Sonia Fernández (Kibo Ventures): La dama del capital en España que no se deja deslumbrar por los flases de la IA

Sonia Fernández (Kibo Ventures): La dama del capital en España que no se deja deslumbrar por los flases de la IA

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Sonia Fernández (Kibo Ventures): la dama del capital que no se deja deslumbrar por los flases de la IA

La inversora, uno de los nombres propios del capital en España, encarna el perfil del profesional que aporta valor a los fundadores, cose ecosistema y deja la prisa y la celeridad a un lado a la hora de apostar por una startup.

"Intento no dejarme llevar por la marea y poner un poco de perspectiva en la medida de lo posible", destaca la socia de Kibo Ventures.

Más información: Los 'business angels', ante la IA: "No podemos renunciar a ella en la selección de startups, pero al final la clave son los equipos"

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Las claves

Las claves

Sonia Fernández, socia de Kibo Ventures, es una figura clave en el ecosistema startup español y referente femenino en el sector del capital riesgo.

Su trayectoria incluye pasos por Lehman Brothers, Mercado Libre y Match.com, con experiencia internacional y una extensa red de contactos.

Defiende la importancia de las soft skills y la templanza en la toma de decisiones, sobre todo en un entorno marcado por la inteligencia artificial.

Ha priorizado la conciliación personal y profesional, y destaca el valor de la empatía y la generosidad en el mundo de la inversión.

Que un perfil como el de Sonia Fernández caiga entre tus manos es uno de esos regalos que, de vez en cuando, aún brinda la profesión periodística. Más si cabe, si la realidad que tratas de radiografiar a tus lectores tiene que ver con la tecnología, la innovación y el emprendimiento.

La socia de Kibo Ventures es una figura sobradamente conocida en el ecosistema startup, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Su dilatada trayectoria la ha erigido en voz autorizada del sector del capital, fuente recurrente en innumerables informaciones periodísticas que a diario aparecen en los medios de comunicación más respetados.

Además, la inversora se ha consolidado como referente femenino de un sector donde todavía el papel de la mujer es minoritario y está muy involucrada desde diferentes iniciativas en visibilizar la labor de tantas otras 'guerreras' como ella, tan necesarias para despertar vocaciones en las nuevas generaciones de niñas y jóvenes.

Acercarnos a su figura desde esta sección en DISRUPTORES dedicada a amplificar aquellos perfiles del mundo de la inversión que están detrás de este nuevo ecosistema startup más consolidado y maduro es, a todas luces, un desafío. Nos insufla respeto, pero al mismo tiempo nos apasiona y nos recuerda una vez más el porqué de nuestro trabajo.

Una hora de conversación con Sonia Fernández confirma algunas de las ideas preconcebidas con las que acudíamos a la cita. El venture capital puede sonar a priori un entorno frío -hostil en ciertos momentos, que se lo cuenten si no a los equipos fundadores-, donde todo se rige por la ley de la rentabilidad, entre números, balances y rentabilidades... En parte, así es.

Pero sería injusto no reconocer, especialmente hoy en día, que España cuenta con inversores donde el factor humano desempeña un papel igual, o incluso, más determinante.

En la era de la inteligencia artificial, del derrumbe de las barreras de entrada al ecosistema emprendedor, cuando la tecnología nos vuelve a todos más iguales, las soft skills, es decir, las personas y esas habilidades que -al menos por ahora- son imposibles de reproducir por las máquinas, marcan la diferencia.

Sonia Fernández, socia de Kibo Ventures.

Sonia Fernández, socia de Kibo Ventures.

Y ahí Sonia Fernández tiene todo un máster. Pero no nos referimos al MBA que cursó en Stanford y que tanto marcaría de por vida su trayectoria profesional, sino a esos conocimientos que se aprenden desde la cuna, que emanan de quienes fueron nuestros padres, de la educación que recibimos y que nos convierten en personas únicas e irrepetibles.

La socia de Kibo Ventures creció en una familia de clase media de Madrid. Ninguno de sus padres fue a la universidad, pero ella y sus hermanos siempre tuvieron muy presente la importancia de la educación.

"Mis padres valoraban mucho la educación, quizás porque ninguno tuvo la oportunidad de tener una carrera universitaria. Pensaban que el regalo mejor que nos podían hacer es que tuviéramos la mejor educación posible y siempre nos inculcaron aprovechar esas oportunidades".

