Carlos Domingo, CEO de Securitize y antiguo directivo de Telefónica.

Carlos Domingo, CEO de Securitize y antiguo directivo de Telefónica.

Startups

Carlos Domingo, antiguo 'capo' de Telefónica I+D, quiere revivir la 'tokenización 'al calor de su cercanía con la familia Trump

Su compañía, Securitize, prepara la salida a bolsa con el respaldo de BlackRock en un mercado que sigue arrastrando dudas estructurales, potenciales conflictos de interés y promesas incumplidas.

Más información: Securitize consigue 48 millones de dólares para su modelo de fondo 'tokenizado'

Publicada

Las claves

Carlos Domingo, exdirectivo de Telefónica I+D, lidera Securitize, una empresa que busca expandir la tokenización de activos financieros mediante tecnología blockchain.

Securitize ha logrado alianzas clave, como con BlackRock, que impulsaron la adopción de productos tokenizados y generaron gran interés en el sector financiero.

La empresa se enfrenta a desafíos regulatorios y de legitimidad, pero prepara su salida a bolsa con una valoración de 1.250 millones de dólares, favorecida por un entorno político estadounidense más favorable a las criptomonedas.

Domingo defiende que la transformación total del sector financiero mediante tokenización será un proceso a largo plazo, con potencial de crecimiento significativo en las próximas décadas.

Hablar de tokenización en pleno 2026 resuena a pasado y futuro a partes iguales. Este uso derivado del blockchain, para convertir activos del mundo físico en activos digitales, viene sucediéndose en el ecosistema financiero con relativa frecuencia desde hace más de una década, sin terminar de calar ni de alcanzar las amplias y vastas metas que se había autoimpuesto.

La idea, en sí misma, resulta difícil de refutar: digitalizar activos financieros para hacerlos más eficientes, más accesibles y más líquidos. Empero, esa aspiración convive con un historial que pesa demasiado como para ignorarlo. Su extrema ligazón al universo cripto (que en 2022 sufrió el colapso de la mayoría de startups especializadas en medio de un tsunami de fraudes, quiebras y escándalos como el protagonizado por Sam Bankman-Fried y FTX, que está todavía en la cárcel) o el recuerdo reciente de los NFT (activos no fungibles) y el absurdo especulativo en que derivaron no son el mejor caldo de cultivo para impulsar una propuesta de valor en un segmento, como el financiero y de inversión, extremadamente sensible y regulado.

Quizás eso explica por qué, pese a la entrada de grandes instituciones y a la insistencia de consultoras y bancos en proyectar escenarios de crecimiento exponencial, el mercado sigue sin encontrar una narrativa de adopción clara que vaya más allá de casos puntuales.

Securitize, fundada en 2017 y de las pocas supervivientes de toda esta travesía en el desierto, quiere ser la excepción a esta norma. Al frente de la compañía está un viejo conocido del tejido tecnológico patrio, Carlos Domingo, antiguo 'capo' de Telefónica I+D. Tras su salida de la telco, se mudó a Dubái para liderar proyectos de ciudades inteligentes y, finalmente, a Miami para impulsar este proyecto, a su juicio, disruptivo, necesario y viable.

Resulta paradójico, por tanto, el motivo de que se interesara por este mundo del blockchain y los activos digitales, ya que no hablamos de un prisma estratégico ni de una curiosidad técnica elevada a negocio, sino de una mera pulsión personal: “Cuando yo salí de Telefónica, quería vender las acciones que tenía y simplemente el tener que vender unas acciones, para poderlas transferir a una agencia de valores, y venderlas, era un proceso de dos o tres semanas. Eso fue lo que me hizo pensar que realmente todo el sistema financiero tiene una serie de ineficiencias que no tienen ningún sentido en el mundo en el que vivimos hoy”.

No podemos obviar el marco mental en que se mueve Carlos Domingo, muy marcado por su salida de Telefónica I+D (incluso equivoca el nombre de su empresa con su antiguo empleador en alguna ocasión), hacia la que dirige algunos dardos poco disimulados: “Las telecomunicaciones son una industria muy complicada, muy regulada, donde era difícil capturar valor, y si miras la evolución de la acción de Telefónica desde que yo me fui hasta ahora, creo que refleja bastante bien lo que ha pasado con ese sector”.

En cualquier caso, Domingo se defiende argumentando su genuino interés y confianza en el futuro de la tokenización. En un encuentro con prensa, al que acudió DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, el directivo mantiene que “la idea de tener una tecnología que te permite validar la propiedad y las transacciones sin que haya ningún actor centralizado, y que todo el mundo pueda confiar en esa información, me pareció bastante fascinante, porque cambia completamente cómo funcionan muchas industrias”.

Y presume, a renglón seguido, de que a “las primeras conferencias de blockchain a las que fui éramos 30 o 40 personas, y ahora hay 10.000, lo cual te da una idea de cómo ha crecido todo esto en muy poco tiempo”.

De lo rudimentario a la entrada de BlackRock

La historia de Securitize no parte de la gestión de activos, sino de la infraestructura que permite su existencia en formato tokenizado, una decisión que responde a un aprendizaje temprano tras el lanzamiento de su primer fondo: “Lo que vimos cuando lanzamos ese fondo es que había muchísimo interés por parte del mercado, pero que la tecnología que existía en aquel momento era muy rudimentaria, y entonces decidimos crear una plataforma para facilitar que otras empresas pudieran tokenizar valores, fondos de inversión, acciones o bonos, y gestionar todo el ciclo de vida de esos activos”.

