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Google inaugura su región de datos en España, sin centros propios y con una inversión económica difusa

Google Cloud, tercero en discordia de los grandes de la nube pública, será también el único en competir sin instalaciones propias. El gigante no confirma la inversión destinada a sus tres 'zonas', ni los empleos generados.

25 mayo, 2022 13:39
Madrid

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La 'fiebre' de los centros de datos en España sigue su curso. Tras los anuncios de los grandes proveedores de colocation -como Equinix, Interxion o Data4- para ampliar de forma exponencial sus instalaciones en nuestro país, siguieron los sucesivos de los grandes hiperescalares de la nube pública -AWS, Microsoft y Google- para abrir sus propias regiones de datos en territorio nacional.

Para todas ellas se trata de una apuesta para capturar el negocio de aquellos sectores regulados -como el gobierno, banca o salud- cuyo movimiento de información estaba limitado a las fronteras territoriales. También una forma de abordar el fenómeno de la nube híbrida con una menor latencia con infraestructuras como servicio mucho más cercanas a los centros propios de las distintas compañías.

En esa carrera, AWS ya está construyendo sus centros de datos propios en Aragón. Y Microsoft confirmó la pasada semana que comienza a hacer lo propio en Algete, Meco y San Sebastián de los Reyes. Faltaba conocer los detalles de Google Cloud, la primera en dar a conocer sus intenciones en España y, también, la primera en entrar en operación (el pasado nueve de mayo). 

Una gran expectación que ha quedado algo resuelta, con sensaciones agridulces, en el día de hoy, cuando se ha presentado oficialmente dicha región de datos. Hablamos de tres 'zonas' en la Comunidad de Madrid, pero que no responden a nuevas instalaciones construidas por el gigante de internet -y a la sazón, tercer competidor del jugoso negocio de la 'cloud' pública-, sino a acuerdos de alquiler con proveedores de 'colocation' y a una alianza con Telefónica para instalar servidores en su antiguo centro de datos de Alcalá de Henares. 

Isaac Hernández, el responsable de Google Cloud en España, se escuda a preguntas de D+I en "motivos de seguridad" para no dar a conocer con qué proveedores ni en qué localizaciones se encontraban los servidores de la multinacional en nuestro país. Curiosamente, y según adelantó el portal ITUser, IBM escogía a Interxion y Telefónica como aliados para desplegar su propia región de datos en España, sin que ningún impedimento de seguridad obligara a ocultar dicha información.

La información que nos falta

Tampoco ha detallado la superficie que ocupan las salas alquiladas por Google Cloud en dichos proveedores ("se trata de algo vivo y en constante evolución", se ha limitado a explicar) o las cifras económicas detrás de esta propuesta. Y es que, de la ahora conocida como zona 'Europe-Southwest 1', primera del sur de Europa y trigésima del mundo, no sabemos apenas nada.

En ese sentido, y a diferencia de los datos de inversión facilitados, por ejemplo, por Meta en su futuro centro de Talavera, en el caso de Google no sabemos cuánto dinero se ha invertido en desplegar la región de datos española. La multinacional se remite a una inversión conjunta a cinco años de 650 millones de euros, pero en ese montante hay que contabilizar también un centro de excelencia en inteligencia artificial -junto a la Universidad de Granada- y un centro de ciberseguridad en Málaga. 

Tampoco se ha dado a conocer la cantidad de empleados que trabajarán en esta región de datos local. Google afirma que generará "10.000 empleos en los próximos años y 240 millones de euros en negocio directo, indirecto e inducido". Sin embargo, Hernández no concreta cuántas personas exactas operarán estas instalaciones (fuentes del sector aseguran que serán menos de un centenar).

Lo que sí ha remarcado el ejecutivo de Google Cloud en la puesta de largo de esta región de datos es la cantidad de partners (más de 30) y de clientes (alrededor de 100) que ya operan sobre estas infraestructuras. También algunas ventajas técnicas con las que confía en reducir la distancia que les separa de AWS y Microsoft en este competido mercado, como un chip criptográfico que valida a cada equipo en la red o el cifrado a nivel de almacenamiento con las claves gestionadas de forma externa por socios como Minsait.