mundo de las VTC (Vehículos de Turismo con Conductor), donde trabajó en herramientas para operadores que buscaban competir en el ecosistema de gigantes como Uber o Cabify. Fue precisamente en ese entorno donde detectó una grieta en el mercado: "A pesar de la proliferación de aplicaciones, la disponibilidad de transporte en horas punta seguía siendo un problema crítico".
De comparar precios a revolucionar el hábito
Inicialmente, el proyecto se concibió como un comparador de precios para servicios de movilidad, pero la realidad del sector les empujó a pivotar. Pronto comprendieron que el verdadero reto no era el precio del taxi, sino la infrautilización del coche particular.
El camino hacia la consolidación de Waiis no ha sido idílico. El emprendimiento, a menudo idealizado, mostró su cara más dura a sus fundadores. Tras intentos fallidos con equipos de desarrollo propios y empresas tecnológicas externas que no lograron materializar la complejidad algorítmica del proyecto, Waiis estuvo al borde de la quiebra. La resiliencia fue el único motor que los mantuvo en pie. En palabras de su CEO: "No es para nada un camino bonito de explicar... te dejas familia, te dejas salud, te dejas muchísimas cosas".
Esa resistencia dio sus frutos cuando encontraron en Hiberus a su partner tecnológico definitivo, lo que les permitió construir la robusta infraestructura que en la actualidad sustenta su plataforma.
"Huella de movilidad"
El gran obstáculo del carpooling tradicional - sistema de transporte en el que varias personas comparten un vehículo privado para realizar un mismo trayecto- ha sido siempre "la fricción operativa". Hasta ahora, implicaba un proceso manual tedioso: publicar un viaje, esperar coincidencias, negociar puntos de encuentro y depender de una sincronización exacta de agendas.
Waiis ha roto esta lógica mediante lo que denominan la "huella de movilidad", una capa deinteligencia artificial capaz de entender y anticipar patrones reales de desplazamiento.
"Eliminamos la fricción operativa; hasta ahora, implicaba un proceso manual tedioso: publicar un viaje, esperar coincidencias, negociar puntos de encuentro y depender de una sincronización exacta de agendas"
Paulo Gómez, cofundador y CEO de Waiss
A diferencia de otras plataformas donde el usuario debe ser proactivo en cada trayecto, el algoritmo de Waiis detecta hábitos y anticipa rutas, identificando vehículos que ya están en movimiento o que probablemente realizarán un trayecto específico. El objetivo es llevar la experiencia del carpooling a un nivel de fluidez similar al del ride-hailing (pedir un coche con conductor como en Cabify o Uber).
Sobre esta apuesta tecnológica, Gómez detalla: "Vamos a aplicar la tecnología de ride-hailing para que sea automático, que tengas un match directo, vamos a darle una capa de datos para poder hacer todo eso". La aplicación gestiona de forma autónoma las compatibilidades, calcula los puntos óptimos de encuentro para minimizar desvíos y automatiza tanto los tiempos de llegada como los pagos. El usuario no tiene que "buscar" un viaje; la plataforma trabaja para él, aprovechando la infraestructura que ya está en la calle.
Un bálsamo contra la inflación del combustible
La propuesta de Waiis cobra una relevancia casi estratégica en el contexto económico actual. Este julio llenar el depósito se ha vuelto significativamente más caro, con incrementos de entre 15 y 20 euros por repostaje en comparación con meses anteriores. En pleno verano, con la operación de vacaciones de agosto tocando a la puerta, compartir los gastos de un trayecto ha pasado de ser una opción ecológica a una necesidad financiera.
La startup estima que su modelo permite reducir los costes de desplazamiento entre un 30% y un 60% por trayecto al repartir gastos de combustible, peajes y aparcamiento.
Para ilustrarlo, el CEO pone un ejemplo cotidiano: si dos personas viajan por separado de Madrid a Valencia para un día de playa, ambas asumen costes individuales; si la tecnología de Waiis las une, el ahorro puede alcanzar el 50%.
Además, el impacto social es directo. Mientras que el coche privado en España tiene una ocupación media de apenas 1,7 personas, el uso de plataformas como Waiis eleva esta cifra hasta casi cuatro personas por vehículo. Esto no solo ahorra dinero, sino que reduce drásticamente la congestión y las emisiones en periodos de máximo tráfico vacacional.
La barrera cultural y la confianza
Uno de los mayores retos del coche compartido es la barrera cultural y la confianza. Para derribar estos muros, Waiis ha integrado tecnología de Wardus, reforzando la seguridad con usuarios verificados y trayectos monitorizados en tiempo real.
La aplicación permite visualizar la ubicación del conductor o del pasajero y el tiempo estimado de llegada al punto de encuentro, eliminando la incertidumbre de la coordinación manual.
Aplicación de Waiss para automatizar el uso compartido del vehículo privado a imagen y semejanza del modelo de Cabify o Uber.
Para Paulo Gómez, la mayor garantía reside en la recurrencia: "No hay nada más seguro que saber que la persona con la que te subes ya te está diciendo la plataforma que esa persona ya va cada día a ese sitio". Esta capa de datos no solo optimiza el viaje, sino que construye un ecosistema basado en la fiabilidad de los hábitos diarios.
Tras validar su modelo en entornos corporativos —gestionando la movilidad de empleados en polígonos industriales y sedes empresariales—, Waiis encara este año como el de su expansión definitiva al mercado. Con un equipo cercano a las 30 personas, combina perfiles de datos, UX/UI, tecnología y operaciones y se ha fijado el ambicioso objetivo de cerrar el año con 100.000 usuarios activos.
El foco inicial está puesto en los grandes nodos de Madrid y Barcelona, pero con la ambición de que cualquier persona abra la app para desplazarse a cualquier destino: desde el trabajo o la universidad hasta la playa o un festival de música.
Waiis no solo está desarrollando una aplicación, está intentando cambiar un comportamiento diario, lo que añade una dificultad adicional a su propuesta emprendedora. Su misión final es que, al salir de casa, cualquier ciudadano entienda que el coche que circula a su lado no es un elemento ajeno, sino su próxima forma de moverse de manera eficiente, económica y segura.
El reto tecnológico ya está resuelto; ahora, el objetivo es que la red de asientos vacíos se convierta en la infraestructura de movilidad más grande del país. El reto es mayúsculo, pero también el convencimiento de sus impulsores por el proyecto.