El uso de la domótica se extiende en los hogares. El empleo de aplicaciones que facilitan el manejo de diferentes dispositivos y permiten programar acciones, como la puesta en marcha de la calefacción, empieza a ser común. También lo es poner música utilizando comandos de voz o recibir una notificación si el sistema de alarma detecta que un intruso ha entrado en casa.

Esto es posible porque cada uno de estos dispositivos cuenta con el soporte tecnológico necesario para conectarse a una red y mandar o recibir información acerca de su estado. Son objetos conectados o, como se conoce en la jerga más especializado, el “Internet de las cosas” (IoT, por sus siglas en inglés). La cifra varía según la fuente, pero según Statista, se espera que haya 38.600 millones de estos dispositivos en 2025.

Sus aplicaciones no se limitan al ámbito doméstico. En la industria, el uso de sensores en las máquinas y otros activos permite recopilar y analizar datos para una toma de decisiones más objetiva y eficiente. En sectores como el ganadero, facilita la localización y monitorización de animales. En el sanitario, medir las funciones vitales de un paciente y realizar su seguimiento. Y son solo algunos ejemplos.

Recreación del lanzamiento de un satélite. Sateliot.

La multiplicación de los usos de la IoT requiere de una infraestructura capaz de ofrecer conectividad allí donde sea necesaria. “En la actualidad, solo el 10% de la superficie la Tierra cuenta con conexión a internet. Nuestro planeta es un auténtico desierto de conectividad más allá de las ciudades y los núcleos de alta población”, apunta Jaume Sanpera, fundador y CEO de Sateliot, en una entrevista con D+I.

Para contribuir a paliar esa carencia, este operador de telecomunicaciones satelital va a desplegar una constelación de 100 nanosatélites con la que busca “extender el IoT con cobertura 5G de forma global y masiva”.

El lanzamiento del primero de ellos se ha producido hoy, sábado 20 de marzo, desde la base de Baikonur, en Kazajistán.“Se trata de un proyecto pionero en el mundo que combinará por primera vez los nanosatélites con la conexión 5G sobre la base de un estándar avalado por la plataforma 3GPP”, afirma Sanpera. "La revolución que vamos a vivir en el sector espacial en los próximos años es equivalente a la experimentada con internet".

Satélites IoT-5G

Con este lanzamiento, y más de dos años de trabajo de I+D, esta compañía española tiene previsto el despliegue de otros 16 nanosatélites 5G durante los próximos meses. Su objetivo es ofrecer servicio comercial a partir de 2022 y empezar a realizar pruebas de campo en entornos reales para completar la constelación. 

“Nuestra idea siempre ha ido encaminada a que nuestros nanosatélites funcionen como torres de telecomunicaciones desde el espacio, proporcionando una extensión de cobertura a los operadores tradicionales, a través de acuerdos mayoristas, para que puedan ofrecer servicios de internet de las cosas allá donde las redes terrestres no llegan”, describe el CEO de Sateliot.

Preparación del lanzamiento del primer nanosatélite a bordo de la nave Soyuz en la base de Baikonur. Sateliot

Para garantizar el correcto despliegue técnico y el desarrollo del mercado IoT, Sateliot se apoyará en la Space Alliance, una asociación formada entre Thales Alenia Space y Telespazio en 2005. La primera se centrará en el diseño de la constelación y el desarrollo de tecnologías necesarias para su funcionamiento. Telespazio, por su parte, aporta su conocimiento de los mercados internacionales.

“Lo que más valoramos de este tipo de colaboraciones es la complementariedad entre un operador de telecomunicaciones por satélite como Sateliot, que nace del sector del new space, con nosotros, que contamos con más de 40 años de experiencia y la agilidad necesaria para adaptarnos a los nuevos retos de este negocio: reducción drástica del coste de los satélites y del tiempo de desarrollo, integración de tecnología comercial, etc.”, explica Sébastien Clausse, director técnico de Thales Alenia Space en España, a D+I.

Objetivo: 236 millones de euros en ventas para 2025

Una vez se complete el despliegue de la constelación, cualquier sector puede obtener beneficios de su disponibilidad. El límite está en la capacidad de innovación de cada uno. Sanpera enumera algunos: marítimo, ferroviario, aeronáutico, automovilístico, explotaciones petroleras y de gas, eléctricas, infraestructuras críticas, agrotecnología, logística y transporte de mercancías o medioambiente.

Entre los casos de uso nombra el de la monitorización de cultivos mediante la instalación de sensores IoT. A partir de ellos, los agricultores pueden extraer los datos necesarios (humedad, acidez, nutrientes, etc.) para controlar mejor su producción. “Con esta información será posible gestionar de manera óptima recursos escasos, como el agua; anticiparse a problemas, como el control de plagas; o escoger los mejores momentos para la siembra”. 

En el terreno de la logística, “la extensión del IoT a todo el territorio permitirá instalar sensores en contenedores para recopilar datos durante su tránsito sobre, por ejemplo, la humedad de la carga, su temperatura, los niveles de oxígeno, si hay o no presencia de humo o incluso intentos de apertura…”. 

Estos datos –apunta Sanpera– los podrá analizar la empresa emisora, las intermediarias o, incluso, la misma tripulación del barco en el que se transportan para comprobar en todo momento el estado de la mercancía

El objetivo del plan de negocio es alcanzar unas ventas del servicio de conectividad de 236 millones de euros en 2025. Para hacerlo posible, ya han cerrado por valor de cinco millones el primer tramo de financiación, que cuenta con la participación mayoritaria de inversores y fondos europeos. Previamente, también habían sellado dos ampliaciones de capital valoradas en 2,4 millones.

 

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