La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca. DISRUPTORES

Aragón

Zaragoza pone suelo a disposición de un proyecto innovador que garantice el reciclaje del 100% de residuos

Cederá un terreno municipal a la empresa que quiera invertir unos 200 millones de euros en un proyecto que transforme toda la basura no reciclable en metanol y otros combustibles mediante el uso de tecnología.

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J. A.
Publicada
Las claves

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Zaragoza pondrá suelo municipal a disposición de un proyecto que busca reciclar el 100% de los residuos, evitando que acaben en vertedero.

La futura planta utilizará procesos termoquímicos avanzados para transformar residuos no reciclables en metanol, hidrógeno y otros productos industriales de alto valor.

El proyecto requerirá una inversión mínima de 200 millones de euros, asumida por la empresa adjudicataria, y permitirá ahorrar al menos 4,5 millones de euros anuales en costes de vertedero.

La instalación deberá operar bajo el principio de cero emisiones netas y garantizar un ahorro mínimo del 70% en emisiones respecto al sistema actual.

La innovación, por definición, persigue cambios constantes de paradigma. Si hablamos de residuos, el paradigma es el siguiente: hasta ahora, las políticas ambientales se han centrado en maximizar la reutilización y el reciclaje convencional de materiales como papel, vidrio, metales o envases, pero siempre ha existido una fracción residual compuesta por materiales complejos o mezclados cuya recuperación resultaba técnicamente inviable y que acababan depositándose en vertedero.

Pues bien, el Ayuntamiento de Zaragoza (Aragón) va a hacer todo lo que esté en su mano para que las tecnologías disruptivas logren revertir esa situación.

En este caso, el apoyo municipal no supone inversión, sino que consiste en poner a disposición de una empresa una parcela de suelo municipal en la que se levante el proyecto que consiga el objetivo.

El gobierno municipal de la capital aragonesa aprobará próximamente el inicio del proceso de licitación del proyecto 'Zaragoza Zero Residuos', una iniciativa llamada a situar a la ciudad entre las referencias internacionales en innovación aplicada a la gestión sostenible de los residuos urbanos. O, al menos, esa es la intención manifestada por fuentes municipales.

La nueva instalación supondrá un paso decisivo para culminar la transformación del actual modelo de tratamiento de residuos, al permitir que aquellos materiales que hoy no pueden recuperarse y terminan depositados en vertedero se conviertan en nuevas materias primas de alto valor para la industria, como metanol, hidrógeno u otros gases y combustibles de baja huella de carbono.

La futura planta se implantará como una instalación complementaria al actual Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ), uno de los más avanzados de Europa, que ya permite recuperar más del 50% de los residuos generados en la ciudad.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha destacado que el proyecto supone "un paso decisivo para consolidar a Zaragoza como una ciudad referente en innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental. Llevamos años impulsando un modelo de gestión de residuos basado en la economía circular, y ahora damos un salto cualitativo para convertir aquello que antes terminaba en un vertedero en nuevos recursos útiles para la industria y para la sociedad".

Chueca ha subrayado, asimismo, que "Zaragoza vuelve a situarse a la vanguardia de las ciudades europeas que entienden la sostenibilidad como una oportunidad para innovar, generar empleo de calidad y atraer inversión".

La licitación permitirá seleccionar la entidad encargada de desarrollar y explotar esta nueva infraestructura mediante un derecho de superficie sobre un terreno municipal vinculado al CTRUZ, donde se instalará la planta destinada a la valorización de los rechazos procedentes de dicha planta.

El procedimiento que aprobará el gobierno establece un marco de concurrencia competitiva para elegir la propuesta tecnológica que mejor responda a los objetivos ambientales y técnicos fijados por el consistorio.

La nueva instalación procesará aproximadamente 150.000 toneladas anuales de residuos que actualmente no encuentran una vía de aprovechamiento material y cuyo destino es el vertedero. En lugar de eliminarlos, estos residuos serán sometidos a procesos avanzados de reciclaje químico o molecular que permitirán aprovechar el carbono contenido en ellos para transformarlo en productos sintéticos destinados tanto a usos energéticos como a la fabricación de nuevos materiales industriales.

Además, el hecho de reducir drásticamente, incluso a cero, los residuos que acaban enterrados en el vertedero, permitirá evitar los costes actualmente asociados al depósito de estos residuos, que se destinarán a financiar parcialmente el nuevo tratamiento. Este ahorro se cifra en unos 4,5 millones de euros al año, como mínimo.

El proyecto contempla una inversión mínima de casi 200 millones de euros, que será asumida por la entidad adjudicataria y cuyo modelo económico se basa en la comercialización del metanol y del resto de productos obtenidos durante el proceso industrial. De este modo, el aprovechamiento de los residuos se convierte también en un motor de desarrollo económico, demostrando que la protección del medio ambiente y la competitividad industrial pueden avanzar de manera conjunta.

La tecnología que se busca

Desde el punto de vista tecnológico, la instalación utilizará procesos termoquímicos de última generación para convertir los residuos en un gas de síntesis limpio, conocido como syngas.

Posteriormente, ese gas servirá como materia prima para obtener productosfinalesde elevado valor añadido, como metanol, hidrógeno u otros combustibles renovables o materias primas destinadas a la industria química, permitiendo sustituir productos de origen fósil por alternativas obtenidas a partir de residuos urbanos.

El pliego técnico establece unos requisitos especialmente exigentes para garantizar tanto la madurez tecnológica como el rendimiento ambiental del proyecto. Las soluciones presentadas deberán acreditar un elevado grado de desarrollo industrial, altas eficiencias de conversión del carbono y un funcionamiento ya contrastado en condiciones reales, asegurando que la tecnología seleccionada ofrece garantías suficientes para una infraestructura de esta dimensión.

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto reside en su alineación con el concepto europeo de residuo cero. El proyecto incorpora exigentes objetivos de descarbonización que lo convierten en una referencia dentro de las estrategias europeas de lucha contra el cambio climático.

Las empresas que concurran a la licitación deberán acreditar que la planta funciona bajo el principio de cero emisiones netas, de manera que el balance global de gases de efecto invernadero no resulte positivo y que el ahorro de emisiones respecto al escenario actual —en el que estos residuos terminan en vertedero— alcance, como mínimo, el 70%.

Asimismo, el producto final obtenido deberá presentar una huella de carbono muy inferior a la de los combustibles fósilesequivalentes, de acuerdo con la normativa europea sobre combustibles renovables.