La inversora recuerda con especial cariño el momento en que con tan sólo diez años viajó a Inglaterra para estudiar inglés durante un verano. "Mi padre en ese sentido fue un poco pionero y aventurero para aquella época porque me mandó a estudiar inglés a Inglaterra, yo soy la pequeña de tres hermanos, y tenía diez años recién cumplidos. Ahora es más habitual, pero en 1982 no era nada común".

"Mi padre fue un poco pionero y aventurero para aquella época porque me mandó a estudiar inglés a Inglaterra; soy la pequeña de tres hermanos, tenía diez años recién cumplidos y no era lo habitual"

Fue una niña estudiosa, muy aplicada en clase, a la que se le daban bien todas las materias. "Recuerdo que en el colegio se me daba bien todo, o sea, las mates, pero también me encantaba escribir. Podía haber hecho probablemente cualquier cosa".

Sin embargo, Sonia no eligió cualquier carrera universitaria, sino una con una gran proyección: "Estudié empresariales porque pensaba que me iba a abrir posibilidades del mercado laboral. En aquel momento si sacabas buenas notas y te iba bien en la carrera, la banca de inversión o la consultoría eran las salidas más destacadas".

Cualquiera de las dos opciones eran consideradas dos buenas carreras en aquellos momentos, con grandes posibilidades de triunfar en el mercado laboral. Así que estudió el programa E-4 de ICADE (Universidad Pontificia Comillas), lo que conllevaba desarrollar sus estudios en dos universidades, una de ellas en el extranjero.

Y ya sabemos que el inglés no era un impedimiento para la inversora gracias a aquella visión anticipatoria de su padre sobre qué herramientas le ayudarían en su futuro que ya llevó hasta Inglaterra con sólo 10 años a aprender el idioma de Shakespeare.

La banca de inversión con Lehman Brothers

Londres se convirtió en el lugar donde acabó su carrera universitaria y arrancó su aterrizaje en el mercado laboral. Y lo hizo finalmente en la banca de inversión y de la mano de Lehman Brothers, una compañía con la que crecería como profesional, primero dos años en La City y, después, uno más en Nueva York.

"Creo que nadie de pequeño dice 'yo quiero ser banquero de inversión', pero en aquel momento era un buen trabajo con muchas salidas". Sonia era consciente de que para sus padres verla en Londres con una brillante carrera por delante era motivo de orgullo.

"Creo que nadie de pequeño dice 'yo quiero ser banquero de inversión', pero en aquel momento era un buen trabajo con muchas salidas"

Y, aunque reconoce que pronto se percató de que no sería el trabajo de su vida, la inversora hace un balance positivo de esa etapa. "Fueron años de mucho aprendizaje y crecimiento personal. Era un ambiente donde trabajabas muchísimo, pero también tenías la sensación de que aprendías mucho".

También de forma temprana asumió que la igual de género y la conciliación eran conceptos poco compatibles con aquel brillante mundo laboral que se abría ante sus ojos. "En toda la oficina de Londres sólo había una mujer y en Nueva York, otra más. Era impresionante la falta de diversidad de género", se lamenta.

Tras tres años en Lehman Brothers -dos en Londres y uno en Nueva York-, Sonia iba a vivir la experiencia que, con la perspectiva que da el tiempo, más determinante se ha convertido para su trayectoria profesional y personal. Nos referimos al MBA que en 1997 comenzó a cursar en la prestigiosa universidad de Standford (California), un curso que le ha reportado grandes amistades y le ha permitido tejer una red de contactos muy valiosa.

Aquel MBA le abrió, además, la puerta a un mundo prometedor que justo en esos años se estaba formando: el sector tecnológico y digital. "Silicon Valley estaba en plena ebullición. Todo se estaba creando. Eran los comienzos del boom de internet. Sucedía algo muy diferente a lo que pasa hoy en día: realmente estabas en igualdad de condiciones con todo el mundo. Nadie sabía nada, todo se estaba creando y era muy emocionante vivirlo en primera persona".

Vivir el 'boom' de internet desde dentro

"Estamos hablando de la segunda mitad de los años 90. Estaban empezando los buscadores, Netscape, Mosaic... Google se lanza en el 98. Había una sensación muy buena, enriquecedora. Estabas haciendo un MBA en ese momento, con compañeros de clase donde todo el mundo estaba un poco expuesto a todo ese gran potencial que se nos abría. Queríamos ver qué podíamos hacer y aportar".

Sin duda, aquellos años tejieron amistades para Sonia de esas que te llevas a casa para el resto de la vida. No sin razón, la inversora reconoce en varios momentos de la entrevista que conectar, hacer 'match' entre personas que puedan tener intereses en común, y generar valor, es algo que le apasiona. Damos fe de ello. Su rostro se ilumina cada vez que trae a colación en la entrevista cómo en uno de sus proyectos profesionales que emprendió tras su paso por Standford recibió la llamada de un compañero del máster.

