El Parlamento vasco en una imagen de archivo.

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País Vasco - Euskadi

El País Vasco coquetea con su propia soberanía digital mientras Europa aboga por una unidad continental

"Necesitamos decidir qué controlamos, qué compartimos y qué desarrollamos en el ámbito digital", revela el gobierno autonómico en contraposición con la tendencia global europea.

Más información: El 'viaje' europeo del País Vasco para consolidar sus ecosistemas de innovación en salud, alimentación y nanotecnología

J. Arnau
Publicada
Las claves

Las claves

El País Vasco impulsa un debate sobre soberanía digital, buscando mayor independencia tecnológica respecto a Europa y otros actores globales.

El Gobierno Vasco organizó una jornada para analizar sus capacidades en soberanía digital, reuniendo instituciones, sector tecnológico y tejido productivo.

La consejera Maria Ubarretxena defiende una estrategia vasca para decidir qué controlar, compartir y desarrollar en el ámbito digital, apostando por la colaboración público-privada.

Se destacaron las capacidades institucionales, tecnológicas e industriales del País Vasco para crear un ecosistema digital propio y fortalecer la competitividad económica mediante IA y gestión de datos.

Con toda Europa convirtiendo en tendencia durante esta primavera la necesidad de una soberanía digital para combatir la dependencia que el Viejo Continente ha tenido en los últimos años a nivel tecnológico de otros gigantes como EEUU o China, llega el País Vasco para añadir una pizca de pimienta a la ecuación.

Hablar de una palabra como la de soberanía obliga irremediablemente a mirar a un debate político latente en nuestro país, con territorios como Cataluña o el País Vasco reclamando de forma recurrente mayor independencia en comparación con otras comunidades autónomas.

Pero el territorio vasco ha dado un paso más y pone sobre la mesa ahora un debate ya no político sino tecnológico, de nuevo con la independencia como telón de fondo.

La tesis está clara: Europa quiere ser menos dependiente, desarrollando sus propias políticas de gestión de la IA, aumentando el potencial en fabricación de software, impulsando a compañías que trabajan para que sus clientes tengan soluciones más abiertas en comparación con las que ofrecen empresas americanas…

La pregunta es: ¿qué pasaría si un territorio más pequeño dentro del continente tuviera la capacidad de garantizar todo eso a sus ciudadanos y empresas sin depender de la política comunitaria?

Ante esa pregunta, el País Vasco levanta la mano y responde que se cree capaz de hacerlo. Y ya está habiendo manifestaciones públicas al respecto.

El Gobierno Vasco celebró recientemente una jornada sobre soberanía digital en este territorio, organizada conjuntamente por el departamento de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno y el departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, como punto de encuentro entre instituciones, sector tecnológico y tejido productivo para analizar las capacidades reales que tiene la región en esta materia.

En plena transformación de la administración y de la industria, y ante la dependencia tecnológica, la concentración del dato y de la IA en grandes plataformas y una economía y una gestión basada cada vez más en datos, la consejera de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno, Maria Ubarretxena, ha defendido una estrategia de país con visión propia, en la apertura de la jornada.

"Euskadi necesita decidir qué controla, qué comparte y qué desarrolla en el ámbito digital; necesitamos compartir datos con garantías, desplegar la IA de manera ética y fiable y construir capacidades propias y desde el Gobierno Vasco queremos liderar este proceso para que el futuro digital de Euskadi no sea algo que nos ocurra, sino algo que decidimos, construimos y gobernamos desde lo público", ha remarcado.

La soberanía digital, sostiene Ubarretxena, "debe entenderse como una política de país; una forma de asegurar que la transformación digital mejora los servicios públicos, protege los derechos de la ciudadanía e impulsa la competitividad de nuestras empresas; pero este proceso no lo podemos llevar a cabo solos, este reto exige colaboración público-privada".

La jornada puso de manifiesto que el País Vasco cuenta con capacidades institucionales, tecnológicas, industriales y científicas relevantes para poder abordar este reto desde una visión propia, ambiciosa, realista y colaborativa.

Además, esta jornada nace con vocación de permanencia como foro de trabajo para compartir diagnósticos, contrastar experiencias y plantear soluciones propias en materia de soberanía digital.

En la primera sesión participaron alrededor de 30 representantes de instituciones y empresas vascas que trabajan en este ámbito y se celebraron varias mesas redondas para abordar la soberanía digital desde diferentes puntos de vista.

Arquitectas de un ecosistema digital

En cuanto al ámbito institucional, una de las mesas sirvió para estudiar el papel de las instituciones vascas como arquitectas de un ecosistema digital compartido, capaz de construir capacidades propias, coordinar decisiones y garantizar que la digitalización pública responda al interés general.

Asimismo, se analizó el uso de datos e IA en la administración para la simplificación y agilización administrativa, así como para la mejora de los servicios y la puesta en marcha de nuevos servicios interoperables.

Por lo que se refiere al ámbito económico, la segunda mesa redonda analizó los datos, la inteligencia artificial y las infraestructuras digitales como palancas económicas. El debate puso el foco en cómo generar valor a partir de los datos y de la IA, cómo evitar que ese valor se capture fuera del ecosistema vasco y cómo fortalecer la competitividad de la industria, del sector tecnológico y del conjunto de la economía.

Esta mesa permitió contrastar capacidades y experiencias concretas vinculadas a la IA industrial, la computación avanzada, las plataformas y las infraestructuras, y sirvió para identificar el papel que deben desempeñar tanto el sector público como la colaboración público-privada a la hora de impulsar un modelo de soberanía digital que también sea motor de innovación, productividad y desarrollo económico.