Eva Camacho vive en las Franquesas del Vallès, un municipio de la provincia de Barcelona de unos 20.000 habitantes. Se conoce al dedillo cada una de sus calles. También las de las poblaciones colindantes y el callejero de la ciudad condal. Tiene 50 años y lleva dos décadas recorriendo estos lugares al volante de su taxi. “Vengo de familia de taxistas y cuando mi padre tuvo que dejarlo por problemas de salud continué con el negocio”, cuenta en una llamada con D+I

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Esta veterana del gremio empieza su jornada entre las cuatro y la cinco de la mañana. Tiene dos hijos y confiesa que, a pesar del madrugón, “es feliz en su trabajo porque me permite dedicarle tiempo a mi familia”. Su padre fue su maestro de profesión. Le enseñó la mejor manera de encontrar clientes circulando por las calles: “No utilizaba emisora ni tampoco me quedaba esperando en las paradas”. 

No le iba mal, pero hace seis años, animada por un compañero taxista, se dio de alta en Free Now [entonces MyTaxi]. “Pasaba muchas horas dando vueltas y esto repercute en un cansancio físico y psicológico que va en aumento”. Así que decidió probar y se quedó. “Solo tengo que pulsar el botón 'Libre' para mostrar mi disponibilidad y que los clientes me vean en su teléfono cuando piden su taxi”.

Eva Camacho, taxista de Free Now y una de las participantes en este reportaje.

José Luis Cid trabaja en Madrid. Hace más de 20 años compró una licencia y solo le quedan tres para jubilarse. En sus inicios, formar parte de una cooperativa y utilizar una emisora para conseguir viajeros le pareció una buena idea. “Me costaba unos 80 euros al mes y tenía sus beneficios, aunque no estaba del todo de acuerdo en su modo de funcionar”, reconoce durante la conversación con D+I.

Cuando apareció Hailo [después MayTaxi y ahora Free Now] le picó la curiosidad: “Lo que me contaron me gustó mucho. Así que tras utilizarla durante un tiempo, me di de baja en la cooperativa y cambié mi emisora por la app”, dice sin titubear. Ahora paga al proveedor de la plataforma una comisión única [12,5% según la compañía] por cada servicio que consigue a través de ellos.

Un servicio menos contaminante y más seguro

Hailo se lanzó oficialmente en 2011, pero no llegó a España hasta 2013. A principios de 2017 la aplicación se integró dentro de la plataforma de MyTaxi después de que Daimler, propietaria de esta última, adquiriera el 60% de la firma. Este movimiento buscaba consolidar las alternativas de transporte reguladas frente al auge de Uber o Cabify

El cambio a Free Now vino en 2019, fruto de una nueva alianza, esta vez entre Daimler y BMW. Hoy, la compañía de origen alemán cuenta en España con más de 18.000 conductores registrados y opera en cinco ciudades: Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Sevilla.

Cuando una persona usa esta app para solicitar un taxi, tiene que indicar el trayecto que quiere realizar. El sistema le informa cuánto le costará y, si lo acepta, envía una notificación al coche que se encuentra más cerca. El taxista acepta el servicio o no. “En la app, y sobre un mapa, el cliente puede ver la situación del vehículo y cuánto tardará en llegar”, explica Cid.

“Nosotros podemos acudir con más rapidez porque no tenemos que consultar ningún callejero ni esperar a que una operadora, en el caso de la emisora, nos pase un servicio o dé indicaciones para llegar a algún sitio complicado”.

Los usuarios también pueden realizar reservas por anticipado o incluso elegir conductor. “Tengo clientes de los que recibo directamente su petición cuando piden un servicio porque me han marcado como ‘conductor preferente’ [una de las opciones que ofrece esta app]. Muchos lo agradecen y es algo que no se da cuando acuden a una parada o piden un taxi por la calle”, recalca Camacho.

Esta profesional reconoce que desde que usa la aplicación ha bajado su nivel de estrés y ha reducido su gasto en combustible. Pero no son las únicas ventajas que ha encontrado. “Ya no necesito moverme para buscar clientes. Esto significa que hay menos coches obstaculizando la circulación y contaminando. Tampoco tengo que imprimir tickets ni facturas porque se puede acceder a todo ello desde la aplicación y sin gastar papel”.

Una app como Free Now también le aporta seguridad. “Mi vehículo siempre está localizado, algo que no está de más cuando se trabaja de madrugada; y además, al facilitar el pago a través de la propia app evitamos llevar efectivo y se reduce el riesgo de sufrir un atraco”.

Las aplicaciones para pedir un taxi han cambiado muchos hábitos de los clientes. Ya son pocos lo que salen a la calle y buscan con ojo avizor esa luz verde indicativo de que están diponibles. Los peatones no alzan la mano para pararlo, ni el taxista 'baja la bandera' antes de iniciar la 'carrera'. La tecnología ha simplificado el uso de este servicio público, que parece haber encontrado en las apps una vía para reconvertir un negocio tradicional