"Estamos hablando de la segunda mitad de los años 90. Estaban empezando los buscadores, Netscape, Mosaic... Google se lanza en el 98. Había una sensación muy buena, enriquecedora"

Pero el éxito profesional sin el personal no encaja en la vida de la socia de Kibo Ventures. Tras aquella apasionante aventura en California, llegó el momento de avanzar también en un reto no menos ilusionante y crítico para cualquier persona. "Decido volverme a España porque mi novio en aquel momento, mi marido a día de hoy, estaba en España y nuestro plan de vida era casarnos".

3i, un fondo de private equity-con sede en Londres-que estaba empezando a consolidar importantes inversiones en temas digitales fue el pasaporte idóneo para iniciar esta nueva etapa en España porque aunaba su experiencia en inversión con el conocimiento en digitalización de esos años en Silicon Valley.

El regreso a España

Su vuelta a Madrid pronto se vio alterada por su prolífica agenda de contactos de Stanford, siempre viva y esperando entrar en acción de nuevo. "Recibo un correo de uno de mis amigos de Stanford que acababa de lanzar Mercado Libre en Argentina y que estaba abriendo Mercado Libre por diferentes oficinas".

"Me pregunta ¿quién se te ocurre que pueda querer lanzar Mercado Libre en Madrid? Le dije 'Marcos, yo aquí estoy."

La socia de Kibo Ventures Sonia Fernández.

La socia de Kibo Ventures Sonia Fernández.

Aquella propuesta puso punto y final a su paso por 3i, una decisión que Sonia reconoce cierto desconcierto entre sus compañeros. "La verdad es que todos me miraban pensando 'esta pobre, qué mala decisión está tomando'", nos relata mientras una sonrisa se dibuja en su rostro.

Mercado Libre supuso su entrada por la puerta grande en el mundo del emprendimiento y la economía digital, una experiencia muy valiosa -lanzó la oficina en España y la hizo crecer- para construir la inversora que es hoy en día desde Kibo Ventures. Pero eso... llegaría todavía un poquito más adelante.

La salida de Mercado Libre de España llevó a Sonia a explorar otros caminos. Primero, una apasionante incursión en el Grupo Prisa, donde coordinó la estrategia digital de la compañía en los primeros compases de la década de 2000, hasta que la nutrida agenda de contactos de Stanford volvió a ponerse en modo on y dio por concluido su paso por Prisa.com.

Match.com tocaba a la puerta. "Un amigo que estudió también conmigo en Stanford y que estaba en Londres me dice que había una compañía americana que se llama Match.com que estaba abriendo oficinas por toda Europa. Él estaba abriendo la oficina en París y me puso en contacto con Londres porque allí estaban buscando una persona para abrir oficina en España". Increíble. Aquella red de estudiantes del MBA de finales de los 90 tenía 'vida propia'.

La etapa en Match.com

"Fue un proyecto apasionante. Hicimos un montón de cosas y en España creció muchísimo. Estuve casi 6 años y medio allí, hasta que Match.com decidió vender los activos de Europa a Meetic, el otro competidor en la región".

Este tiempo fue, además, muy importante para la esfera personal de la inversora, dado que sus cuatro hijos -dos de ellos mellizos- nacieron durante esta etapa.

"Es súper importante estar en compañías donde valoren tu trabajo y lo que puedas aportar, independientemente del tiempo físico, de las horas que puedas estar en la oficina. Nosotros éramos un equipo en España pequeño, cada uno sabía lo que tenía que hacer. Yo podía estar trabajando desde casa y sacar el mismo tipo de trabajo que si estuviera en la oficina. Todos éramos como como muy responsables".

"Me ayudó mucho a conciliar y siempre en los trabajos he buscado tener esa flexibilidad", recalca.

No queda duda de que tener una vida personal tan exitosa y satisfactoria como la profesional es uno de los leitmotiv de la inversora. Y para muestra (de nuevo) un botón.

"Es súper importante estar en compañías donde valoren tu trabajo y lo que puedas aportar, independientemente del tiempo físico que puedas estar en la oficina"

Tras un fugaz paso por FON, la compañía fundada por el empresario argentino-español Martín Varsavsky en 2005, Sonia Fernández dejó a un lado su carrera para centrarse en los cuidados de su madre. Con cuatro niños pequeños y los hermanos de la inversora viviendo en EEUU, no dudó sobre cuáles eran las prioridades.