Esa idea, aparentemente limpia, se enfrenta desde el primer momento a tres dependencias que siguen irresolutas a fecha de hoy: la regulación, la necesidad de distribución y la legitimidad que aportan los grandes actores financieros.

La primera, la regulación, se convierte en el principal cuello de botella, hasta el punto de que el propio Carlos Domingo apela a ello en numerosas ocasiones: “No entendí bien en aquel momento la importancia que tiene la parte regulatoria en esta industria, y eso nos llevó a tener que pasar varios años en lo que yo llamo una travesía del desierto hasta conseguir las licencias necesarias, especialmente en Estados Unidos”.

Ese proceso no es baladí, porque implica construir una empresa no solo tecnológica, sino profundamente integrada en el sistema financiero tradicional, con licencias, cumplimiento normativo y estructuras que, en la práctica, la acercan más a una infraestructura regulada que a una startup cripto al uso.

La segunda dependencia, la distribución, aparece en forma de clientes institucionales capaces de escalar el modelo, y es ahí donde entran KKR primero y, de forma mucho más decisiva, BlackRock después. Para el emprendedor español, “cuando BlackRock lanzó con nosotros en marzo de 2024, el producto que lanzamos se convirtió en el producto tokenizado que creció más rápidamente de la historia, alcanzando aproximadamente 2.000 millones de dólares en muy poco tiempo, y eso hizo que todo el mundo en la industria empezara a prestar atención de verdad, porque cuando BlackRock hace algo, el resto del mercado lo mira muy de cerca”.

Salida a bolsa y el péndulo político

La inminente salida a bolsa de Securitize, articulada a través de un SPAC con una valoración de 1.250 millones de dólares, se apoya en un crecimiento de ingresos significativo, con previsiones que, según la compañía, la llevarán a superar los 110 millones este mismo año. Es por ello que Carlos Domingo defiende esa valoración desde la lógica de mercado: "Si haces las cuentas, estamos hablando de unas 11 veces ingresos futuros, que está bastante en línea con lo que están cotizando otras compañías comparables, y además estamos súper sobresuscritos, con lo cual hay mucho interés por parte de los inversores”.

Sin embargo, esta métrica financiera está supeditada al cambio radical en el entorno regulatorio estadounidense, que el propio CEO reconoce como condición necesaria para que la operación haya sido posible: “Con la administración anterior [Biden] era imposible salir a bolsa, todas las operaciones relacionadas con cripto eran bloqueadas por el regulador, mientras que ahora el enfoque [con Donald Trump en la Casa Blanca] es completamente diferente y permite que este tipo de compañías podamos acceder al mercado de capitales sin casi limitaciones”.

Si hacíamos mención al daño reputacional que muchos escándalos han hecho al mundo de blockchain, y que contribuyeron directamente al pinchazo de la burbuja gestada en la industria hace un lustro, ahora parece que Carlos Domingo y Securitize obvian cualquier posible afección de los distintos capítulos que reproduce Trump y su familia, metida de lleno de negocios cripto de toda índole y que prometen a sus seguidores el enriquecimiento rápido.

El emprendedor argumenta sin inmutarse que “en Europa hay una visión de Trump que muchas veces no se corresponde con la realidad de cómo funcionan las instituciones en Estados Unidos, donde hay una separación de poderes mucho más clara de lo que pensamos, y donde las decisiones regulatorias no dependen de una sola persona”. Tanto es así que Domingo presume abiertamente de haber visitado Mar-a-Lago (la segunda residencia y casi sede presidencial estadounidense) "en muchas ocasiones" y de tener un trato "muy habitual" con los miembros de la familia del presidente.

Es público, asimismo, que Securitize mantiene negocios en marcha con algunos de los hijos de Donald Trump, quien a su vez es el responsable de dar vía libre a estas propuestas. Artífice de la regulación que permite a sus descendientes hacer fortuna.

Lo que para muchos sería un conflicto de interés claro, para Carlos Domingo no supone mayor inconveniente: “No creo sinceramente que Donald Trump haya impulsado este cambio regulatorio para que sus hijos ganen más dinero, creo que es una decisión estratégica para posicionar a Estados Unidos como líder en esta industria, porque si no lo haces tú lo va a hacer otro país, y entonces pierdes esa ventaja competitiva”.

Expectativas de cola larga

En lo que sí es pragmático Carlos Domingo es en evitar las promesas sobredimensionadas o los plazos extremadamente cortos en los que rendir cuentas del éxito de la tokenización y de su propia empresa. Apela a una cola larga que le dé tiempo a seguir construyendo su modelo de negocio a la espera de que la demanda encuentre algún interés masivo en su propuesta.

El emprendedor habla de que la transformación a gran escala que pueda suponer esta tecnología “no es algo que vaya a pasar en dos o tres años, estamos hablando de un proceso que puede durar diez, veinte o incluso cuarenta años hasta que realmente se transforme toda la infraestructura financiera, porque estamos hablando de una industria de cientos de trillones de dólares que no cambia de la noche a la mañana”.

Domingo intenta encapsular ese potencial con una idea que combina, a partes iguales, ambición con una notoria fragilidad: “Tenemos un slide donde ponemos cinco predicciones de analistas diferentes, desde dos trillones hasta treinta trillones, y mi respuesta es que da igual si son dos, cinco, diez o treinta, porque incluso la más pesimista es multiplicar por cien el tamaño actual del mercado”.

Una vez más, y estamos ya en 2026, el crecimiento proyectado de este mercado se construye sobre una base que todavía no ha demostrado su capacidad de escalar de forma sostenida.