"Su enfermedad avanzó bastante rápido y se vino a vivir con nosotros. No podía hacer algo full time porque tenía a los cuatro niños y a mi madre. Era un momento muy complicado".

Fue justamente en este momento cuando los caminos de Kibo Ventures y Sonia Fernández se cruzan. Realmente, a Javier Torremocha y Aquilino Peña ya los conocía por haber coincidido como directivos ejecutivos en varias de sus etapas anteriores, pero no habían trabajado juntos.

"Me proponen un trabajo relacionado con mis conocimientos en tecnología de vídeo digital. Me dijeron que habían invertido en una compañía que tenía una tecnología de vídeo. '¿Por qué no haces un proyecto de consultoría para ellos para ayudarles a a ver cómo pueden crecer mejor?', me dijeron".

El aterrizaje en Kibo Ventures

Era la horma de sus zapatos en aquella etapa tan delicada personalmente y casi ejerció de 'trailer' anticipado de una película que pronto comenzaría a rodarse.

Y es que tras el fallecimiento de su madre, la trayectoria de Sonia y Kibo acabó finalmente confluyendo. Mientras valoraba su vuelta al mundo laboral como CEO de una compañía digital, desde el fondo de venture capital español le propusieron que, si podía esperar un poco más, existía la posibilidad de que pudiera sumarse al proyecto como socia.

El extremo que había que dilucidar era la salida del segundo fondo de Kibo de 71 millones de euros. "Me dijeron que pensaban que podría tener un encaje perfecto mi perfil. 'Nos encantaría que te unieras, si no tienes prisa y te puedes esperar unos meses'".

Quizás aún no estaba ejerciendo de inversora al uso, pero Sonia, en esta encrucijada, ya hizo valer una de sus soft skills más valiosas: no dejarse deslumbrar por perder una oportunidad -la de ejercer de CEO en aquella empresa digital- y tirar de moderación y calma para centrarse en lo que realmente importa. Sin prisas, sin premuras mal sopesadas.

Sonia Fernández entró como socia de Kibo Ventures en 2016.

Sonia Fernández entró como socia de Kibo Ventures en 2016.

Este es, precisamente, uno de los argumentos que ya durante su actual trabajo como socia de Kibo Ventures, nos esgrime a la hora de describir cómo afronta la siempre difícil decisión de invertir en un proyecto en detrimento de otros.

"Intento no dejarme llevar por la marea y poner un poco de perspectiva en la medida de lo posible. Estamos en un segmento donde muchas veces se impone el 'corre, corre, corre' porque si no decides hoy, ya no entras".

Como es bien sabido, Sonia se convirtió en socia de Kibo tras esperar esos meses hasta que cuajó el segundo fondo. Corría el año 2016 y cuando se cumple una década de su llegada a la firma, la inversora es todo un referente en el sector del capital español, ejemplo para muchas otras mujeres.

Esa templanza deviene en un aval en un momento en que el sector tecnológico está avanzando a una velocidad vertiginosa al calor de tecnologías muy transformadoras como la inteligencia artificial. No es fácil, incluso también para los experimentados inversores del sector, decidir qué proyectos elegir. Saber cuándo levantar el pie del acelerador es una virtud.

Además, su experiencia en el mundo del emprendimiento y esa extensa red de contactos -desde la bollante agenda del MBA de Stanford a todas las otras personas que ha conocido en sus más de 20 años en el sector- son dos pilares que la definen como inversora.

"Creo que aportas más cuando has estado del otro lado y tienes la experiencia de haber emprendido"

"Creo que aportas más cuando has estado del otro lado y tienes la experiencia de haber emprendido, de haber llevado equipos, de saber lo que el emprendedor necesita. No es un requisito imprescindible, pero aporta muchísimo".

"Lo que más me ha encantado es conectar a la gente", afirma al tiempo que nos deja entrever de nuevo esa sonrisa de satisfacción de cuando algo te apasiona.

"Siempre he querido estar en asociaciones, intentar desarrollar lo que te inculca el espíritu americano, que en Europa desgraciadamente no existe mucho". "A mí eso es que me encanta hacerlo y lo hago por el puro disfrute, por amor al arte". Toda

Empatía, templanza, generosidad y claridad en las prioridades. En un mundo tecnológico cada vez más igualado de la mano de la inteligencia artificial qué duda cabe de que las personas son ese capital diferenciador que nos ayudará a construir un mundo mejor. Con perfiles como el de Sonia Fernández la meta está un poquito más cerca.